RALETOS GASTRONÓMICOS

      Aquí encontrarás una serie de "raletos" (no son crónicas gastronómicas de bares o restaurantes ni opiniones sobre los mismos), donde la ficción se hace protagonista (muchas veces se expresará la opinión sobre los acontecimientos políticos que vivimos en España actualmente), aunque los datos sobre los bares o restaurantes son reales, excepto los que están marcados con un asterisco. 
       En este sentido, el comentario sobre un restaurante o bar es una excusa para crear un "raleto", pues, en ningún caso, lo central es el establecimiento hostelero, sino, más bien, la historia ficticia que surge en torno a él. 
      En realidad, se pretende jugar con las palabras, provocar, sugerir o crear situaciones más o menos verosímiles para suscitar diversas sensaciones en el lector. 
       Se trata, por tanto, de un choque entre lo real y lo imaginario; no obstante, en ocasiones se darán datos históricos o literarios, reforzándose con citas o fragmentos poéticos.

RELATOS

-Katogui Agora (Málaga, centro [Publicado en marzo de 2012]).
-Venta Butibamba (La Cala de Mijas [Publicado en marzo de 2012]).
-Indian Ocean (La Cala de Mijas [Publicado en marzo de 2012]).
-Taberna Otto (Madrid [Publicado en marzo de 2012]).
-El Jergón (Granada, Realejo  [Publicado en marzo de 2012]).
-El Trasgu (Granada, Realejo [Publicado en marzo de 2012]).
-La Barraca (Madrid [Publicado en marzo de 2012]).
-Venta El Curro (Árchez [Publicado en marzo de 2012]).
-Los Andaluces (Fuengirola, Carvajal [Publicado en marzo de 2012]).
-El Inti de Oro (Madrid [Publicado en abril de 2012]).
-La Tagliatella (Vitoria [Publicado en abril de 2012]).
-La Campana (Málaga, centro [Publicado en abril de 2012]).
-La Lonja (El Palo, Málaga [Publicado en abril de 2012]).
-Pizzería La Mejicana (Las Lagunas, Mijas-Costa [Publicado en mayo de 2012]).
-Venta El Curro (2.ª Parte) (Árchez [Publicado en mayo de 2012]).
-Marisquería Casa Vicente (Málaga, centro [Publicado en mayo de 2012]).
-El Gato con Bota (Málaga, centro [Publicado en mayo de 2012]).
-D'Cuadros (Málaga, centro [Publicado en junio de 2012]).
-Lo del Nanet (La Cala de Mijas [Publicado en junio de 2012]).
-CR-9 (Málaga, Ciudad Jardín [Publicado en junio de 2012]).
("En algún lugar [de la costa mijeña], de cuyo nombre no quiero acordarme" [Publicado en junio de 2012]).
-Heladería Casa Mira  (Málaga, centro [Publicado en julio de 2012]).
-Tapería de la tía María (Málaga, Santa Paula [Publicado en julio de 2012]).
-La Terraza de Roma (Mijas-Costa, La Cala [Publicado en julio de 2012]).
-Chiringuito de Ayo (Nerja, playa Burriana [Publicado el 3 agosto de 2012]).
-Helados Verdú (Fuengirola [Publicado el 12 de agosto de 2012]).
-Bar-Restaurante Avenida (Conil [Publicado el 31 de agosto de 2012]).
-Royal Indian Restaurant (Fuengirola [Publicado el 21 de septiembre de 2012]).
-Taberna Matahambre (Málaga, centro [Publicado el 5 de octubre de 2012]).
-Bar Tapas (Fuengirola [Publicado el 19 de octubre de 2012]).
-Garum casual rest (Málaga, centro [Publicado el 9 de noviembre de 2012]).
-La Posada (Casabermeja [Publicado el 30 de noviembre de 2012]).
-Venta Gutiérrez (Málaga [Publicado el 11 de enero de 2013]).
-Terral (Madrid [Publicado el 11 de febrero de 2013]).




  • Tipo de cocina: hindú.
  • Lo mejor: los sabores naturales de sus platos, la cuidadosa atención del camarero y la relación calidad-precio.
  • Publicación: marzo de 2012.
Aspectos analizados
El acceso
       Bueno, aunque algo peligroso desde que el Ayuntamiento de Mijas decidiera dejar de pagar la factura eléctrica de la luz de la A7, en espera de que la pague el Ministerio de Fomento (vivimos una época de iluminados y alumbrados sin luces, donde más que nunca hace falta el sentido común de Sancho –no se pueden recortar determinadas cosas- y la necesidad de que don Quijote vuelva para poner en su sitio a aquellos que promueven estas y otras injusticias y padecimientos para muchos de nosotros: los pobres y la clase media).
       Mientras tanto, los ciudadanos, que pagamos nuestros impuestos, sufrimos la más absoluta oscuridad en algunos puntos negros de esta obtusa carretera, cuyos carriles de aceleración y desaceleración brillan por su ausencia; así que no queda más remedio que abrir los ojos, rezar –quien rece- y poner las "largas" para visitar este escondido, pero excelente restaurante, sin temor de que algún amigo de lo ajeno nos pueda sorprender. Se puede aparcar sin problemas, aunque no sé qué ocurrirá en verano, pues el restaurante se ubica en la Urb. Playa Marina Local 1. [Recientemente, el Ayuntamiento ha entendido que no puede dejar sin luz este peligroso tramo, de forma que ha rectificado, saliendo así de su ceguera].

Las vistas
       Si estás dentro del pequeño restaurante, te tendrás que contentar con la cuidada puesta en escena,aunque sobria, visualmente hablando. No obstante, un refrescante y agradable chorrito musical inundará tus oídos de sensaciones, que potencia la tranquilidad y paz del ambiente. Si la noche se presenta poco fría, se puede cenar en la terracita, desde la cual se divisaría el mar si fuese de día, claro; aunque el exceso de ruido de la autovía podría molestar.

Los detalles de la casa
       Puedes mirar la carta con total tranquilidad sin agobios, nos trajeron dos "papadums" y, al final, nos invitaron a una copita. Todo un acierto, pues la generosidad trae generosidad; el amor, amor; y el odio, odio; y ya se sabe que del amor a un restaurante al odio, solo hace falta que el empresario tenga poca visión de fidelizar a su cliente, que es, a fin de cuentas, quien va a gastarse el dinero en su negocio.

Volveremos…
       Seguramente, sí. Comimos muy bien, estuvieron muy amables, el ambiente era muy agradable y el precio nos pareció razonable.




·      Tipo de cocina: italiana.
·      Lo mejor: los sabores naturales de sus platos, el ambiente, el servicio y la relación calidad-precio.
·      Publicación: marzo de 2012.
·      Página web: http://www.tabernaotto.es/

(Fotografía de www.tabernaotto.es)
Aspectos analizados
El acceso
Al no ser de Madrid (tan solo hacemos una escapada al año), no soy el más indicado para hablar de cómo llegar a esta acogedora taberna italiana. Lo que sí puedo decir es que en Madrid hay metro, y esto es una bendición, a veces. Si no recuerdo mal, nos bajamos en la estación Ventura Rodríguez, y, unas calles más adelante, encontraréis la calle Conde Duque, y en su número 8 podréis disfrutar de una excelente cena, como hicimos nosotros.
El camarero -creo recordar que propietario también-, de raíces malagueñas, confundió nuestro dialecto con otro y nos ubicó en Murcia (nos echamos unas risas con él). Bueno, nosotros somos andaluces, a más señas, de Málaga. Por tanto, surgió entre nosotros y él una conexión especial (los malagueños somos así).
Pues como iba diciendo, el camarero se portó estupendamente y nos agasajó con una verdadera comida italiana, y digo de verdad, porque hay sitios por ahí, que será mejor no nombrar para no ofender a nadie, donde la comida italiana deja mucho que desear. En este sentido, he de decir que me desagradan esos establecimientos fantasma, donde te prometen el oro y el moro, y te toman el gorro, ya que pelo poco va quedando. ¡Ay, Juanillo! ¡Quién te ha visto y quién te ve! El tiempo, ese verdugo implacable y cruel...

Las vistas
Destaca una delicada y sobria decoración con imágenes italianas de otra época, tomadas del celuloide, y típicos cuadros de bebidas italianas.

 El precio
Haciendo memoria y visitando su página web, me acordé de que nos comimos dos platos de pasta exquisita ("raviolis ripieni di tartufo": raviolis rellenos de trufa con salsa de hongos y "spaguetti carbonara") con una botella de vino tinto italiano ("Montepulciano de Abruzzo Palio") y un postre para mi golosita (tiramisú), aunque yo también le hinqué el diente; pues ya se sabe que "se puede saltar la hiel", expresión coloquial y andaluza que mi madre utilizaba cuando quería que yo diese algo de mi comida a mi querida "hermanita", quien no quitaba los ojos de mi plato. La comida no nos pareció cara, pues hubo calidad; y si la cocina da en el puntito g del paladar y el plato llega a la mesa como una primavera ensartada de amapolas y vinagretas (flores de tallo frágil, crujiente y verde, coronadas de una campanita amarilla, abierta de par en par hacia el cálido sol), oliendo a monte, a campo y a gloria. Creo que merece la pena.

Los detalles de la casa
Recuerdo un par de chupitos de un licor italiano –porque después de una botella de vino en un mano a mano, ya me dirán ustedes-. Tal vez, Limoncello. Bueno, lo cierto es que nos gustó.

Volveremos…
Quién sabe. Madrid es una ciudad con numerosísimos lugares para comer, que está por descubrir permanentemente; de todas formas, nos sentimos muy bien aquí, así que, sin dudarlo, volveremos.

(Fotografías del "blog" de El Jergón)

·       Tipo de cocina: tapas vegetarianas.
·       Lo mejor: las tapas, la música y el ambiente.
·       Publicaciónmarzo de 2012.
·       Web: http://eljergon.blogspot.com.es/
Aspectos analizados
 El acceso
Ya sabemos que meterse en Granada con un coche es una tarea ardua, y, máxime, cuando no somos de allí. Lo que solemos hacer es dejar el coche aparcado, hospedarnos y movernos en autobús, taxi o andando; aunque lo mejor es ir caminando para quedarte con sus espléndidos rincones en tu memoria –siempre y cuando no pasees por la zona de obras paralizadas por el metro-. Además, el paseo invita a charlar y a divagar.
Casi siempre hablamos de que en esta ciudad, se respira una contradicción muy palpable: el ambiente alternativo y el ambiente "facha". Es curioso, la verdad. Por otra parte, nos llama la atención que los perros están sueltos y no actúan como los perros de otras ciudades –por lo menos, en el barrio del Realejo-.
Bueno, me centro en el bar El Jergón. Este se ubica en el barrio del Realejo, en calle Cuesta nº 10, muy cerca de plaza Nueva. Aquí se respira un ambiente agradable, natural, sin complejos, sin prejuicios –aunque sospecho que algunos hay-.

Las vistas
Dentro de este acogedor y cálido bar, disfrutarás si eres amante de los carteles reivindicativos de diversa índole, pues se trata de un bar alternativo, como ya he dicho antes. No obstante, lo espectacular son las tapas que te preparan en un momentito de nada, tapas vegetarianas, aunque si, por casualidad, te encontraras con un concierto, lo ibas a "flipar".

El precio
Ir de tapas es asequible a casi cualquier bolsillo, por lo que con doce euros habréis comido y bebido al menos dos personas (seis consumiciones con sus respectivas tapas).

 Los detalles de la casa
Varias veces, que he estado, siempre, han terminado invitándonos a un chupito, vino, cerveza o lo que "andes" bebiendo, por lo que te marchas con un buen sabor de boca y con ganas de volver otro día, y de comentar a todo el mundo lo bien que se está en este "barecito" granadino del barrio del Realejo.

Volveremos…
Seguramente, sí. Tapeamos muy bien, estuvieron muy amables, el ambiente era muy agradable y el precio nos pareció adecuado.



(Fotografía de El Trasgu)



·       Tipo de cocina: asturiana, vegetariana y para celíacos.
·       Lo mejor: la comida, el ambiente alternativofamiliar y la calidad de sus productos.
·       Publicaciónescrito en marzo de 2012.
·       Página web: http://www.eltrasgugranada.es/


(Fotografía de El Trasgu)


Aspectos analizados
El acceso
El día que comimos en este acogedor restaurante-bar, habíamos quedado con un amigo, que vive en el barrio del Realejo de Granada, para comer. Tras tomar unas cañitas y tapas en un bar, llamado Candela –del cual hablaremos en otro momento-, mi amigo nos llevó a El Trasgu. Era el 31 de diciembre de 2011, y la verdad es que nos sentíamos muy a gusto, los dos, celebrando el fin de año y almorzando en esta histórica ciudad, y con tan buena compañía. 
Pues bien, entre el puntito de la cerveza, la charla amena que llevábamos y la contemplación de los hermosos rincones de este espléndido barrio granadino, no me di cuenta del camino. No obstante, conservo todas las tarjetas, papelillos, facturas y tiques. A veces, me sorprendo de mí mismo y me pregunto por qué hago estas cosas. La verdad es que, en ocasiones, me superan mis propias manías…, así que puedo decir que se encuentra en el barrio del Realejo en la calle Huete, haciendo esquina con calle Molinos. Así mismo, cerca hay una plaza y por encima, el Campo del Príncipe.

Las vistas
El restaurante-bar tiene unas mesitas en la placita, que he comentado, pero hace frío en esta época del año, claro, y si no hay sol, pues como que no. Es curioso ver cómo los habitantes de aquí van a los sitios a tapear en función de los rayos del sol (me recuerdan a los guiris de La Cala de Mijas), ya que van buscando el "calorcito" rico para quitarse el desapacible frío de estos lugares. Esto, a los malagueños de la costa –o por lo menos a mí-, nos llama la atención. En definitiva, pasamos al interior,  no muy amplio, donde destaca el ambiente acogedor y cálido.

El precio
Si tenemos en cuenta la calidad de los alimentos (quesos asturianos, "Fabada asturiana" con productos asturianos y sidra natural), el ambiente agradable y la compañía amena, no nos parecerá caro. Nos hicieron una fabada para tres que estaba para "matarse de buena", una tabla de quesos asturianos, cuyos sabores me sorprendieron, calabacín a la plancha con queso y nueces, no sé cuántas botellas de sidra, tal vez cinco, cuatro o cinco vinos tintos para la fabada, postres, cafés y copitas.
Muchas veces evaluamos un restaurante por el precio, pero el valor de una buena comida, sin connotaciones erótico-sexuales, no tiene que ver, en principio, con el dinero de la factura, sino con todos aquellos detalles que rodean la misma, que hacen que sea algo especial e irrepetible, y creo que esto sucedió.

Los detalles de la casa
La casa nos agasajó con un rico postre y nos invitó a una copita. Todo un acierto. Que no se me olvide comentar que nos escanciaron la sidra en un principio, aunque después nos pusieron un dispositivo –espero que no sea chino. Es una obscenidad deslocalizar una fábrica española para llevarla a países extranjeros, con el objetivo de explotar, a mejor precio, a las personas trabajadoras de esos países, mientras aquí, en Europa, andamos como andamos- en la botella que permitía el escanciado en mesa sin derramar ni una sola gota.

Volveremos…
Seguramente, sí. Pasamos un almuerzo muy agradable no solo por el lugar, la comida, la atención, sino también por la buena compañía.

·       Tipo de cocina: cocina malagueña (mijeña) y mediterránea.
·     Lo mejor: los sabores tradicionales de sus platos, el ambiente casero, el rápido y eficaz servicio, la relación calidad-precio y el horario ininterrumpido de su cocina.
·              Publicación: marzo de 2012.
·       Página web: http://www.ventabutibamba.com/


Aspectos analizados
El acceso
Como soy de La Cala de Mijas, solemos ir caminando a esta Venta, aprovechando el excelente "paseíto" por esta extraordinaria playa o entrecortado paseo marítimo, hasta que llegamos a la playa de la Butibamba, y desde aquí cogemos el "caminito" para esta antiquísima Venta, que, según nos dice en la contraportada de su carta, fue fundada hace más de 260 años. Claro, pero si no se es de La Cala de Mijas, habría que coger –o como dirían los argentinos tomar- la A7 (carretera de Cádiz) en dirección a La Cala de Mijas y en su km 201 veremos esta Venta justo en frente del CIO-Mijas.
No hay pérdida posible, pues un enorme y apetitoso cartel nos hará la boca agua a los que no sucumbimos a la paranoia actual de la dieta y servirá de tortura a esas personas que viven en un permanente sacrificio en pos de una felicidad ficticia, creada por nuestra "magnífica" sociedad de consumo.

Las vistas
Existen cuatro opciones para comer: terraza acristalada al pie de la A7, salón, terraza interior a modo de patio y la barra (para los que desean comer de pie a toda prisa, se sienten solos o les gustan tratar y tener cerca a un camarero).
Nosotros siempre preferimos sentarnos en su acogedor salón, de sillas de madera, color castaño suave, cortinas en las ventanas, televisión encendida–como las casas de nuestras madres- y aquí en este lugar tan hogareño, nos disponemos a celebrar qué bonito es vivir, comer, beber, hablar y disfrutar con quien tú quieras, y alejarte por un momento de las estupideces que, por desgracia, tenemos que escuchar o leer cuando un hipermegaempresario o político de nuestro país abre la boca.
Me refiero a la permanente puesta en escena de las ideas neoliberales en boca de grandes empresarios de nuestro país, de forma obscena y descarada, (Sr. Roig, de Mercadona; Sr. Andic, de Mango; Sr. Díaz Ferrán, ex presidente de la CEOE; o el Sr. Feito, presidente del Instituto de Estudios Económicos y del Comité de Política Económica de CEOE) medios de comunicación –ya sabemos todos cuáles son- y políticos (Sra. De Cospedal, presidenta de Castilla-La Mancha, secretaria general y nº 2 del PP). Desde que comenzó la pesadilla de la crisis, les ha dado por decir que los trabajadores tenemos que trabajar más horas, cobrar menos y no rechazar ningún puesto de trabajo, o sea, que nos hagamos pobres chinos pobres, pues parece que tenemos la culpa de este desaguisado y, por tanto, hemos de pagar los platos rotos.
¿Acaso los trabajadores alguna vez han disfrutado de algún privilegio? No lo creo, y, para colmo de males, quieren hacernos pensar que los hemos tenido y que, por tanto, ahora toca sacrificarse con menos sueldos, más horas y no sé cuántas historias más, que por respeto a ustedes, no voy a acompañar de palabras malsonantes, pero me entra un no sé qué por las entrañas que… No hay derecho a lo que nos están haciendo.
Lo peor de todo es que estas ideas neoliberales están calando en la ciudadanía, y bastantes, que no todos ni mucho menos, ven razonable estas ideas para salir de esta terrible crisis que nos azota. Bueno, centrémonos en el lomo en manteca.

El precio
Dos platos de exquisito e inigualable lomo en manteca, huevo frito y patatas (toda una explosión de sabores antiguos y tradicionales de nuestra cristiana tierra, una orgía de colesterol y grasas saturadas que liberan al alma de la cárcel de una comida sana, transportándonos a lugares remotos de nuestra, siempre presente, genética. ¡Qué delicioso sabor, fijado en la mente para siempre! ¡Viva el lomo en manteca, el huevo frito con ajo y las patatas fritas también!), pan, tres cervezas y un café por un precio muy asequible. Me levanto y aplaudo esta estupendísima comida.

Los detalles de la casa
Ninguno. ¡Qué pena!

Volveremos…
Cada vez, que queramos dejar riendas sueltas al placer de saborear un prohibido y delicioso manjar; cada vez, que queramos sentirnos vivos y comernos un huevo con el pan y los dedos; cada vez, que deseemos que fluya por nuestro cerebro la dopamina, volveremos a por este lomo en manteca, néctar y ambrosía de los malagueños -y no malagueños-, que disfrutamos de este plato aquí y en los Montes.


RESTAURANTE GRIEGO KATOGUI AGORA (MÁLAGA)

·       Tipo de cocina: cocina griega.
·       Lo mejor: el ambiente mediterráneo, el atento servicio de sus camareros y los extraordinarios sabores.
·          Publicación: marzo de 2012.



Aspectos analizados
El acceso
Si queremos visitar este restaurante, donde estimularán tus cinco sentidos con total seguridad –aunque el del gusto será el que más atención reciba-, tenemos que tener en cuenta que está en pleno centro de Málaga, en concreto, en la calle Alcazabilla, 14. Esto significa que, si vamos en coche, "tenemos un problema, Charly". Lo más sensato –y lo menos barato- es dejar el coche en el parquin de la plaza de La Alcazaba. No obstante, no sé si este restaurante proporcionará a los clientes el bono de descuento para el aparcamiento, lo que supondría un ahorro de 2, 20 €.
A nosotros nos gusta caminar por las calles de Málaga, y no tenemos problemas a la hora de dejar el coche en El Ejido o en la zona de la Alameda de Colón-calle Córdoba. Todo dependerá de si hay ganas de cuesta o no. Y claro, este paseo nos permite charlar, porque a nosotros nos gusta conversar sobre todo. A veces, hablo hasta por los codos (pido perdón por si alguna vez me he excedido y no he dejado hablar a alguien, que sepáis que ya soy más comedido). Muchas veces, hablamos de que el centro de Málaga está continuamente reinventándose, es decir, cada semana aparece un negocio nuevo y no exagero. Esto me alegra porque demuestra que la crisis es algo que no hay que creerse del todo y que, para superarla, solo hace falta, además del evidente apoyo financiero, tener ilusión, optimismo y luchar por lo que quieres. El pesimismo no creo que ayude a nadie a salir de ningún pozo, más bien será el optimismo, digo yo, y me gustaría, en este punto, destacar esta cualidad del ex presidente del Gobierno (Sr. Rodríguez Zapatero), al que continuamente le han criticado su optimismo antropológico.
En la actualidad, el mensaje que recibimos por doquier es de pesimismo y esto, en mi opinión, solo busca prepararnos el cuerpo para los "ajustes" (¡Qué gran eufemismo!) o mejor dicho quitemos–derechos-a-los-trabajadores-que-viven-muy-bien-y-anulemos-el-estado-de-bienestar-que-es-muy-caro. Y claro, aquí entra el mercadeo del miedo para manipularnos a gusto y vendernos la salvación por medio del sacrificio.
Volviendo al tema que nos ocupa –estimada persona lectora, apelo a tu bondad y comprensión por estas ideas mías (hijos o hijas de mi imaginación), que brotan de mi cabeza y se escapan como esos gorrioncillos alegres de canto verde- me alegra ir al centro de Málaga y sentir el júbilo de sus gentes en sus bares y restaurantes. Evidentemente, todo podrá irse al carajo, pero como dice Antonio de Silan (compañía malagueña especializada en proyectos para Internet)  en su artículo “Dos fuerzas vivas” (http://elautonomofeliz.com/2011/12/21/dos-fuerzas-vivas/), merece la pena luchar por tu sueño antes que permanecer sentado en tu butaca, esperando de forma pasiva una oferta de trabajo, lánzate a buscar tu proyecto, negocio o idea y la suerte se pondrá de tu lado. Como diría una persona de habla inglesa, "God loves a trier".
Si vas a este restaurante, seguro que se te olvidarán todas estas historias que estoy escribiendo aquí, porque te espera una experiencia gastronómico-artística total: buen trato al cliente, combinación de azul y blanco en la decoración, un toque vanguardista y muchas cosas más que hay por descubrir.

Las vistas
Podrías quedarte en la terraza, pero aún hace algo de frío por las noches, pero, claro, no olviden que la opinión de un servidor es la de un malagueño de costa, por lo que ya me dirán ustedes qué entenderé yo de frío. Nosotros preferimos quedarnos dentro para disfrutar, como les he comentado más arriba, de la decoración interior, que me encanta: blanco y azul con sillas achocolatadas, ventanales grandes y excelente luminosidad. Vamos, nunca he estado en Grecia, pero sí en Árchez (preciosidad de pueblo de la Axarquía malagueña) y en otros pueblos de nuestra Andalucía que combinan perfectamente el blanco de sus casas con el azul del cielo o del mar. Además, destacan las maravillosas fotografías de paisajes griegos que acertadamente se van intercalando con la lectura imposible de los nombres de los platos griegos. Por si fuera poco todo esto, un chorrito de música griega entrará por nuestros oídos, mientras conversas en buena compañía. Vamos, que si la persona que ha ideado este restaurante, pensó en seducir al cliente lentamente con detalles, a fuego lento, para finalmente llegar a la comida y concluir en un clímax perfecto con el sabor de su mermelada de pétalos de rosas, puedo decir que nosotros hemos vivimos estas emociones, y ha sido sumamente placentero. Enhorabuena a la persona o personas que han ideado esta magnífica puesta en escena para un buen guion.

El precio
Tomamos "kolokythokeftedes" o croquetas de calabacín, "mini kebaps" de cordero y ternera (deliciosos), "moussaka" (riquísima), cuatro vinos y de postre su yogur con confitura de pétalos de rosas (una exquisitez). ¡Viva Grecia y sus sabores!

Los detalles de la casa
Si llegas y no hay mesa, te piden tu número de móvil para llamarte en cuanto tengan algo libre. Todo un acierto, pues te permite dar un paseo por las calles del centro o tomar una copita de vino en cualquiera de sus bares. Además, nos agasajaron con un chupito de la casa. ¡Excelente!

Volveremos…
Sí, cuando queramos sentir el espíritu griego y mediterráneo, cuando deseemos vivir una aventura de sabores, divagando por su carta, como un Ulises mijeñomalagueño, volveremos por aquí.



·       Tipo de cocina: pescado y marisco.
·       Lo mejor: la frescura de sus pescados o mariscos, el atento servicio de sus camareros, el ambiente familiar, las excelentes vistas del atardecer en la playa de Carvajal y sus detalles.

·        Publicación: marzo de 2012.
·       Página web: losandaluces.jimdo.com

Aspectos analizados
 El acceso
Con frecuencia visito este chiringuito, no solo por el disfrute que me supone comer allí, sino también por la sensación tan agradable que me embarga, nos embarga, cuando comemos en su terracita, mientras la brisa del mar nos regala un susurro antiguo de historias de marineros y el olor a espetos de diversos pescados, que se cocinan lentamente con un fuego antiguo de leña de olivo, y esto nos despierta un apetito voraz, imposible de controlar.
Este domingo decidimos comer aquí, porque teníamos ganas de celebrar que estamos vivos, conque pensamos que una buena manera de festejar esto era comiéndonos un estupendo pescado al espeto, tal y como lo cocinan en este chiringuito -aunque sin olvidarnos de sus peregrinas de ensueño o almejitas del terreno, cuyo sabor me transportaron inmediatamente a mi niñez cuando cogíamos coquinas y almejas en las playas de Fuengirola-, pues ahora mismo me decreto peregrino de Los Andaluces, y realizaré una peregrinación cada vez que el dios del buen comer me llame a su lado.
Para ir a este chiringuito, de toldos verdiblancos que hacen gala a su nombre, hay que saber que está en el paseo marítimo rey de España, nº 156 en Carvajal (Fuengirola-Málaga), esto es, casi al final del municipio en dirección a Benalmádena. 
Llegar hasta aquí es bien sencillo. Les comento. Tomamos el paseo marítimo de Fuengirola en dirección a Benalmádena, hasta llegar al penúltimo chiringuito en la parte de la playa o tomamos la antigua N-340 en dirección a Benalmádena y a la altura de un hotel –que no es un hotel, sino un lugar de esparcimiento sexual para hombres previo pago- llamado Star of de Sea, hacemos un cambio de dirección a la derecha y justo de frente encontraremos este restaurante de colores blanquiverdes, que lleva por bandera a Andalucía en su nombre, en su cocina, en su habla y en su gente. 
Luego, aparcamos fácilmente siempre que no sea verano o Semana Santa. En este caso, como el que les habla es de por estas tierras, les indicaré un lugar, donde podrían encontrar aparcamiento con total seguridad, y que se halla cerca de la parada del tren en Carvajal. Para llegar hasta aquí, solo tienen que tirar por una carreterita que pasa junto al hotel, antes mencionado, y ascender hasta llegar a la susodicha parada.
A nosotros nos gusta caminar, y no dudamos en dejar el coche no muy cerca para disfrutar de estas extraordinarias vistas de la playa de Carvajal, donde el mar y cielo se funden en un azul, que me colma de satisfacción pictórica.

 Las vistas
La verdad es que da igual donde nos sentemos, porque, al poseer unos enormes ventanales, parece que la playa, el mar o el atardecer se cuelan en tu almuerzo, como si de una película en 3D se tratase. Nosotros siempre nos decantamos por la terraza porque aquí te sientes más cerca de tu precioso pescado, que está cocinándose a fuego lento al estilo malagueño por manos de un experto espetero, pues, desde que has llegado, le has echado el ojo en la magnífica vitrina de la entrada, donde los pescados y mariscos visten con sus mejores galas, su frescura inusitada y sus sensuales escamas. Todos están allí para provocarte, para seducirte y tú te has decantado por ese parguito que te mira con esos ojos brillantes, esa piel tan tersa y esas carnes prietas, juveniles, recién salido del mar bravío, y claro, ahora no quieres quitarle el ojo de encima ya que te comen los celos hasta de la caña que lo atraviesa y  deseas, con todo tu corazón y alma, acariciar con tu lengua ese lomito blanco y chupar su piel y cabeza tan sabrosa hasta llegar al paroxismo.



 El precio
Siempre pienso que el precio es lo de menos cuando has disfrutado de un buen almuerzo en grata compañía. No obstante, mucha gente tiene la costumbre de preguntar que si fue caro o barato, cuando habría que preguntar si el pescado estaba fresco, el servicio fue atento y si todo estuvo bien. Por tanto, para mí es más importante la calidad de lo que como y las circunstancias que giran en torno a la comida, que el precio en sí; aunque si es muy caro, no acudo con regularidad, como es obvio.



Nos tomamos 6 cervezas, unas almejas riquísimas con ajo, perejil y vino blanco, dos peregrinas (PECTEN MAXIMUS, nombre científico, también conocidas en otros lugares de Cádiz y Huelva "como vieras, fonfoninas, chafarinas, cacharras de Santiago, banaeras, conchenas o santiaguiños") con langostinos ya pelados, ajos, guindilla y aceite de oliva virgen extra (¡Magnífico el sabor de estas peregrinas!) y, cómo no, nuestro protagonista de la tarde: un pargo de casi un 1 kg. 
Luego, pedimos un café y nos quedamos difuminados con el mar, el atardecer y el cielo, impulsados por un licor de hierbas. Fue algo divino, de verdad. La cuenta estuvo a la altura de nuestras expectativas, aunque otro día probaremos sus espetos de sardinas y, cómo no, su "pescaíto" frito que son más asequibles para el bolsillo.



Los detalles de la casa
La casa nos agasajó, en primer lugar, con su amabilidad, que fue permanente; su pertinente tapita de aceitunas "partíah", buenísimas; media ración de ensalada rusa, para que la espera fuese menos triste; y, de broche final, dos copas de orujo. No se puede olvidar decir que el camarero nos trinchó el pescado y nos pusieron, de acompañamiento, papas al horno y verduras cocidas. ¡Extraordinario!




Volveremos…
Un rotundo sí. Volveremos, a pesar de los versos de Bécquer, cada vez que el alma nos pida una experiencia mística y el corazón, un orgasmo gastronómico.





·       Tipo de cocina: paella valenciana.
·       Lo mejor: la decoración, el servicio y sus excelentes paellas.
·              Publicación: marzo de 2012.
·       Página web: www.labarraca.es
Aspectos analizados
 El acceso
Aquella noche salimos por Chueca y, tras deambular por varios locales de copas, fuimos a dar con uno, cuyo nombre era La Bohemia. Una vez que entramos, puse mis ojos en un chico –no se dejen llevar por las apariencias y esperen a que les explique- que me sonaba del mundo del cine. Digo, pues, que, habiendo observado su perfil, me vino a la memoria su nombre: Alejandro Amenábar. Seguro que lo conocen por sus extraordinarias películas (Tesis, Abre los ojos, Los otros, Mar adentro o Ágora).
Tal y como él dice en su página web ("mi cine no es un cine de respuestas, sino de preguntas"), me pregunté qué ocurriría si le sacaba conversación, así que se me ocurrió fingir el típico tropezón para iniciar una conversación "casual".
Tras esto, se giró, me miró con cara de pocos amigos, hasta que le lancé mi sonrisa agradable y le puse carita de pena. Inmediatamente, le pedí perdón e insistí, raudo y veloz, en invitarle a una copa, y él, sorprendentemente, accedió.
Le contamos que veníamos de Málaga y que nos encantaba Madrid, y el cine, el de él, claro. Luego, nos tomamos otra y continuamos una charla amena sobre temas variados –casi todos relacionados con Málaga, la playa, la marcha del centro y nuestros adorables chiringuitos de espetos y paellas. 
Resultó ser un aficionado a esto de las paellas y nos recomendó un  lugar allí en Madrid, en el barrio de Chueca o, más bien, cerca de Gran Vía y el Banco de España.  Estábamos encantados con esta información y no podíamos creer que pudiésemos estar charlando, nada más y nada menos, con este fabuloso guionista y mejor director, sobre paellas.
Cuando nos tomamos esta segunda copa, él se despidió y se marchó, pero nosotros permanecimos quedos y absortos por este grato encuentro, y para celebrarlo nos pedimos otra copa a su salud, y a la nuestra, por supuesto. Además, nos había recomendado un restaurante de la zona que se llamaba La Barraca, donde, según él, se podían degustar unas paellas valencianas de cine.
No he de decir que, al día siguiente, nos lanzamos a la aventura de encontrarlo por las calles de este barrio madrileño tan especial (dormíamos en un hostalito en calle Fuencarral, muy auténtico, cerquita de Chueca, por lo que tan solo teníamos que dejarnos llevar por sus calles), donde se respira un ambiente sano sin broncas ni historias raras –o, por lo menos, nosotros no las hemos vivido-.
Por desgracia, han vuelto a España las sotanas, la moral, la prohibición del aborto y toda la "caspa" más rancia, alejándonos otra vez del Progreso o, lo que es peor, desplegando un cinismo sin parangón. No entiendo muy bien el empeño de algunas personas por fastidiar a los demás, por censurar, por homogeneizar,… En este punto, me viene a la cabeza una canción de Extremoduro (“La hoguera”) que creo ilustra bastante bien esto que les comento. Les pongo unos versos aquí de Robe:
“[...] Y tú, que estás metido en la nevera/ escondes la cabeza: la muerte ronda fuera./ Ya estás…/ Y tú, que te preoucpas por culpa del futuro,/ cuando ya no te quede, será cuando te enteres/ que ya estás más que enterrado en vida./ Tú en tu casa; nosotros en la hoguera. [...]”
Ya de mañana y, tras desayunar un chocolate calentito con porras, comenzamos a buscar, cogidos de la mano, este restaurante paellero y de forma fortuita lo localizamos en una calle, aparentemente, sin gracia que escondía un enorme tesoro –siempre las apariencias engañan-. Habíamos llegado, pues, a la calle de la Reina, 29.
Las vistas
Cuando entramos en este magnífico restaurante de arroces y paellas, nos maravillamos de su exquisita decoración interior, que se desplegaba como un abanico por sus distintos salones –cada uno expresaba un tema-. Así, nosotros fuimos sentados amablemente en el salón, llamado La primitiva barraca. Seguramente, mis palabras no lleguen nunca a expresar la belleza de este salón, pues se trata de una reproducción de lo que podría ser la cocina-comedor de una barraca valenciana, con su humero, trébede, covachas, bazar y platos decorativos que vestían sus blancas paredes.
    (Fotografía de www.labarraca.es)
                               


El precio
Una vez visto el lugar, sentados y con la carta por delante –ya habíamos pedido una botella de vino tinto crianza Ribera del Duero para festejar este descubrimiento y felices de estar juntitos en un momento tan especial-, nos decantamos por una deliciosa paella valenciana con conejo, pollo, judías verdes y garrafó (judía blanca ancha), cuyos aromas mediterráneos a romero impregnaban todo el comedor. Así mismo, el camarero nos trajo un cuenquito con alioli y el correspondiente pan, al que sin piedad unté y comencé a ponerme, de esta deliciosa salsa, hasta las cejas o, como decimos por aquí me puse como "el Quico". Ahora comprendo por qué, unas horas más tarde, la gente evitaba hablar conmigo de frente. Finalmente, nos pedimos unos buñuelos de San Isidro, dos cafelitos y dos orujitos.
Vamos, no podíamos creer lo deliciosa que estaba esta paella. Nunca he probado algo igual o parecido. Seguramente, habrá alguien que piense que exagero o que no será para tanto, pero si no me creen, tan solo tienen que comprobarlo. Ya saben lo que pienso del valor y del precio.
(Fotografía de www.labarraca.es)
Los detalles de la casa
Ninguno. ¡Qué pena!

Volveremos…
A mí no me gustaba el conejo, de campo, claro; pero, desde ese día, me hice "conejariano" y no dudo ningún domingo en preparar una paella. Esto me sirve para recordar y adorar este momento. Así mismo, como esas personas que tienen imágenes de santos, mandé hacer un póster tamaño cuadro de la imagen de una paella para adornar las tristes paredes de mi casa. Desde entonces, cada noche antes de dormir y, tras haberme puesto mi pijamita de ositos azules, le rezo dos paellas nuestras a la imagen y le pido a Dios que nos deje volver a este sitio inolvidable.



 

·       Tipo de cocina: especialidad carnes a la brasa en parrilla en cruz.

·       Lo mejor: la jugosidad y el sabor de sus carnes, el ambiente familiar, la tranquilidad en el servicio (sin agobios, sin prisas).

·              Publicación: marzo de 2012.

·       Página web: http://ventaelcurro.com/

Aspectos analizados
El acceso
Ahora que la jara y el juagarzo florecen por estas tierras mijeñas, esparciendo su blancura de graciosas pecas y su aroma por las últimas encinas que resisten al empujón brutal del progreso; ahora que las margaritas despliegan sus pétalos, abriéndose al amor que vienen a buscar las zigzagueantes abejas, llenas de susurros antiguos, como si quisieran seducir por el oído a estas y a otras florecillas, con gran éxito, por cierto; ahora que llega la primavera con su perfume de azahar, se me llena todo el cuerpo de alegría y me pondría una corona de flores, de amapolas, para entregarme a la carne -en todos los sentidos- sin dejar pasar ni un solo momento, sin parar, hasta llegar al más absoluto abandono.






Ya sé que se avecina la Semana Santa y los cristianos –aunque algunos como yo lo seamos por fuerza- tienen que reprimir todo aquello que huela a carne y rememorar la Pasión de Cristo. Yo haré lo preceptivo, pero adoraré la carne en la cruz de la venta El Curro, pues he dado con un lugar de ensueño, donde se cocina la carne en cruz, tal y como hacen en Argentina. Espero no herir ninguna sensibilidad. Respeto a todo el mundo y lo mismo pido para mí.


(Fotografías de ventaelcurro.com)
                                         
Esto no es óbice para que no coma el riquísimo arroz con leche o leche frita, después de un delicioso potaje de garbanzos con bacalao, como manda la tradición de mi tierra; pero la primavera despierta en mí unas sensaciones que nada tienen que ver con el recogimiento, sino más bien con el esparcimiento, las "barbacoítas" y otras fiestas, o sea, que me puede mi lado Sancho.
Esta sensación, que les relato, la siento cada vez que visito la venta El Curro, situada en un escondido y precioso pueblo de la Axarquía (Costa del Sol). Se llama Árchez y es uno de los pueblos más pequeños de la Axarquía, asentado sobre el valle del río Sayalonga y sobre la falda de las sierras de Tejeda y Almijara. Pueblo de origen morisco (XII), cuyo principal cultivo fue y es la vid.

Digo, pues, que, habiendo visitado venta El Curro, todo cambió en mi vida carnívora, pues ahora, cuando deseo comerme unas sabrosas costillas de cerdo –se me hace la boca agua nada más pensarlo, peligrando el teclado de mi ordenador-, pollo al vino de Árchez con pasas del terreno y nata, una parrillada al más puro estilo argentino (la carne, puesta en una cruz de hierro, se cocina a fuego lento sobre un lecho de ascuas durante muchas horas), solo puedo venir a esta joyita de pueblo –a mí me lo parece por su tranquilidad, su silencio, su naturaleza, su refrescante paseo por el río Turvilla que discurre por el Molino de doña Fidela (…), aunque detengo el relato en este instante por si alguno de ustedes desea visitarlo-.

Para llegar a Árchez –y a este venta de dueño archero-, tenemos que tomar la A-7 en dirección a Vélez-Málaga, si partimos de algún punto de la Costa del Sol, claro. Luego, saldremos de la autovía en Algarrobo y comenzaremos un ascenso montañoso delicado, precioso y, poco a poco, iremos penetrando por los pliegues de estos montes adornados de almendros, olivos, aguacates y viñas antiquísimas, por una carreterita tortuosa, mientras que unos cortijos blancos con paseros, en lugares de vértigo, se fijarán en nuestra retina para siempre. Además, tendremos que atravesar los pueblos de Algarrobo y Sayalonga, y, tras pasar por este último, tendremos que prestar atención porque debemos tomar una carretera a la izquierda (justo en frente hay un cortijo que vende pasas, miel y vino del dulce Árchez) que desembocará en el lugar donde vamos a darnos un festín carnal, que alegrará nuestras almas. Una vez que hemos llegado al pueblo, tenemos que tomar la carretera de Corumbela y, tras pasar el puente, toparemos de frente con la Venta.

Las vistas
Si te sientas dentro, disfrutarás de un comedor muy acogedor y cálido no solo por el color a madera de roble, sino también porque impera una maravillosa chimenea y, aunque no esté encendida, da este efecto hogareño. Las mesas se visten de azul y ocre, y todo está perfectamente dispuesto.




En cambio, si decides –y puedes por el frío, digo- quedarte en su terracita, has de saber que te espera un sensacional concierto de gorriones y una vista agradable de azules y verdes, mientras los rayitos del sol acarician tu carita o el aire fresquito de la sierra remueve las hojas verdiblancas de los altos y níveos guardianes del río Turvilla. Tal vez, si los domingueros han hecho acto de presencia, podrías encontrarte con coches aparcados y con el consiguiente malestar que supone estar en una venta repleta de gente, donde no se habla, sino que se grita. Por ello, sería ideal que visitasen esta Venta cuando hubiese menos afluencia de público.




Que no se me olvide decir que en esta zona las cosas funcionan despacio, por lo que no vayas con prisas y disfruta del momento con esa persona que te acompaña, hablando, besándoos, cogiéndoos de la mano o lo que se os ocurra, pues puede ser un lugar realmente tranquilo, tan tranquilo, que voy a contarles lo que nos pasó.
Habíamos alquilado un cortijito para pasar tranquilos unos días lejos del mundanal ruido, por estas tierras. Lo cierto es que no fue muy caro y, por el contrario, alquilamos una joya (muchas veces, por no decir, siempre, el valor de algo no tiene nada que ver con el precio, pues creo que depende de algo emocional que hay en ti). Digo, pues, que llegamos, nos acomodamos y, aunque era de noche, decidimos bajar para cenar en la Venta, que ya les he mencionado. Al llegar, el camarero divisó nuestras hambrientas caras porque nos sirvió un vino y una tapita deliciosa de un “guisaíllo” típico de esta zona. Esto empeoró la cosa, pues las tripas comenzaron su música extraña de vientos, como si un ogro recién levantado, tras una dura hibernación, hiciese acto de presencia. Parecía que el hambre quería representar el papel protagonista y no ser un simple secundario expectante.
El camarero nos miró, sonrió y señaló con su dedo gordo una parrilla argentina en cruz, donde yacía una suculenta carne haciéndose lentamente al calor del rescoldo. Las pupilas se me dilataron y pensé que el viaje prometía, y que Dios nos acompañaba, pues nunca imaginé tal visión en estas tierras axárquicas. Además, empecé a segregar saliva y traté de no hablar para no quedar en evidencia. Opté por asentir y el camarero sonrió. Nos sentamos en una mesita alejada de las miradas de los curiosos lugareños y nos dimos un beso de esos que suenan y tienen algo de succión. Me sentía estimulado, tenías ganas de disfrutar de esa carnecita jugosa y apetecible…
Aquí les traigo la carta –interrumpió el camarero-. Tengo un vino del terreno que hacemos cada año con nuestras uvas. ¿Quieren probarlo?
Soy un amante del vino y –seguro que alguien recordará la canción- de lo natural, por lo que lo pedimos. Sin embargo, el joven lugareño nos advirtió de las propiedades afrodisíacas del mismo. Bueno, no lo dijo así, más bien describió el efecto como que “te ponía caliente”. Yo me pregunté en qué sentido lo estaría diciendo, pero su mirada picarona despejó la ambigüedad y nos arrancó una sonrisa cómplice. Comenzamos a beber este delicioso licor de los dioses y realmente el calor empezó a subir, y cada vez nos fuimos poniendo más calientes. Nuestros dedos jugaban al "pilla-pilla", mientras las pupilas se ensanchaban y… Bueno, dejo la historia en este punto y voy a pasar a decirles cuánto costó.

 El precio

El vino, las extraordinarias costillas con su guarnición de patatas fritas caseras y su verdura, el pollo al vino de Árchez con nata y dulces pasas de este terreno bendito por los dioses, y un café costaron un precio adecuado en este apacible y hogareño lugar que provocó en nuestros cuerpos y mentes un calor rico rico.


 Los detalles de la casa

La casa nos agasajó, en primer lugar, con su amabilidad, una tapa y, finalmente, el broche de oro, después de una buena comida –y que nadie diga un cigarro, pues no fumo desde hace ya más de 20 años-, fue una invitación a un orujo de hierbas. ¿No será que los camareros tienen un sexto sentido y me huelen que me pirro por un orujito? No sé qué será, pero fue todo un acierto. ¡Bravo!

 Volveremos…
Regresaremos a esta Venta cada vez que queramos disfrutar de sus carnes, su amabilidad, la tranquilidad y la ausencia absoluta de estrés; regresaremos cada vez que sienta la necesidad religiosa de entregarme a la cruz, al pan y al vino. Me declaro un cruzado en estas tierras archeras que lucha contra la infiel dieta y otras restricciones placenteras, pues, amigos y amigas, vida solo hay una, porque si hay dos, me voy a poner morado.

"El Pobrecito Escribidor"




·       Tipo de cocina: cocina del Perú.
·       Lo mejor: la comida, el ambiente familiar, la decoración y la música en vivo.
·                 Publicación: abril de 2012.
·        Página web: http://intideoro.com


El acceso
Esta Semana Santa hemos decidido viajar a Madrid otra vez. Nos encanta esta inmensa ciudad, donde lo antiguo y lo moderno, la riqueza y la miseria, la cultura y la manipulación, las porras tradicionales y lo chic –al estilo de esa nueva generación de jóvenes adinerados, "famosillos", planos que transmite la conocida firma de moda, mientras la inmensa mayoría de jóvenes españoles andan preparando su maletita, como hicieron ya sus abuelos-, el cocido madrileño y la cocina de vanguardia forman una mezcla heterogénea; pero sus contradictorios elementos permanecen unidos en un aliño de riqueza sin igual, cuyo sabor es, cuando menos, realmente estimulante, como la esquizofrenia innata de toda persona en permanente lucha, entre la realidad y el deseo.
Digo, pues, que habiendo llegado a Madrid, tras un agradable viaje en AVE desde Málaga, -y digo agradable porque preparamos dos buenos bocadillos de tortilla de patatas, con su "ajito", su "cebollita", un toque de pimienta y, al estar cocinada a fuego lento, quedó tan jugosa que, al saborearla, se me caen dos lagrimones de la intensa emoción que siento, y que si el descubrimiento de América, o la invasión-colonización, tuvo algo de bueno, fue la introducción de la patata en Europa, que tanta hambre y miseria ha quitado- nos dirigimos rápidamente a nuestro "hostalito" preferido, donde ocurren cosas realmente curiosas, y que si otros hijos de mi imaginación, caínes envidiosillos, no lo impiden, les contaré las fabulosas aventuras que allí nos esperaban en otro momento.
Una vez acomodados y aseados, salimos –se me olvidó el móvil en la habitación y luego entenderán por qué digo esto- a sentir Madrid en el cuerpo y lo primero fue disfrutar del paseo por la ribera de sus calles a la sombra de sus edificios montañosos, bañándonos en el río de la multitud, que te va arrastrando hacia un misterioso viaje a ninguna parte.
Entonces, sin comerlo ni beberlo, nos topamos con el Congreso de los Diputados –a este narrador de tres al cuarto se le ha olvidado mencionar que estaba atardeciendo, y el bocadillo de tortilla lo tenían en los talones; por lo que una hambre canina les estaba atacando, conque decidieron, tras un debate más o menos intenso, qué hacer o adónde ir. Y así, es cómo llegaron al Congreso -, en la carrera de San Jerónimo, quedando prendados, de nuevo, de la espectacular majestuosidad de la “Casa del Pueblo”, pero sin el pueblo; pues no consigo acostumbrarme. 
Nos miramos a los ojos y mudos, al unísono, volvimos a mirar el inmenso edificio (una sana sonrisa maligna se dibujó en su rostro –en el de él-, y en sus ojos floreció un destello de vida, más allá de las sombras de la realidad en que vivimos, como una estrella fugaz en la oscuridad de una noche de invierno que nunca termina…).
En ese momento no lo pensé. Me bajé los pantalones, y no meé como ya hicieran algunos de los miembros de la extraordinaria generación del 27 sobre lo putrefacto de las ideas más reaccionarias de su época, más bien le “hice un calvo” (mostrar la blancura de mis posaderas) para enseñarle a todo el Gobierno la raja, hoy, de mi "culito" pateado por este viraje brutal a la derecha que estamos viviendo –con unos PGE nefastos y decepcionantes, aplaudidos por Merkel (casi 28 000 millones en recortes), aunque, por el contrario, se lleva a cabo una amnistía fiscal para los empresarios y grandes fortunas. ¡Y yo pagando religiosamente a Hacienda!, ¡qué poca vergüenza! Acaban de premiar a los tramposos. Y para mayor inri suben la electricidad-.
No me he caído de ningún guindo “ni de dos guindos” y a mí los “toros de Mon”, tampoco me engañan. Lo que sí es un hecho y todos podemos “vert” con “meridiana claridad” es la “gran” jugada que da jugo a la banca, ¡Santa María!, y a los grandes empresarios. Así que mostré la raja de mi gallardo culo, pues se había envalentonado ahora que podía manifestarse ante al Congreso, un poco "palidillo" eso sí, pero "peludito", por lo que no pasó mucho frío. Además, esto tiene arreglo, ya que cuando llegue el "veranito", se pondrá "morenito" por esas playas naturistas de nuestra tierra andaluza –esto le dio fuerzas para concluir su acto de protesta, aunque no llegó a ser tan sublime como el que hizo el personaje femenino de la película Caótica Ana, de Julio Médem –otro de los grandes de nuestro cine-, donde Ana, la protagonista, tras un erótico “estriptis”, se caga literalmente encima de la cara de un alto cargo del Gobierno norteamericano, metáfora de la liberación femenina de todo el daño y oprobio que han vivido las mujeres y la Tierra.
Tras este momento, podríamos decir, de “sublime” libertad de expresión, divertidos, besándonos por estas calles de Madrid, ya entrando la noche, poco a poco, con su paso firme, hambrientos de todo, encontramos una calle, llamada Ventura de la Vega y en su número 12, leímos un letrero que decía El Inti de Oro.
Nos pareció acertado entrar y probar la comida peruana. (No es necesario que se aprendan el nombre de la calle, pues es notorio y público que muchos de los nuevos gobiernos que han surgido tras las elecciones del 2011 han pensado que lo primero, para mejorar la economía del pueblo o la ciudad, es sustituir el nombre de una calle por otro y, como el que no quiere la cosa, así van quitando de en medio nombres ilustres de nuestra cultura –¿Acaso pagamos un abultado sueldo a nuestros gobernantes para esto?, ¿no será que hay que erradicar todo lo que huela a cultura verdadera?-, como es el caso de Rafael Alberti, cuyo nombre ha sido retirado del Teatro Municipal de Huércal-Overa (Almería): Premio Nacional de Literatura, Premio Nacional de Teatro, Premio Cervantes, Premio Andalucía de las Letras, Medalla de Oro de Bellas Artes, entre otros. Les traigo aquí un breve fragmento del discurso que emitió nuestro poeta gaditano al recibir el Premio Cervantes:

“[…] Cervantes suspira y llora por España, llenando de versos y creaciones futuras su imaginación, que expresará después, amargamente enriquecido de aquella fatal vida de cautiverio que lo condujo a las más largas desesperaciones, casi a la muerte. Nosotros, los que pudimos arribar a otras tierras, aun con las destrozadas raíces al viento, lo hicimos, sin ni remotamente sospechar, desde luego, que nuestro peregrinaje duraría casi cuarenta años, premio este sólo para los que, al fin, pudimos regresar, ya que tantos miles por aquellos países quedaron, y muchos para siempre. Entre ellos, parte de nuestros más grandes poetas. Y permitidme que aquí los quiera recordar ahora, no hablando de pintores, músicos, novelistas, profesores, todos ellos insignes, al lado de nuestro más señalado pueblo trabajador, pues todos juntos formábamos lo que denominó José Bergamín “la España peregrina” […]”.

Ya les decía más arriba que este "narradorcillo" narra, pero puede dar "dolorcillo" de cabeza. Les pido disculpas, aunque parece que tiene una llave maestra que abre todas las puertas que le pongo y cierro. En fin, espero que comprendan sus ganas de protagonismo y tengan hacia él un sentimiento paternalista. ¿Acaso no has tenido tú, amable y amigo lector, momentos parecidos a este?
Y vuelvo a El Inti de Oro, este restaurante de cocina peruana, cuyo nombre se debe a una moneda del Perú, que duró en circulación tan solo seis años (1985-1991) por la grave situación económica del país.

Las vistas
(Y aquí habría que entender ahora, cuando, más arriba, se decía lo del móvil, pues no quedó registrada ni la gallarda acción en el Congreso ni el comedor ni los sabrosos platos).
Te espera un comedor agradable con mucho colorido, familiar, cálido, amenizado por un cantautor que va por las mesas con su guitarra para que le pidas una canción. Sin embargo, no le sugieras “Malagueña salerosa”, porque no la tiene en el reportorio y comenzará a ponerte excusas, así que, más bien, déjale que él decida. Da gusto oírle cantar mientras pruebas los deliciosos sabores de la gastronomía peruana que comenzaron con un “pisco sour” (cóctel con pisco, clara de huevo, hielo y angostura).

El precio
Unas dos cervezas, el pisco, una “causa limeña” (patata amasada con ají amarillo, aceite de oliva, limón y sal; relleno de atún y mayonesa, cebollita picada y palta), “ají de gallina” (tradicional guiso limeño con carne de pollo desmenuzada en crema de ají amarillo, pan remojado en leche, queso parmesano y nueces; acompañado de papa cocida, arroz blanco, aceitunas y huevo cocido) y “pollo a la norteña” (con ají panca, chicha de jora, vino blanco, culantro y arroz blanco). Dejamos sitio para el postre y pedimos “mazamorra morada” (gelatina de maíz morado con trocitos de maíz y piña, acompañado de una ciruela pasa y canela). En fin, qué les voy a contar de esta noche madrileña, tan intensa y movida, que acababa de empezar…

Los detalles de la casa
La casa nos regaló el oído con las canciones que, incansablemente, el cantautor iba desplegando mesa por mesa, petición por petición, sus alas musicales como un majestuoso cóndor de los Andes. Además, nos pusieron una tapita de yuca frita. ¡Excelente!

Volveremos…
Nos sentimos muy a gusto en este restaurante y vivimos una experiencia placentera, que perdurará en nuestra memoria junto al archivo neuronal de la canción “Malagueña salerosa”:
¡Qué bonitos ojos tienes
debajo de esas dos cejas!,
¡debajo de esas dos cejas,
qué bonitos ojos tienes!
Ellos me quieren mirar,
pero si tú no los dejas,
pero si tú no los dejas
ni siquiera parpadear.
Malagueña salerosa,
besar tus labios quisiera,
besar tus labios quisiera,
Malagueña salerosa.
Y decirte niña hermosa,
que eres linda y hechicera,
que eres linda y hechicera
como el candor de una rosa
 [...].



·     Tipo de cocina: tradicional italiana de las regiones deEl Piemonte, La Liguria y La Reggio Emilia”.
·       Lo mejor: la calidad, el ambiente acogedor, la decoración y la abundancia de sus platos.
·               Publicación: abril de 2012.
·       Página web: http://www.latagliatella.es/

El acceso
En primer lugar, fue la “niña de Rajoy”; luego, la “prima” de Rajoy (aún recuerdo cuando decía que cuando se fuese el presidente Sr. Rodríguez Zapatero, la prima bajaría tan solo con que el “pepé” llegase al poder. ¡Cuánta demagogia y cinismo! El martes, 10/04/2012, la prima de riesgo ha escalado hasta los 433); y espero en un futuro o, mejor dicho en este incierto presente, no tener que acordarme de la madre de nadie, y digo de nadie porque los hilos de la marioneta Rajoy son movidos, además de por los “mercados”, por el dúo dinámico y acrónimo “Merkozy”, cuyo espectáculo se basa en acabar con aquellos países que se salgan de la férrea disciplina presupuestaria –se me ha venido a la cabeza el argumento "pepero" de que Alemania y Francia han gestionado bien la crisis, como argumento para desgastar las políticas de Zapatero, más bien diríase que estos países están ampliamente desarrollados desde hace años, mientras que nosotros, antes de esta maldita crisis financiera, comenzábamos a tener algunos derechos que ya estaban consolidados en media Europa (salarios dignos, ayuda para el alquiler a la vivienda para jóvenes, ayuda por los hijos, gratuidad absoluta para nuestros escolares, Ley de la Dependencia, etcétera) y ya sabemos cómo se las gastan los gobiernos de derecha francoalemanes o españoles -y pensar la que montaron en la Primera Guerra o Segunda con lo fácil que hubiese sido estrangular la economía de la Eurozona-.
Según Juan Torres López, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Sevilla, de 1996 a 2004 (etapa de Aznar) el gasto social “en relación al PIB bajó hasta niveles que había a la muerte de Franco y esto hizo que la diferencia con Europa aumentara en 8,6 puntos”. Y qué les voy a contar de estos 100 días de “recortemandato” de don Mariano… “Donde dije digo, digo Diego”, pues el 04/11/11 en elEconomista.es dijo que le iba a meter la tijera a todo, salvo a pensiones públicas y, aunque sea competencia de las CC AA, a la sanidad y la educación, donde no quiero recortar derechos de los ciudadanos”. ¡Cuánto cinismo don Mariano! ¡Esto es una tomadura de pelo! Yo no le voté –es obvio-, pero me pongo en la piel de todos esos ilusionados votantes que pudieron pensar que "Rajoyman" les iba a liberar de las garras de los Mercados por su cara bonita y con su camisetilla azul con la “R” bien grande en su pecho, bueno, lo que se dice bonita bonita no es, aunque ya se sabe que sobre gustos no hay nada escrito (Tiene una forma tan "linda" de besar en la mejilla, ¿lo han visto por televisión alguna vez?). Se van a reír, pero creo que Rajoy en su círculo de amigos tiene que ser el alma de la fiesta. Me lo imagino llegando al bar de sus colegas con su camisetilla ceñida al cuerpo y sus vaqueros del siglo pasado “marcando y ajustando el paquete”, y sus amigos, dejando sus conversaciones, haciendo aspavientos de júbilo para celebrar que ya está aquí. Le han pedido una "cañita" bien "fresquita" y él les dice que tiene un nuevo chiste, todos ríen y disfrutan porque Mariano es un cachondo…
Basta ya, "personajillo" diabólico, que te metes donde no te llaman. No puedo con él, de verdad, me supera. Deben disculparme, cuando me despisto un poquito, aparece usurpando mi autoridad en este relato para introducir su morcilla.
Intentaba decirles, antes de esta interrupción, que la memoria es frágil y ya casi nadie se acuerda de lo que decía "Rajoyman" antes de las elecciones, ¿no se iba a acabar la crisis en cuanto saliese Zapatero del Gobierno? ¿No aspiraban a crear 3 millones y medio de puestos de trabajo, según palabras electoralistas del mismísimo Sr. González Pons,  desempeñando, por entonces, el cargo de vicesecretario de Comunicación del PP (8 de septiembre de 2011)? ¿”Ubi sunt”? Aspirar, lo que se dice aspirar, aquí se aspira mucho y no seré yo el que diga qué, quién, cómo, dónde, cuándo ni por qué.
Por cierto, cuando cometió tal descalabro, lo quitaron de en medio y ya “no se le ve el pelo” por ningún lado. Esto tiene la política, si “metes la pata hasta el corvejón”, te escondes un tiempo y luego vuelves a salir a la palestra con una espléndida sonrisa de máxima felicidad en tu cara. ¿Cómo se llama todo esto? Hagamos un “halago de la plebe para hacerla instrumento de la propia ambición política” (RAE). ¿Saben qué palabra es? Empieza por “dema-” y termina por “-gogia”, aunque también podría haber algo de manipulación interesada de la realidad para jugar con los sueños de mucha gente y ahora darles por… -ya está otra vez este narrador vehemente que cuando coge el ritmo, no hay quién le pare, bueno, yo sí que puedo detener en seco esa "boquita politiquilla" que tiene, menos mal, ¿verdad?-.
Hablando de la familia y retomando el principio de este relato, he de comentarles, pues ya tenemos cierto grado de confianza, que tengo un nuevo primo vasco (Patxi) y esta Navidad decidimos viajar a Euskadi para conocerlo, pues había permanecido oculto en mi familia hasta que mi tío Bernardo, el hermano “vivelavida” de mi padre, cuyo oficio de comerciante le ha hecho viajar mucho por toda la geografía nacional, abrió la boca tras un domingo de "paellita" familiar, donde se le fue el pico, y "cantó" por sí solo, al calor de varias copas de la sangría que había preparado un servidor de ustedes (si la Policía emplease la sangría como método en los interrogatorios, se ahorraría muchos disgustos. Pero con vino del bueno, claro. Prefiero un tercer grado a beber esas sangrías con alcohol de garrafón que te dejan la cabeza inservible por un día, dos o tres). Sucedió, pues, que, tras haber ingerido, sin exagerar, diez vasos de sangría, dedicó un brindis por su hijo vasco, “el Patxi”. ¿Que el tío Bernardo tenía un hijo? ¿Que era vasco? ¿Y que se llamaba Patxi? Se hizo un silencio atronador y las caras de los integrantes de esta insólita paella dominguera en familia retrataron una perplejidad estupenda. ¿Quéééé? -Gritamos todos al unísono- ¿Un hijo?, ¿en Euskadi? (“La que está liando Zapatero”).
Bernardo se puso rojo como un tomate y comenzó a “tragar el sapo” que se le había escapado, acababa de desvelar un secreto que llevaba ocultando algún tiempo y que ahora, tras la emoción fiestero-familiar más las numerosas copas de sangría, más –no me culpen de lo que hice, pero siempre había soñado con un momento así- la seta alucinógena que había, previamente, picado bien finita e introducida en la sangría; más la pastillita que el pobre debe tomar cada día para Dios sabe qué, todo esto, digo, pues, que provocó una reacción en él, que le hizo salir por “la vía de Vitoria”. Pues, Patxi reside allí.
O sea, que ese domingo de marras me entero de que tengo un primo vasco, en concreto, de Vitoria y, por tanto, vitoriano, como los deliciosos boquerones malagueños del Rincón. ¡Qué casualidad! Bueno, sea como fuere, y tras este notición familiar, que provocó las idas de cabeza de más de uno, pues imagínense el “percal”: mis tías como locas sin parar de hablar –ya la seta había extendido su magia diabólico-cachonda entre los comensales-, mis primos y nosotros riéndonos sin parar, imaginándonos a Patxi, a mi tío Bernardo cantando “Desde Santurce a Bilbao”, a mis tías locas perdidas, no podíamos parar, no podía parar… Unas horas más tarde, las aguas volvieron a su cauce; pero los estragos, tras la riada alucinógena, se hacían notar no solo en las caras, sino también en que todo había cambiado a nivel familiar: el tío Bernardo, el solterón, tenía un hijo y “en mi casa no comemos cordero”, pero somos muy de familia, así que nos embargó un deseo irresistible de ir al País Vasco para abrazar al nuevo miembro familiar. Y, de esta forma, sucedió lo del viaje a Vitoria en Navidad para conocerlo.
Tras llegar a la Capital Verde Europea 2012 y chapurrear las tres o cuatro palabras en euskera que conozco (“zurito bat, kaixo, eskerrik asko, barkatu, ez, bai, olerki laburrenaren bertsorik politenak bi hitz baino ez ditu: maite zaitut”) con una sonrisa de oreja a oreja, nos hospedamos en un "hostalito" del casco viejo de esta sostenible ciudad. Luego, porque el hambre nos podía, nos tiramos a la calle –aunque en esta ocasión todo transcurrió sin incidentes, y no como en el relato de El Inti de Oro- y, por casualidad, (aunque no creo en la casualidad, pues todo esto estaba orquestado desde el mismo instante en que el espermatozoide de mi tío dio en Diana, nació Patxi, nos enteramos, decidimos ir a conocerlo y aquí estamos. ¿Azar o destino?) encontramos La Tagliatella en calle Sancho el Sabio, nº1 –(este Sancho sí que sabe, pues comimos de maravilla).
A todo esto, habría que aclarar que mi tío Bernardo habría sido un buen padre; pero Diana, tras una noche loca en Torremolinos, festejando la separación de aquel pelma, con el que unos años antes se había casado y que, cada día que pasaba, arrastraba a su propia familia a un pozo sin fondo, no estaba para compromisos serios, sino para una juerga loca en la otra punta del País Vasco, que si doblamos el mapa de España, nos situaremos en Málaga. Sucedió, pues, que conoció a mi tío en una discoteca, bailaron, hablaron, rieron, se besaron y… (Ya saben ustedes cómo terminan estas historias, ¿no?). Bueno, ella regresó a Vitoria y después de varias semanas comenzó a notar algo raro que le sonaba, y sí que fue sonado. No había manera de localizar a mi tío, no porque él se escondiera, sino porque no se habían dado los móviles, digo, los números del móvil, así que la pobre, con muchísimo esfuerzo y la ayuda de su familia, sacó a su hijo adelante.
Años más tarde y con la tecnología esta de Internet, Diana dio con Bernardo, y tuvieron un feliz encuentro pocas semanas antes de nuestra paella familiar. Habían hablado y ella le había contado que tenía un hijo suyo, Patxi. Mi tío no dudó ni un segundo en ofrecerle todo lo que necesitase, pero ella le respondió:
-Bernardo, cariño, no he venido a pedirte nada. Tan solo quiero que mi hijo conozca a su padre. El chico lo necesita y ahora que te he encontrado, creo que es lo justo. Hombre, en el momento te hubiese matado, pero las cosas suceden como suceden y esto no podemos cambiarlo.
-Me parece bien. Quiero conocerlo y tratarlo a ver si nos llevamos bien. ¿Tú le has contado qué pasó?... –Bueno, dejemos a estos dos con sus cosas personales que, aunque me he abierto una cuenta en el “Feis”, no soy amigo del cotilleo. Soy muy celoso de mi privacidad y a mucha honra.
Creo que es importante que conozcan ustedes esta información para entender nuestro viaje a Euskadi y, en concreto, a Vitoria, donde pudimos disfrutar de este restaurante que ahora les comento más en profundidad.

Las vistas
Un restaurante precioso con una decoración que te sumerge en un ambiente de otra época (finales del S. XIX y principios del S. XX) con relojes, cámaras, sellos, monedas, instrumentos de música, carteleras o fotos del cine neorrealista, incluso de una calle toscana –aunque es una franquicia, pues en Málaga también podemos encontrarlo-, donde destaca el rojo en sus paredes y manteles, cuadros de temática italiana, iluminación perfecta con lamparitas clásicas que cuelgan del techo con una luz cálida, los grandes espejos, los manteles blancos, la omnipresente madera de castaño que dota al local de un ambiente inmejorablemente acogedor... Nos encantó. Como curiosidad, les comento que el origen de esta cadena de restaurantes no está en Italia, sino en Lleida y su promotor ha sido un hijo de la emigración andaluza en tierras catalanas. Para que luego digan de los andaluces…

 (Fotografía de www.latagliatella.es)
                                 

El precio

Nos pedimos unos “Sorrentino” (pasta rellena de parmesano y jamón ibérico), con salsa siciliana (tomate, ajo, calabacín, berenjena y cebolla)”; unos “Tortellone caprese (rellenos de albahaca, tomate y mozzarella), a la “peperoncino e gamberi” (ajo, aceite, gambas y guindilla); cuatro cervezas y un café. Hay que decir que los platos están muy bien servidos.



Los detalles de la casa

No solo tuvieron el detalle de ponernos unas aceitunas, sino que el camarero continuamente se paseaba por nuestra mesa por si necesitábamos cualquier cosa.

Volveremos…

Cuando queramos disfrutar de una gran cena a la italiana en un restaurante acogedor y bien decorado, nos dejaremos caer por aquí, no en Vitoria, claro, pero sí en Málaga; a no ser que me salga otro primo por tierras vascas. “Agur”.




·       Tipo de cocina: cocina andaluzomalagueña, sobre todo, “pescaíto” frito y marisco.
·       Lo mejor: el ambiente genuino, las medias raciones de “pescaíto” frito y su precio.
·                Publicación: abril de 2012.
·        Página web: no tiene.

El acceso
Antes de hablarles de La Campana, me van a permitir que les deje con un hijo mío un momentito, pues tengo que hacer algo inmediatamente. Les comento, pues, que me he puesto "malito" de la barriga y estos asuntos se lidian mejor en privado y en el cuarto de baño, donde uno recupera el sosiego del alma y se libera de esta presión. Además, mi hijo les podrá contar alguna de sus historias "politiquillas", que yo no comparto no por su contenido, sino porque solo habla de lo mismo, y seguro que les entretiene; mientras yo voy a hacer eso que solo yo puedo hacer. Así que ¡abur! Nos vemos en un ratito... Prrrrrrrrrrrrrrt. Lo siento, ¡Qué vergüenza!...
“Como la cosa va de La Campana, se me ocurre hablar de que, últimamente, nos estamos acostumbrando a las campanadas de nuestro Gobierno, pues cada día tiene una ocurrencia –ahora dice don Mariano que no improvisa, sino que todo estaba pensado. Y esto demuestra que todo estaba planificado antes de la elecciones del 20N (“agenda oculta"), a pesar de lo que dijeron- que nos ahonda más y más en un pozo sin fondo (y antes no paraban de desprestigiar al anterior presidente, al que acusaban de lo que ellos hacen ahora…), y esto se ve en lo de la ‘prima’ (les remito al relato de El Inti de Oro, si estiman a bien leerlo, claro).
Lo más reciente es lo del recorte en Educación  (3 000 millones de euros), vamos, una ‘tontería de nada’. Ni más ni menos que un 21, 2 % en Educación, Cultura y Deporte, mientras que para Defensa solo han recortado un 8,8 % (como curiosidad, les comento que tienen la desfachatez de mantener la subvención al Diccionario biográfico español, donde se cuentan “chistes” como, por ejemplo, el de que lo de Franco fue un “régimen autoritario” y la República, el “enemigo rojo”).
Un aplauso para don Mariano, ‘Manostijeras’, y don Ignacio, el ministro de Educación, Cultura y Deporte, pues pretenden mejorar las altas tasas de fracaso escolar -cuyo origen, a mi juicio, se encuentra en la burbuja inmobiliaria que el ‘pepé’ contribuyó a su nacimiento allá a finales de la década de 1990 y principios del 2000, aunque luego fue aprovechada por el Sr. Zapatero para extender derechos a la ciudadanía. Esto hay que reconocérselo- metiendo a más niños o jóvenes en el aula, no cubrir las bajas del profesorado en dos semanas y aumentar las horas de trabajo en los docentes. Chapó, me quito el sombrero por esta genial sarta de “ideheces”, porque si yo tuviera un restaurante y pensase que quiero mejorar mi negocio, lo que haría sería invertir para adecentarlo (cortinas nuevas, mobiliario moderno, incorporar tecnología…), formar a mis camareros para que aprendieran idiomas y mejoraran sus técnicas para tratar con toda perfección a los clientes, comprar productos de primera calidad, realizar publicidad y nunca hablaría mal de mi restaurante o de mis camareros o cocineros. ¿No creen que sería estúpido lo contrario? ¿Entrarían en un restaurante o cafetería, donde los propietarios hablasen mal de sus empleados, donde los productos alimenticios han dejado de ser de 1.ª calidad y donde, si alguien se pone enfermo, no cubre su enfermedad, lo que supondría que tienes que esperar para desayunar 30 minutos? Creo que lo que pretenden es acabar con lo público y entonces, ¿para qué pago yo mis impuestos?, ¿para que ellos se enriquezcan a mi costa? Me da vértigo que la gente no sé dé cuenta de este truco de magia: estado del bienestar en mi mano derecha, lo cubro con un pañuelo de seda azul y le echo los polvos mágicos de la privatización, las palabras mágicas: ‘habráquerecortar’, ‘habráquerecortar’ y zas ha desaparecido lo que tanto esfuerzo ha costado crear.
Si esto sigue así, todos los esfuerzos educativos actuales (modernización de aulas) irán a parar al vertedero en vertical y vamos a darnos una piña vertiginosa, contribuyendo a aumentar la brecha educativa con Europa, alejándonos de la convergencia y ‘convertiéndonos’ en la mano de obra barata europea. ¿Notan cómo el color amarillo de nuestra bandera nacional está impregnando su piel y los "ojillos" se le van achinando? Amable lector, desengáñate, no es la alergia, la falta de lluvia o que te ha entrado anemia; sencillamente quieren que seamos ‘Chinaspaña’ y terminemos limpiándole el culo a los ancianos europeos”.
Ya he vuelto y qué a "gustito" me he quedado, aunque no sé si ha llegado hasta aquí algún trueno de la tormenta que se ha librado en el escusado; pido mil disculpas. Pero dejemos estas noticias para los medios de comunicación y para ese hijo mío, tan pesado, que tengo, pues siempre está con lo mismo. Mira que hay cosas interesantes en la vida, pues él dale que te pego con estos calentamientos de cabeza que no conducen a nada, eso es lo que pienso. Por eso, él y yo nos llevamos a matar y, a veces, dejamos de hablarnos por un tiempo. Porque a mí lo que me gusta es disfrutar de la vida, pues ya se sabe ese refrán que dice el “muerto al hoyo y el vivo al bollo” y yo no sé usted, pero yo prefiero el bollo y si es con lomo en manteca mejor que mejor (este hijo mío estaría todo el día con su retahíla, ¡qué tontito es el pobre!).
Y como me gusta disfrutar cuando puedo, claro, de una buena comida en grata compañía, este fin de semana, hemos visitado La Campana en calle Granada, nº 53 (Málaga) en el "centrito" malagueño, muy cerca de la plaza Uncibay. Aquí se lo pasa uno bastante bien, ya que se come “pescaíto” frito, sobre todo, aunque ponen unas "gambitas" cocidas muy ricas. Lo que más me gusta es el "pulpito" frito, pero puedes comerte unas croquetas caseras, tortillas de bacalao, rosada, boquerones, calamaritos…
Normalmente, nos pedimos medias raciones, por lo que podemos pedir tres medias o cuatro, según las ganitas que tengamos, y así, probamos diferentes cosas. A mí es que me va esto de probar cosas diferentes, pero no me mal interpreten, cabrones. Me refiero, en concreto, al tema de los juguetes eróticos. No sé si ustedes han visitado alguna vez un “sex shop”, pero yo sí y la verdad es que me lo pasé estupendamente (se aprende bastante. Recomendable). Quizás sería bueno, para el relato –o mejor dicho “raleto”, pues, hablando con propiedad, esto que escribo no son relatos, sino más bien, una orgía literaria, donde puede ocurrir cualquier cosa- dejar esta historia para otro momento, la del “sex shop”, aunque creo que ustedes sienten unas ganas irrefrenables de que siga. Por ello, y porque ya somos como de la familia, les digo que no lo cuento hoy, sino mañana.
Como les decía, en La Campana uno se siente bastante cómodo, a pesar de que hay pocos taburetes, y el espacio es bastante reducido, de manera que suele haber mucha gente apretujada. Pudiera parecer que esto es un inconveniente, pero todo depende de cómo se mire; pues frío no se pasa.
Lo cierto es que me siento, cada vez que voy, como si hubiese retrocedido en el tiempo 60 o 50 años y digo esto porque te servirán el vino dulce de los barriles que tienen en la barra y las servilletas se tiran al suelo, como cuando no éramos europeos (“PRRRRRRRRRRRT”), pero ¿qué es esto por Dios? Discúlpenme, ya saben que ando "malillo" del estómago. ¡Qué vergüenza!...
Los camareros suelen tener un aspecto algo serio, mas son unos excelentes profesionales: nunca olvidarán lo que has pedido. Además, aunque te vayas a la otra punta, él te va a dar un grito (“¡NEEEEEEEEEEEEEEEEENE!”) para que te pases por la barra y cojas tu "platillo". Al principio, te asusta un poco, sin embargo ya me he habituado y ahora soy yo el que le dice “¡NEEEEEEEEEEEEEEEEEEEENE!” dos cervezas (“Allá donde fueres, haz lo que vieres”).

Las vistas
Recientemente, han puesto una terraza para los fumadores; no obstante a nosotros nos gusta quedarnos dentro y comer bien cerquita uno del otro, apoyados en la barra como aquel Max Estrella y su “amigo” don Latino de Híspalis. Además, podemos recrearnos no solo en los cuadros marineros con las distintas especies de peces y mariscos, sino también en las recomendaciones de las tablas, escritas con tiza, o de su oferta de croquetas caseras en folios impresos de letra monótona, pues también aquí ha llegado la tecnología.

De vez en cuando, escucharás sonar una campana (“Cliiiiiiiink”) y esto es típico -de ahí el nombre de la tasca- y la intensidad de la misma dependerá de tu generosidad con la propina.

Otro elemento que no has de olvidar, si vienes un día por aquí, es la tradicional china que va vendiendo flores o el muchacho que viene cantando flamenco (el Piyayo del S. XXI) con una voz desgastada ya, y si les da una moneda por su arte, te deseará suerte con una sonrisa sin dientes, la carilla demacrada sin afeitar, algo “revenío”, pero con ojos alegres; y os iréis con la sensación de haber pasado un "ratito" agradable, un paréntesis en esta “montaña rusa que todos llamamos vida”, como diría Estopa.

El precio

Unas tres cervezas, pan, media de pulpo frito, media de rosada frita y media de tortillas de bacalao, todo ello con su correspondiente alioli, por un precio muy asequible.



 



























Los detalles de la casa

Ninguno, aunque a mí ya no me gritan con el (“¡NEEEEEEEEEEEEEEEEEEENE!”) y si estoy lejos de la barra, me traen la comida. Algo es algo, ¿no?

Volveremos…

Claro que sí, pues aquí nos sentimos muy de la tierra, comemos “pescaíto” frito y hablamos de nuestra cosas cordialmente. ¡Ah!, y podemos tirar las servilletas al suelo sin que ningún europeo nos mire como si fuésemos simios (“PRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRT”). Vaya, otra vez, es que estoy "malillo" del estómago y cuando digo europeo, no sé qué pasa por mi vientre y mi cerebro…
No sé si conocen a Rockberto, de Tabletom, pero cuando vengo por aquí -pues mi alma malagueña casi todos los días se toma su "vinillo" dulce en esta tasca-, no puedo dejar de pensar y tararear aquella canción del difunto cantante malagueño –¡que en Gloria esté fumando, bebiendo o comiendo lo que él quiera!-, cuyo título es “’Pescaíto’ frito”: (Me permito, si no tienen ningún inconveniente, dedicarla a todos esos hijos de p…, del pueblo que, tras llegar al poder y robarnos, han olvidado quiénes son, de dónde vienen y adónde van).


"Estoy comiéndome los “maimones”

después de dormir la “tajá”.

Y con esta enorme resaca,

no me acuerdo de mi nombre

y no me acuerdo de rezar.

¡Pero no me pasa igual que a ti!,

que no te quieres acordar de “na”.

No te acuerdas ni de tus muertos,

ni de los vivos y aunque sea

tu papá y aunque sea tu mamá.



Tú ya no te acuerdas

de cuándo comías

“pescaíto” frito con pan,

tú ya no te acuerdas de “na”.



¡Qué poca conciencia tienes,

qué malicia y qué maldad!

Engañar a “toíto er” mundo,

“pa” luego poderte tú “hinchá”.

Y ahora que tienes “jurdó”,

ya no te acuerdas de “na”.

Ni del pan “migao” en la leche

ni del “pescaíto” frito con pan [...]".






·      Tipo de cocina: cocina andaluzomalagueña, sobre todo, “pescaíto” frito, paellas, mariscos y carnes.
·      Lo mejor: la comida, el servicio y las vistas.
·       Publicación: abril de 2012.
·      Página web: no tiene.

El acceso
Aprovechando el día tan espléndido que la madre Naturaleza nos brindó este pasado domingo, nos planteamos ir a comer a uno de esos restaurantes-chiringuitos de El Palo (escasos kilómetros de Málaga capital en dirección a Almería por la antigua carretera o bien podemos tomar la autovía y salirnos por diversos puntos), donde se sirven unas excelentes raciones de “pescaíto” frito, espetos a muy buen precio o sabrosas "paellitas" con el magnífico trato al cliente por parte de los paleños, reconvertidos al sector hostelero y con grandes resultados, pues te sientes muy a gustito con su manera de atenderte y cómo no, con ese ceceíllo, gran reserva de nuestro andaluz malagueño, denostado por muchos y utilizado desde siempre para desprestigiarnos injustamente. ¡Viva el ceceo malagueño y Málaga entera! (…)

[Hijo mío, me voy al médico los truenos de la semana pasada avecinaban tormenta y así ha sido; he pasado toda la noche de la cama al retrete y del retrete a la cama, ¡ay, qué malito estoy! Bueno, que me voy al médico y te pido un favorcillo. Ya sabes que yo soy muy formal y no me gusta dejar las cosas a medias, y me debo a mis lectores, conque te pido que continúes tú el “raleto” este, pero, por favor, hijo de mi vida que no tienes cabeza “pa na”, no seas tan "pesadito" con tus ideas políticas, pues a la gente lo que le gusta es no enterarse de nada y vivir tranquilamente. Gracias, hijo, y dile a tu hermano que deje algún "poemita" de los suyos para que la gente no se me apalanque. ¡Ay, qué malito estoy! ¡Ah!, y prepara un “Emblanquito” de jureles, a ver si puedo comer algo en cuanto llegue].

Digo, pues, que me encanta reencontrarme aquí con la gente que habla y piensa como yo, y les digo esto porque está de moda ser pepero –en Andalucía todavía no, ¡Dios nos libre!-, llevar camisas azules recortadas, la melena rubia, la cara de santurrón, la doble moral, decir una cosa y su contraria, hablar para no decir nada, ver esa cadena de televisión rara con gente tan extraña que dice verdaderas barbaridades, decir qué tenemos que hacer los demás, ser más alemanes que los propios alemanes, salvarnos, ¡ah!, y que no se olvide el "caimancillo" en el "polito"; pero yo nunca he ido a la moda y me gusta venir a este barrio para respirar el aire libre y sano de sus bellas playas, donde trabajó Cayetano Bolívar, “el médico de los pobres” (montó un sanatorio, donde los pobres no pagaban) y, además, fue el primer diputado comunista de la Historia de España, que salió de la cárcel para ocupar su escaño por la provincia de Málaga. Unos años más tarde, el 8 de febrero de 1937, sucedió el Crimen de la Carretera de Málaga-Almería, donde los fascistas con sus tropas de marroquíes, la aviación nazi y los barcos italianos bombardearon y masacraron a miles de malagueños que huían de la capital hacia Almería. Por tanto, amigas lectoras, venir a El Palo es algo grande para un malagueño con sangre roja en las venas como yo.
Pero, hablando de El Palo, no estaría mal recordar los palos que el Gobierno "pepero" está atizando a la clase media-baja de nuestro País, ya en Sanidad, ya en Educación; palos como el "repago" sanitario en las recetas, en los traslados de ambulancia no urgentes, en algunas prótesis, en productos dietéticos; palos como dejar a los extranjeros que no están dados de alta en la Seguridad Social (como si ellos fuesen culpables de esta lamentable situación que algunos empresarios sin escrúpulos fomentan y aprovechan) sin asistencia médica, excepto en urgencias hasta el alta médica; embarazos o menores de 18 años. Ahora me hago tres preguntas sobre esto último: ¿Qué ocurrirá en las urgencias de los hospitales o centros de salud?, ¿quién tratará las enfermedades infecciosas de los extranjeros?, y ¿qué ocurrirá si se detecta en una urgencia alguna enfermedad grave que ha de ser tratada en esta persona? Vamos, a buen entendedor… Y luego se les llena la boca de padrenuestros y avemarías, colman las iglesias en domingo y van al Rocío… Me hierve la sangre ante tanta inmoralidad, ante tanto despropósito, justificado por un ajuste de déficit impuesto por la “democracia cristiana” europea. ¡Cuánta caridad cristiana se respira en “Merkozy”, Rajoy o Monti!
¿Por qué no harán caso a los que saben algo? Y no lo digo por mí, sino por economistas que afirman que así no vamos a ningún lado, como Paul Krugman (22/04/2012), premio Nobel de Economía 2008 y catedrático de la Universidad de Princenton (que algo de la crisis entenderá, digo yo); pues este señor explica que Europa, con la austeridad fiscal que promueve Alemania, está provocando el suicidio económico, entre otros, de España, ya que, según sus palabras, “España no era derrochadora desde un punto de vista fiscal; en los albores de la crisis tenía una deuda baja y superávit presupuestario. Desgraciadamente, también tenía una enorme burbuja inmobiliaria, que fue posible en gran medida gracias a los grandes préstamos de los bancos alemanes a sus homólogos españoles. Cuando la burbuja estalló, la economía española fue abandonada a su suerte […] ¿Cuál es la alternativa? […] Lo que es realmente inconcebible es mantener el rumbo actual e imponer una austeridad cada vez más rigurosa a países que ya están sufriendo un desempleo de la época de la Depresión. […] Europa necesita más políticas monetarias expansionistas. […] En vez de admitir que han estado equivocados, los líderes europeos parecen decididos a tirar su economía –y su sociedad- por el precipicio. Y el mundo entero pagará por ello”. (“La que está liando Zapatero”).
El último chiste del “pepé” es que van a subir el IVA en el 2013 para captar ocho mil millones. ¡Qué gracia! ¿Dónde se va a esconder la lideresa de la Comunidad de Madrid? ¿No fue la señora Aguirre, quien promovió una “rebelión cívica” contra la subida del IVA del Gobierno de Zapatero allá por el verano de 2010, recogiendo 410 500 firmas? ¿Acaso no prometió “Rajoyman” o De Guindos que no tocarían el IVA? ¡Qué poca vergüenza! Lo de la señora Aguirre es un “espectráculo”, mientras que a Rajoy podríamos llamarle "el Rajitas", pues se raja cada vez que ve a un periodista. En cambio, la guinda la pone el ministro de Economía con gomina en sus improvisaciones sobre el IVA.
¡Ah!, y que no se me olvide lo de S&P (una de las agencias de calificación crediticia), pues nos han dejado al borde de los “bonos basura” (BBB+: Bobos Bien Burlados). Yo creo que estas iniciales, las de la Agencia, se refieren a Sois Pardillos o Pringados, pues primero nos colaron las hipotecas “subprime” norteamericanas, como productos de inversión de máxima calidad crediticia (AAA) y resultó ser el timo de la estampita a escala mundial.

Ya he vuelto del médico y me ha dicho que tengo un virus, vamos que no tienen ni idea, y que haga dieta blanda. Creo que el “Emblanco” me sentará bien. ¡Ah!, se me olvidaba que tengo que repagar el medicamento, que ya he abonado con mis impuestos; ¡vaya palo! –como diría mi hijo el Politiquillo. Después de comer algo y descansar, seguiré con el “raleto”…

Volviendo a El Palo, las ideas de izquierdas, las playas y al ceceo, amigos míos, he creído conveniente viajar a Chile para traerles un fragmento poético (“Se canta al mar”) del chileno Nicanor Parra, recientemente galardonado con el Premio Cervantes, esperando que “estos no sean los últimos versos que yo le” transcribo aquí en mis “raletos”. Enhorabuena, Nicanor, aunque te lo podían haber dado antes de tus 97 años, digo yo:

"[…] Descendimos del tren entre banderas
Y una solemne fiesta de campanas
Cuando mi padre me cogió de un brazo
Y volviendo los ojos a la blanca,
Libre y eterna espuma que a lo lejos
Hacia un país sin nombre navegaba,
Como quien reza una oración me dijo
Con voz que tengo en el oído intacta:
"Este es, muchacho, el mar". El mar sereno,
El mar que baña de cristal la patria.
No sé decir por qué, pero es el caso
Que una fuerza mayor me llenó el alma
Y sin medir, sin sospechar siquiera,
La magnitud real de mi campaña,
Eché a correr, sin orden ni concierto,
Como un desesperado hacia la playa
Y en un instante memorable estuve
Frente a ese gran señor de las batallas.
Entonces fue cuando extendí los brazos
Sobre el haz ondulante de las aguas,
Rígido el cuerpo, las pupilas fijas,
En la verdad sin fin de la distancia,
Sin que en mi ser moviérase un cabello,
¡Como la sombra azul de las estatuas!
Cuánto tiempo duró nuestro saludo
No podrían decirlo las palabras.
Sólo debo agregar que en aquel día
Nació en mi mente la inquietud y el ansia
De hacer en verso lo que en ola y ola
Dios a mi vista sin cesar creaba.
Desde ese entonces data la ferviente
Y abrasadora sed que me arrebata:
Es que, en verdad, desde que existe el mundo,
La voz del mar en mi persona estaba."

(http://www.nicanorparra.uchile.cl/)


Las vistas
Nos decantamos por el restaurante La Lonja en calle Banda del Mar, nº 11 y decidimos comer en su terracita, aunque también podrías quedarte dentro; pero venir a este lugar con estas playas tan coquetas, calitas chiquitas de agua caliente, arena morena y fina; y con esta vista de Málaga al Oeste, mostrándose abierta y mojada por las aguas que anticipan la llegada de esos barcos que eyaculan a miles de personas hacia el centro mismo de nuestra ciudad en busca de un instante fugaz, la esencia malagueña, que se ancle en su memoria perenne por entre sus calles de almendras fritas, helados o chocolates, “pescaítos” fritos o tapas; con ese fondo, tan espectacular, de sierras que van jalonando el horizonte, adonde el sol dirige sus inexorables pasos, lentamente, para recostarse, esparciendo sus cabellos rubios sobre la cumbre almohadada, hasta desaparecer en un edredón de nubes ardientes; digo que no sé tú, pero yo, nosotros, nos quedamos en su terracita para que nuestras pupilas no se perdieran este espectáculo.
Si prefieres quedarte dentro, te esperará su decoración marinera y una apacible sombra, ideal para las calurosas tardes del verano o para protegerse del temido terral.
Tanto en un sitio como en el otro, te atenderán con un excelente servicio, pues, además de los pulcros cubiertos que vienen dentro de un envoltorio de papel con su servilleta, el camarero desplegará todo su cuidado para que te sientas como en tu propia casa.

El precio

Unas cuatro cervezas, pan, una ración de chipirones en su tinta (recomendados por el camarero y fue todo un acierto, pues estaban riquísimos) y una paella mixta (gambas buenísimas, almejas, mejillones y pulpo) para dos, un café y un… ¿Adivinan? Claro, un orujito.






Los detalles de la casa

Como detalle de la casa, nos trajeron unas aceitunas “partías”, variedad aloreña, buenísimas, me encantan, y, cómo no, su excelente servicio. Por desgracia, en muchos bares o restaurantes se ha descuidado un poco –por no decir mucho- el servicio (cosa que no llego a entender), así que amigos empresarios, haced el favor de tener más "detallitos" con vuestros clientes y no seáis rácanos, pues nosotros alimentamos vuestros negocios.

Volveremos…
Siempre que queramos sentir latir nuestro corazón malagueño al ritmo de las cálidas olas mediterráneas de las playas de El Palo; notar cómo la sangre roja se agita en nuestras venas y arterias azules por un futuro digno de gobiernos progresistas que miren por su gente y consigan alejarnos de las cagadas de las múltiples gaviotas que ocupan nuestra costa, ensuciándolo todo con sus excrementos blancos y malolientes; pasar un rato agradable con una vista magnífica junto a la persona que quieres. Y esto es lo más importante. Volveremos.
Al final, mi hijo, el Poeta, se ha echado atrás y dice que tiene que pensarse mejor lo de poner sus poemitas aquí, así que termino con un chiste de Parra (“CHISTES PARrA DESORIENTAR A LA POLICÍA/ POESÍA”):


CUIDE SU PELLEJO.                             
Transite por la izquierda Sr. Peatón.       
Adelante por la izquierda.             

        
Bese la bota
que lo pisotea,
no sea puritano hombre x Dios.










·      - Tipo de cocina: pizzería-taquería mexicana.

·      - Lo mejor: la comida, el precio y el excelente servicio.

·       -Publicación: mayo de 2012.

·      - Página web: http://lamejicana.es/es/index-anim.php.


El acceso
Es cierto que la cosa no está como para darse una vueltecita por Hispanoamérica, y digo esto por las dos últimas nacionalizaciones o expropiaciones de empresas españolas (la filial de Repsol, YPF, en Argentina; y la Red Eléctrica en Bolivia). Parece, amigos, que se hace verdadero ese refrán que dice: “A perro flaco, todo son pulgas”. No obstante, a mí me gusta no solo la cultura hispanoamericana, sino también su gente y me agrada rodearme de latinoamericanos antes que de alemanes o franceses de derechas, claro, no hay color. Imagínense quedar con A. Merkel para tomar una enchilada o un burrito. ¡Qué “bien” nos lo íbamos a pasar! Y más, cuando la señora visitase el retrete, entonces aprovecharíamos el momento para ponerle todo el picante que hubiera en España en su "culito", digo, en su burrito. ¡Ja, ja, ja! ¡Qué risas nos podríamos echar con la señora Merkel, roja como un tomate, escupiendo jotas y erres, y diciendo palabras o expresiones tan agradables como “arschloch, himmer, arsch und zwirn” o a la española “joputen, marriconen”... Y es que “a todo cerdo le llega su San Martín”…
Bueno, voy a centrarme, pues no quiero acabar como mi hijo, que, por cierto, este fin de semana no está en casa, sino que se ha ido a Barcelona para preparar una acción pacífica contra las lumbreras del BCE. Como ya sabrán de los otros “raletos”, este hijo mío –tengo familia numerosa y, poco a poco, se los presentaré a todos-, está un poco loquito con esto de la política.
Así que, como decía, esta vez se van a librar, porque también yo he superado mi racha estomacal. No obstante, todos los viernes me entran muchos gases cuando escucho a la Sra. Aguirre o al Sr. Beteta. De él, recuerdo con asombro su “genial” frase sobre que a los empleados públicos se les iba a acabar lo “de tomar el cafelito y de leer el periódico”. A este lo metería yo en un 1.º o 2.º de ESO a las dos de la tarde (se iba a enterar de lo que vale un peine) o corriendo detrás de un delincuente que acaba de apuñalar a alguien o a un médico de urgencias en fin de semana o archivando expedientes interminables o… ¿Cómo es posible que el secretario de Estado de Administraciones Públicas hable tan mal de los empleados públicos? ¿Y él quién es si no un empleado público? ¿No será que él y sus “coleguitas” están todo el día de “cafelito” y “periódico”? ¿Por qué no hacemos una limpieza de "políticos, politicuchos”, como diría Cifuentes de Celtas Cortos (me refiero a los malos gestores, pues creo en la política y en los buenos gestores, que tenemos), como estos, que expresan tales ideas y se quedan tan panchos? Vamos, razonamiento lógico cero, Sr. Beteta, y, como diría mi vecino, que es empleado público, váyase a “hacer puñetas”; aunque queda “meridianamente claro” que la derecha quiere lo que quiere y “a buen entendedor, pocas palabras bastan”.
Y no voy a comentar lo de pagar menos a los empleados públicos cuando estén de baja, porque, claro, el médico que te da una baja no tiene ni idea de lo que hace, ¿verdad? Pero ¿qué hace señor médico dando una baja a un empleado público?, ¿es usted tonto o qué?
-Oiga señor médico ayer me caí y me partí la pierna –dice el empleado público.
-Ya lo veo, pero ahora sirvo “cafelitos” en el bar de la esquina y compro los “periódicos” a los clientes que son los ricos, pues el Gobierno de “Rajoyman” ha dejado mi título para la basura. Ahora da las bajas la lideresa de Madrid…
-Creo que voy a dar a luz, señora ginecóloga –dice la empleada pública.
-¡Ah!, ¡cuánto lo siento, no hay baja! Yo ya no soy ginecóloga, pongo “cafelitos”; es “Rajoyman”, quien las da ahora, ya sabe, todo es por el absentismo laboral de los empleados públicos, que nunca trabajamos. Adiós y que tenga un buen parto, señora –responde la pobre médica, cuyos conocimientos han quedado para curar las quemaduras o cortes de sus “compis”.
¡Qué gracia! ¡Me parto de risa! Me imagino a los policías haciendo su ronda nocturna dentro de su vehículo. Entonces un par de atracadores salen huyendo de un bar, la patrulla los persigue y cuando van a detenerlos, sale uno con muletas de palo (porque las buenas tiene que pagarlas y no tiene para llegar a fin de mes) y el otro, con un gripazo bestial. ¡Ja, ja, ja!, ¡cosas que pasan!, dirán los delincuentes mientras huyen andando sin prisas.
-Señora doctora, me he levantado hoy y tengo sarpullidos por todo el cuerpo. ¿Será contagioso? Lo digo, porque soy maestro y tengo a mi cargo a ochenta niños de seis años –pregunta el maestro a la doctora.
-¡Ah!, se siente. ¡A trabajar, absentista, que eres una absentista! Además, yo ya no puedo dar bajas, las da “Rajoyman”, conque a trabajar.
-Pero… los niños se van a contagiar, no ve que… –intenta explicar el maestro con cara perpleja.
-¡Ah, cosas que pasan! –responde la doctora…
¡Ay!, es que este “Rajoyman” es un cachondo… ¡Cómo me gustaría invitarlo a un burrito como a Merkel!
Como pueden ver, ya me he contagiado de mi hijo, ¡será…! Claro, me lo tienen, al pobre, trabajando catorce horas y con amenaza de echarlo si se pone enfermo...
Amigos lectores, voy a centrar esta cabeza mía y pido disculpas. Decía más arriba, pues, que, cuando nos apetece sentir un toque hispanoamericano en nuestras vidas, visitamos la Pizzería La Mejicana y nos ponemos “tifos” porque ya se sabe que “a barriga llena, corazón contento” y yo soy muy disfrutón y no me amargo como mi hijo (¿A quién habrá salido?).
Esta estupenda pizzería mexicana se sitúa en Las Lagunas (Mijas-Costa) y llegar hasta aquí es bastante fácil ya que se halla cerca del teatro de Las Lagunas y enfrente del IES Sierra de Mijas.


Las vistas

Tienes varias opciones para comer: llamar por teléfono y recoger tu pedido después, o quedarte y disfrutar del genial servicio, aunque, probablemente, tendrás que esperar, debido a la gran afluencia de público, sobre todo, joven. Tal vez, a las once de la noche encuentres menos gente. Además, te vendrá bien cenar tarde por si tienes "ganitas" de marcha, y si no la tienes, el picante mexicano te pondrá a tono, conque prepárate que esa noche lo vas a pasar muy bien.
El lugar destaca por su sencillez, sus tonos de madera de roble, su televisión, la cocina a la vista y su exquisita limpieza.

El precio

Dos cervezas, un pollo Jalisco, bien "picantito", con sus "patatitas" y su lechuga con tomate; una enchilada, no solo compuesta por dos burritos, sino también por arroz blanco y ensalada; y unas croquetas de jalapeños con queso, "pendejo". ¡Y luego hay gente que dice que cenar es caro! ¡Ah!, la próxima vez me tomaré un José Cuervo a la salud de ustedes y a la mía. ¡Viva México lindo!






Unas horas más tarde, en casa, el calor invadía nuestros cuerpos, y nos sentíamos muy contentos por la cena (¡qué buena mano la de la cocinera!), así que comenzamos a darnos besos llenos de pasión, como Pedro y Tita en Como agua para chocolate; pero, antes de que me diera un infarto y prendiera la casa, nos dimos un baño refrescante en mi bañera “jacuzzi” para bajar la temperatura de nuestros ardientes cuerpos y aquí, entre las pompas de jabón, los pétalos de rosas y las cosquillas de las burbujas nos lo montamos muy requetebién, pues, además de nuestra imaginación, sacamos todos nuestros “jugueróticos” –los del “raleto” de “La Campana”- para esta ocasión tan especial…

Los detalles de la casa
La casa nos agasajó con unas aceitunas, aunque no podemos olvidar la eterna simpatía y sonrisa de sus camareras, cosa que se agradece.

Volveremos…
Siempre que queramos sentir nuestro lado mexicano y disfrutar de esta linda comida, no dudaremos, “güey”, en visitar esta Pizzería en Las Lagunas de Mijas porque nos sube la alegría de vivir por las venas y nos riega las flores del jardín de nuestros placeres, ensanchando nuestras almas con un toque picantito para elevarlas al “cielito lindo”.

"[…]
¡Ay!, ¡ay!, ¡ay!, ¡ay!, ¡canta y no llores!
Porque cantando se alegran,
cielito lindo, los corazones. […]"









·       Tipo de cocina: especialidad carnes a la brasa en parrilla en cruz.

·  Lo mejor: la jugosidad y el sabor de sus carnes, el ambiente familiar, la tranquilidad en el servicio (sin agobios, sin prisas).


·       Publicación: mayo de 2012.

·       Página web: http://ventaelcurro.com/

Comentario
Seguro que pensarán que me estoy plagiando a mí mismo, pues este “raleto”, si son seguidores de mis textos, les sonará ya (venta El Curro). No obstante, tengo que decirles que este fin de semana -que ya queda algo lejos no por el tiempo, sino por las cosas que han pasado-, hemos vuelto a disfrutar de esta excelente venta en un enclave, que si Fray Luis de León levantara la cabeza, se quedaría allí a vivir y pondría en práctica su “Beatus Ille” en este remanso de paz que es Árchez, o sea, su canto a la vida retirada del mundanal ruido y su entrega a la espiritualidad en plena naturaleza.
Pues bien, yo y otros disfrutones como yo, siguiendo las enseñanzas de Fray, hemos cantado el “Beatus Parrilladus” y hemos alcanzado el cielo, saboreando la parrillada de carne que prepara, extraordinariamente bien, Curro, e incluso llegando al misticismo, o sea, a la unión de nuestras felices almas con esta carne tan sabrosa que adoro como a un dios y que espero que este me proteja del temible colesterol.
La cosa no quedó ahí porque, mientras nos acomodábamos en esta estupenda venta archera para comer, una pareja, dos mesas más allá, nos echó una mirada lasciva y creo que hasta me guiñaron un ojo. Yo, en un principio, me hice el “longui” y, tras pedir al camarero unas cervezas bien fresquitas, nos dimos un beso, como diría mi hijo “el Poetilla”, “[…] un beso de mayo que me supo a rosas rojas, geranios y buganvillas, y tras él, el corazón me dio un brinco como un gorrioncillo de ola, mojándome todo por dentro de amor. Ya, empapado y mojado, en mis ojos, en sus ojos, destacaba un destello de luna mora en una apacible noche por tierras axárquicas […]”.
-Creo que ya saben lo que quieren comer, ¿verdad?- nos dijo Curro con su mirada pícara y su sonrisa divinamente diabólica.
-Sí, sí –dije intentando guardar la compostura.
-¡Ah!, aquella pareja de la otra mesa, les ha invitado a una botella de "vinito" dulce de la tierra. Recuerdo que, cuando ustedes estuvieron la otra vez, lo pasaron muy bien, ¿no? Es que este vinillo te pone… -dijo Curro y desplegó su sonrisa ancha.
-Claro, hombre, eso no se puede olvidar –respondí intentando seguirle el juego…
Lo cierto es que lo de la invitación de esa pareja nos había dejado algo intrigados, así que la aceptamos y, ni corto ni perezoso (yo soy así de lanzado), me dirigí a la mesa. Tras saludar y presentarme, comenzamos una breve charla bastante “picarona”. Entonces nos invitaron a comer con ellos en su mesa. Y nosotros pensamos que por qué no y así, fue cómo terminamos con esta pareja en una espléndida orgía, dándonos a gusto un verdadero ágape de placer y carne, pues quisieron compartir  no solo su parrillada con nosotros…
No sean mamones, seguro que alguno o alguna ya había pensado que el “menda lerenda”…; pues sí, una vez participé en una orgía. Es muy largo de contar y necesito acabar la historia de la venta El Curro II, así que solo les comentaré que, cuando estábamos ya preparados para la bacanal, se decidió apagar la luz para evitar la timidez inicial; pero, tras un breve espacio de tiempo, me mosqueé y encendí la luz para decir lo siguiente:
“-Organización, por favor, señores y señoras, organización, que mi "culete" "blanquito", pero "peludete" (el que se envalentonó a las puertas del Congreso para “hacer un calvo” y enseñar su “rajhoy” en el “raleto” de El inti de Oro) ha sufrido el asedio sin contemplaciones de dos “picoletos”, pero he conseguido zafarme y librarme del "purete", que me esperaba. Tras esto, solo he conseguido acariciar algún pecho y, precisamente, lleno de pelos, así que u organizamos mejor esto o me “doy el piro”, amiguetes”.
No se rían, que estas cosas suelen pasar, aunque no le deseo a nadie este ratito tan malo que pasé, bueno, miento, se lo deseo a todos esos mamones –porque están continuamente chupando de los ciudadanos- que están “dándonos por culo” continuamente a la gente del pueblo, entiéndase, a los "políticos, politicuchos” (malos gestores y enchufados) de aquí y de allí (“Rajoy Berlín”, el nuevo eje del neoliberalismo europeo y no esperen que un servidor apruebe su negocio); a los “banqueros”, entre ellos, a los de Bankia, plagada de amiguetes del “pepé”, cuyo expresidente tuvo que salir huyendo el 07/05/12 –aunque con 1, 2 millones de euros debajo del brazo, como indemnización [un tiempo después la rechazó]- para que el Gobierno pudiera intervenir el banco, sí, el Sr. Rato, el rey “MI[er]DAS”, pues todo lo que toca no lo convierte en oro, precisamente. A modo de recordatorio, les diré que don Rodrigo desempeñó diversos cargos, relacionados con la economía, en el Gobierno del ex presidente Aznar: vicepresidente primero (2003-2004), vicepresidente segundo (1996-2003), ministro de Economía y Hacienda (1996-2000), y de Economía (2000-2004). Por tanto, con él se inició la burbuja inmobiliaria española; luego, se fue a Europa para dirigir el FMI, que dejó en el 2007, y no supo oler el "tufillo" de la crisis financiera estadounidense, que desencadenaría la nefasta crisis económica que se nos venía encima a los europeos. Finalmente, tras unos dos años en Bankia, “ha salido por patas” y, claro, Mapfre –el sr. Rato actuaba como consejero- le ha dicho que “adiós muy buenas” el 10/05/12, no vaya a ser que se la cargue también. ¡Qué malos ratos nos está dando don Rodrigo, que ha apañado un buen “taco” por las sucesivas indemnizaciones mientras dejaba usted el color marrón en todo aquello que tocaba!
Decía, centro mi cabecita en el tema que nos ocupa, que, tras la breve, pero intensa charla con esta misteriosa pareja, me despedí y volví a nuestra mesa, y nos volvimos a agarrar en otro beso, este era, por lo menos, de julio ya.
Posteriormente, pensamos que sería una buena oportunidad para conocer a gente y compartir nuestro almuerzo archero en la venta El Curro con esta pareja y así, es cómo nos comimos una parrillada excelente en buena compañía, que duró no menos de cuatro horas de charla agradable, buen vino, ricos postres e innumerables chupitos de orujo. Y luego, con la tontería, continuamos la fiesta en uno de esos "cortijitos" de esta tierra bendita y… (Continuará en su imaginación).
Las vistas
Si leyeron el “raleto” de la venta El Curro con anterioridad, sabrán lo que les espera en este establecimiento hostelero rural, y si tuviésemos la suerte de tener entre nosotros a don Quijote, diría que es un castillo fabuloso, donde ocurren cosas extraordinarias que la gente normal y razonada no puede ver por desgracia, perdiendo la esencia misma de la magia de este lugar y de la vida, naturalmente. Pero yo sé que ustedes tienen un "ladito" idealista que les permite tirar del carro de la vida y no perder la ilusión por vivir, tal y como lo tuvo nuestro caballero andante. A este respecto, espero que luchen y no se dejen devorar por el hastío, el animal “más feo, más malvado, más inmundo/  […] Tú conoces, lector, este monstruo delicado./ ¡Hipócrita lector, -mi semejante-, mi hermano!”. Amigos, que me leéis, luchad contra este ser terrible que calladamente te quiere aniquilar y coge tu lanza, aunque pudiera estar oxidada, y lánzate al mundo a buscar aventuras e imaginar que todo es posible, desprendiéndote de esa pátina que te ha enmohecido el cerebro.
Yo me ofrezco, seré tu Sancho, lector, para que juntos podamos andar por estos caminos que tenemos que pasar, no solo llenos de piedras y polvo, sino también de aventuras magníficas por descubrir. Dejemos de ser personas “normales” o “mayores” serias, como diría el Principito, para alcanzar el verdadero sentido de la vida, de las cosas, sin prejuicios, sin cifras y de este modo, conseguir pequeños momentos de felicidad.



ð El precio
Esta vez no pagué yo, por lo que no les puedo decir cuál fue el precio, pero sí les diré que fue todo un festín: cuatro empanadas, parrillada (chuletas de cordero, costillas de cerdo y ternera, pechuga de pollo, chorizo, morcilla y chorizo criollo) para dos, pollo al estilo de Árchez con sus pasas, dos botellas de vino, tres cervezas, postres para tres, pan, cafés para dos y múltiples rondas de chupitos de orujo de hierbas.

ð Los detalles de la casa
La casa nos agasajó, en primer lugar, con su amabilidad, sus aceitunas, una "tapita", algunas rondas de chupitos. Así mismo, supieron dejarnos tranquilos con nuestra charla amena y erótica por horas (¡Qué delicia ir a un sitio como este!). Por último, diré que valoro en demasía la discreción de un buen camarero –y aquí la hay-, pues en varias ocasiones ocurrieron cosas debajo de la mesa, que quedarán en la memoria de los integrantes de este almuerzo, probablemente, irrepetible.

ð Volveremos…
Desde que descubrí esta Venta, me he hecho “curriano” y, al menos, una vez cada dos meses, peregrino a este pueblo para saltar la verja de la venta El Curro y así, llevarme de un golpe a la boca su virginal carne deliciosa en un arrebato místico y rociero, que bien merece todas las palmas y cantes míos, pues me desborda la alegría cada vez que vengo por aquí, y digo “vengo” puesto que mi mente siempre está aquí, cerca de Árchez y de su parrilla en cruz de la venta El Curro.






·       Tipo de cocina: cocina malagueña a base de “pescaíto” frito, marisco (excelentes gambas) y muchas cosas más.
·       Lo mejor: la comida, el rápido servicio una vez que te han sentado, el ajetreo y el jaleo.

·       Publicación: mayo de 2012.

·       Página web: http://baresdeandalucia.com/archives/1638

Comentario
Primero, me molestaban los discursitos de mi hijo, el Politiquillo, y, en cierta medida, me vino bien que se fuera a Barcelona (protesta contra el BCE) para descansar un poco de él, pero ahora le echo de menos. Además, creo que tardaré en verlo, pues se ha unido a los del 15M y, según me ha dicho, van a continuar manifestando su indignación hasta Dios sabe cuándo (cada día estamos peor que ayer), aunque ahora son conscientes de que “Rajoyman” criminalizará la resistencia pasiva y cargará policialmente contra ellos (“la gente que se encadena o que se agarra unos a otros”), por lo que pasará a ser considerada “atentado contra la autoridad”. Según esto es posible que mi hijo, con lo que es, me lo metan en la cárcel por este motivo, porque por violento jamás, pues es un chico pacífico y educado, pero apasionado en sus ideas; conque, amigos lectores, me veo de visita por el “hotel La Reja” llevando a mi hijo una lima dentro de un bollo y convirtiéndome en un enlace político suyo en el exterior. Y, ya me dirán ustedes, “a la vejez, viruelas”, pues sí, yo que estaba sumamente apalancado en mi vida aburguesada, ahora me he transformado, gracias a mi hijo, en el azote “viejuno” del neoliberalismo. ¡Unámonos todos los que estamos con una “pata en el otro barrio” y luchemos por nuestros jóvenes, que se lo merecen porque son la vida y nuestro futuro; total, a nosotros nos quedan “dos telediarios” o uno, porque lo mismo “Rajoy Berlín” vende alguna "pastillita" de esas que te deja en los brazos de Morfeo de por vida, algo así como en la película, La fuga de Logan. Así pues, amigos “puretillas”, juntemos nuestros espíritus, y nuestras dentaduras, y plantemos cara a estos "políticos,  politicuchos” (los malos gestores, claro). Miremos a Francia ya que allí “han cambiado las tornas” y “¡ojalland!” su presidente consiga modificar la política económica europea, si antes un rayo no lo aniquila, naturalemente. No es por pensar mal de Angi, que tiene “cara de pan”, pero “de tonta no tiene ni un pelo”, y me parece que anda rezando al dios de "los mercados" para que el viento, favorable para su país, no deje de soplar mientras la tormenta siga arreciando. Para muestra, un botón: se ha subido el sueldo 950 € al mes (pasará a cobrar mensualmente casi 17 000 € mensuales, ¡ay, bendita crisis para algunos!).
Alto, alto, echo el freno y detengamos esto. ¡”Mea burro”! Vayamos a lo interesante, pues “con pan y vino se anda el camino” y dejemos que los medios de desinformación “hagan su agosto”.
Digo, pues, que con pan y vino o cerveza se hace mejor el camino y si le echas una "gambita" o un "choquito" a la plancha, mejor que mejor. Y esto es lo que hicimos el sábado pasado, tras visitar la acampada del 15M y pasar un rato de lo más agradable con esta buena gente, educada, solidaria, con principios y corazón, reivindicando ideas tan sensatas que da asco pensar en el “puteo” sistemático del neoliberalismo a la gente menos pudiente, que somos la mayoría. Seguro que las conocen, pero creo que es necesario que toda la ciudadanía las conozca para presionar a los “mamones” que nos gobiernan (“mamón”, en el sentido de chupar de la teta del Gobierno). Algunas de ellas son las siguientes:
"-supresión de los privilegios de los políticos,
-reforma de la ley electoral,
-medidas contra la corrupción,
-mejora de las condiciones laborales de los trabajadores,
-la dación en pago,
-energía sostenible,
-democracia directa,
-movilidad sostenible,
-vivienda digna y accesible,
-listas electorales abiertas. […]"
Pues eso, que, después de visitar esta muestra de democracia ciudadana ejemplar de respeto mutuo y sin ningún tipo de problema –a la salida de algunos partidos de fútbol hay mayor riesgo de morir o comiéndose las uvas en la Puerta del Sol para despedir el año-, buscamos un lugar para comer algo y así, nos dejamos llevar por las calles abarrotadas del centro de Málaga hasta dar, “sin quererlo ni beberlo”,  con “el callejón de las gambas”, donde pensamos que sería una buena idea “echar un rengue” y recuperar la alegría del estómago, algo “tristoncillo” por tanto paseo. Así pues, nos quedamos en la marisquería Casa Vicente, pues “con gambas y cervezas se anda mejor el camino” y ya se sabe que “¿dónde va la gente?”...
Esta marisquería, que lleva, según indica su carta, 52 años en la brecha, se sitúa en la calle Comisario, 2, entre la calle Larios y el mercada de Atarazanas, precioso, por cierto, y a un paso de la Alameda, si discurrimos por su estrecha calle en dirección al mar.
La marisquería tiene tres zonas para comer, y cada una tiene su encanto, por lo que cada uno con su gusto escogerá el lugar idóneo para pasar un rato agradable con la persona deseada. Yo les aconsejo ir a la barra, pedirse una cervecita, bien "fresquita", solicitar una mesa –suele estar abarrotado de gente- y disfrutar cómo el cocinero se afana en dar de comer a tantísimas criaturas. Se trata, así pues, de la típica barra con cocina tan característica de nuestra tierra.
Hago un inciso. Esta semana no voy a comentar nada de la "carita" de De Guindos, Montoro o “Rajoyman” que ya no saben qué hacer para calmar a los insaciables "mercados", tan solo les diré “calamar”, pero ¿pensabais que ibais a llegar con vuestra “carita bonita” y ya la crisis se había resuelto con vuestros planes de austeridad, que nos ahondan más en el pozo? Me da vergüenza ajena tirar de la hemeroteca para comprobar las sandeces que los “peperos” decían al anterior Gobierno y ahora a ellos les está pasando lo mismo, aunque hay algo que no cambia: las excusas “patapeperas” y culpar a los demás del problema, claro. “La que está liando Zapatero”.
Además, por Dios, dejad ya, unos y otros, de “putear” a los funcionarios de carrera o en proceso de serlo, que ya está bien, hombre; que estas criaturas han estado 20 o 30 años, o más en algunos casos, estudiando sin un duro o “trabajestudiando”; sacrificándose continuamente para aprobar su carrera (médicos, profesores, notarios, jueces…) y luego, unas oposiciones; aguantando las envidias de la gente infeliz o incapaz; declarando su sueldo íntegro y pagando religiosamente a Hacienda. Y, para colmo de males, ahora todos se dedican a salvar las cuentas del país recortando sus derechos, pues no se pueden escapar: bajada de sueldo desde hace dos años, aumento de horas de trabajo, pérdida de derechos, más bajadas de sueldo, despidos y Dios sabe qué más tendrán que ver. Actúen contra esos empleados públicos (políticos, asesores, cargos de libre disposición, etcétera) que han hecho otro tipo de méritos para tener una plaza (pertenecer al partido tal o ser amiguete de no sé quién), verbigracia, los concejales, alcaldes, sindicalistas, diputados, presidentes, consejeros, viceconsejeros, altos cargos, rey, reina, príncipe, princesas… Por favor, fíjense lo que ha hecho el recién elegido presidente de Francia y aplíquense el cuento: reducción del sueldo de los miembros del Gobierno de un 30 %. ¡Olé por ti, Hollande! A ver si aprenden los "políticos, politicuchos” de España y dejan de ahogar a los médicos o profesores, que son los encargados de nuestra salud y de la educación de nuestros hijos. Un respeto.
Las vistas
Como les decía antes del inciso, tienen tres posibilidades para comer aquí y yo les recomendaba, en primera instancia, tomarse algo en la barra después de haber pedido la vez, no se despisten. Después, podrían ser llevados o a su coqueto "saloncito" o a las mesas que discurren por la "estrechita" calle en forma de fila. Tanto una como otra opción son buenas, dependiendo de si te gusta comer en la calle o no. Por suerte nos llevaron al salón, y digo por suerte, porque pudimos disfrutar de un más que placentero lugar de decoración marinera. No obstante, si estuvieras aquí, has de contar con el normal jaleo, que se monta en estos sitios. En ocasiones puede molestar, pero de vez en cuando merece la pena sentir estas voces alegres en familia o entre amigos, pues somos de la tierra y nos gusta expresarnos así también.

ð El precio
La carta está bien cuidada y presenta fotografías de los distintos platos, cosa que ayuda bastante a la hora de decidirse. Tras realizar un estudio a fondo de la misma (yo soy así de “enteradillo”), pedimos unos "choquitos" a la plancha (¡Oh, sabor sublime y paladar exquisito, "choquito", "chiquitito"!), media ración de riquísimas gambas a la plancha, una ración de champiñones también a la plancha, unos boquerones fritos y cuatro cervezas por un precio ajustado a la calidad.




ð Los detalles de la casa
¡Unas aceitunitas! Además, los camareros son buenos profesionales y, aunque parezca que todo está sumido en el más absoluto caos, tienen un sistema de trabajo bien organizado, y una vez que te han dado mesa, comerás en pocos minutos.

ð Volveremos…
Naturalmente, pues comimos muy bien y nos parece un lugar ideal para saborear unas extraordinarias "gambitas" o "choquitos" ricos ricos cerca de todo y donde, además, nos sentimos, orgullosamente, muy malagueños. Por ello, salimos contentos por estar bien a "gustito" y, al salir del lugar, comencé a tararear el estribillo de la canción de Rockberto (Tabletom), titulada “Málaga”:

"[...] Málaga bonita,
¡ay, quién te pudiera coger
en una esquinita! [...]".

Y yo, cada vez que puedo, la cojo donde ella menos se espera, y la aprieto contra mi cuerpo de boquerón para sentir el olor a biznaga nocturna, que irradia de su pecho de sal; emborrachándome con su licor amoroso que emana de su boca de uva moscatel. No puedo evitarlo; es un imán antiguo que me arrastra inexorablemente hacia ella en un galope salvaje, lleno de locura, de la buena, y cuando la cojo, todo cobra sentido en mi vida…






·       Tipo de cocina: tapas internacionales.
·  Lo mejor: la comida, el excelente servicio del camarero, la tranquilidad y comodidad del lugar.
·       Publicación: mayo de 2012.
·       Página web: http://baresdeandalucia.com/archives/1638


Comentario
El sábado, tras ver la película Adiós a la reina en el cine Albéniz, de Málaga –muy recomendable, por lo que les he preparado un comentario sobre la misma en la página de las películas-, nos dejamos llevar por la calle Alcazabilla con pocas ilusiones de encontrar algún lugar para comer, pues eran ya más de las doce de la noche; pero no teníamos nada que perder por preguntar en algún sitio, así que nos encomendamos al dios del estómago hambriento y rezamos con ganas e ilusión. Entonces tomamos la calle Santiago, iniciando nuestro camino a la desesperada, cuando de repente nos topamos con la “tapería” El Gato con Bota en el nº 6 y con un cartel que invitaba a comer tapas internacionales. Mientras leía este cartel, apareció un camarero alto, rubio, de ojos azules, vamos, malagueño, seguro, pensé con no poca ironía, y el susodicho nos animó a pasar. Por tanto, sin dudarlo, nos acomodamos entre los cómodos cojines, bermejos y cárdenos, de diversos tamaños, que nos aguardaban con entusiasmo. Una vez acoplados, el camarero se acercó, nos volvió a saludar y nos limpió la mesa de mármol blanco. Al principio, esto me extrañó y no pude dejar de recordar aquellas mesas del café de doña Rosa en La colmena, conque, aprovechando que el camarero, teutón a todas luces, se había retirado un “momentín” para traernos la carta, me agaché, en un acto totalmente irreflexivo, con la intención de comprobar que debajo de la mesa no había ninguna inscripción mortuoria y lapidaria. Acto seguido, una pareja que había en una mesa a la izquierda, nos mostró una sonrisa amable y cómplice, indicando, con este gesto, que ellos entendían qué estaba haciendo. Les respondí con otra sonrisa y ahí quedó la cosa, o sea, que no siempre está dispuesta la gente a promover un contacto amistoso, como sí nos aconteció en el “raleto” de la venta El Curro (2.ª Parte).
 Al abrir la carta, sentí una alegría inmensa, un soplo novedoso, una orgía gastronómica, pues podíamos elegir entre numerosas tapas de diversos países -entre las cuales abundaban las españolas- como, por ejemplo, de Irak, EE UU, Australia, Alemania, Francia, Italia, Marruecos, Tailandia, India y México, entre otras. 
En este momento entró un grupo de estudiantes, educados, repartiendo panfletos, donde se denunciaban los “rajustes” educativos en España. Yo, como ya habrán imaginado, suelo vivir la vida cuando puedo y me dejan; pero con las cosas que están pasando en Europa y, en concreto, en España es imposible no tomar partido, salir a la calle y mostrar el descontento ciudadano; pues la política europea está sepultando a miles de familias a la más absoluta miseria, por no hablar de los jóvenes de clase media-baja que están sufriendo no solo el desempleo, sino también la subida de tasas universitarias, recortes presupuestarios y la pérdida de la calidad educativa (“PREparados” y esto no es mío, que lo leí en el "panfletillo"). Como diría el Langui –“hiphopero” de La Excepción y actor- en la canción, que lleva por título, “Marcao pa toa la vida” en Aguantando el tirón, niños y jóvenes que, debido a la poca inversión en los barrios más deprimidos, quedan marcados para toda la vida. Pues algo de esto pasará con los “rajustes”, en mi opinión.
Ahora nuestro “Rajoyman” ha cruzado el charco para reunirse con la NOTA y montarse en un barquito para navegar, cual nidito de amor (“Merkajoy”) en el “Chicago’s First Lady”, en una luna de miel, de “mielda” y de hiel para las clases más desfavorecidas o medias. Sí, ella es su chica “gogó” y él paga lo que tenga que pagar para entrar en la discoteca “Right Europe”, donde ella trabaja, con la intención de obtener su anhelado “eurobono”, pero “no hay tutía”, dice ella “haciéndose la estrecha”; sin embargo, embobado, él se queda mirando los movimientos de su cuerpo derecho y rígido, pues la pobre tiene la gracia en el… Bueno, ni ahí. Es su primera amante y Rajoy, enamorado hasta las trancas de Angi, quisiera que su “niña” hablara alemán y comiera salchichas sin parar, entre tragos de abundante cerveza. Mientras aquí, en casi toda España (“la niña de Rajoy”), la gente se echa a la calle en un día de huelga sin precedente (martes, 22 de mayo), donde familias, estudiantes y profesorado de todos los niveles educativos se unen para protestar por el “vertgonzoso” “rajuste” que marcará a varias generaciones futuras no solo de niños y jóvenes, sino también de trabajadores de la enseñanza, pues su calidad de vida menguará. ¡Ay, qué luna de “mielda”, Rajoy, nos estás dejando!
Y hablando de “la niña de Rajoy”, que supongo que fue una idea de “Pin y Pons, [González]”, prepárense para escuchar estupideces y ver cortinas de humo, pues “vuelve el hombre”, vuelve el Sr. González Pons (…”Tu diversión”…) con sus eslóganes, llenos de retórica de la mala, el que dijo que el “pepé” crearía tres millones y medio de puestos de trabajo tras las elecciones de noviembre de 2011. Y el que sigue culpando al Sr. Zapatero de la desviación de la liquidación del déficit de Madrid, Valencia y Castilla y León, Comunidades “peperas” desde hace muchos años… ¡Cuánto cinismo!, ¡qué poca vergüenza!, sobre todo, después de haber estado atacando a Andalucía y amenazándonos con la intervención.
El camarero interrumpió la charla de los jóvenes reivindicativos, pues no eran horas estas para esos menesteres, y preguntó que qué queríamos beber. Entonces pedimos dos copas de vino, y luego nos ofreció dos platos que no venían en la carta. Normalmente, nos fiamos de la opinión de un buen camarero y este lo es, en mi opinión, porque desde que entramos, desplegó su buena educación, su amabilidad, sus consejos y un buen servicio, a pesar de la hora que era.
A la hora de elegir las tapas, recordé que recientemente países como EE UU, Brasil o Australia están dificultando la entrada de productos españoles -en concreto, el aceite de oliva- en sus territorios nacionales; no prohibiéndolos, sino poniendo múltiples trabas (controles) que buscan encarecer o bloquear las exportaciones españolas y así, dedicarse a la plantación de olivos. Esto me parece jugar sucio y, como los pequeños gestos individuales suman uno inmenso, creo que ha llegado el momento de dejar de consumir productos norteamericanos y de otros países, que se cuelan en la cesta de nuestra compra en forma de marcas blancas. A modo de ejemplo, les comentaré que los garbanzos, lentejas, almendras naturales, nueces… del Mercadona vienen de EE UU; la caballa, de Cabo Verde; las anchoas y uvas (variedad "Italia"), de Marruecos; la carne, de Irlanda o Francia; los espárragos, de China; los aguacates o los pimientos y alcachofas en lata, de Perú; los pistachos, de Irán; los cacahuetes, pasas y ciruelas, de Argentina; los yogures, de Francia; los kiwis, de Portugal; las patatas, de Alemania… ¿Acaso aquí en Andalucía o España no cultivamos, pescamos o procesamos? Así que no sé ustedes, pero este que les habla no va a comprar productos de países que obstaculizan a los de mi país o región, aunque me cueste un poco más a fin de mes. Lean lo que compran y maravíllense de dónde vienen estos productos. ¿Cómo es posible que hayamos descuidado tanto nuestros bienes de consumo? Y no me digan que la crisis está detrás de todo esto, que también, porque las marcas blancas están implantadas desde hace muchos años. A ver, yo, que no soy un cínico, compro en Mercadona, porque donde vivo no hay otra cosa; pero hago verdaderos malabarismos para no caer en la trampa de las marcas blanca. No obstante, por fin, nos han traído (el segundo domingo de cada mes) a la zona de Mijas (en Las Lagunas, justo enfrente del Euromarket) el mercadillo ecológico del Valle del Guadalhorce, formado por pequeños agricultores, ganadores o procesadores malagueños. A pesar de que los productos que venden son algo más costosos que en los supermercados habituales, da gusto encontrar  frutas y verduras de temporada, ecológicas, y que son vendidas, directamente, por el pequeño productor.
Al hilo de esto, también quiero hablar de Apple, que en España “está haciendo el agosto”, porque esta empresa, que factura la inmensa mayoría de sus ventas en Irlanda, apenas tributa a Hacienda, por lo que, tras hacer su declaración del Impuesto de Sociedades del 2011,  le salió a devolver tras multiplicar por 14 sus ventas. ¡Ah!, y no se olviden de que a nuestros “queridos” y fijos diputados, salidos del 20 N, les hemos regalado –o Apple, a cambio de estas condiciones tributarias tan favorables- un iPad de Apple a cada uno. Como si las “criacaraduritas” no ganasen un buen sueldo para comprarse uno. ¿Qué casualidad, no? En vez de votarlos, tendríamos que botarlos.

Las vistas
Fuera, en el callejón, tienen unas mesitas, pero preferimos comer dentro del local, que resultó ser pequeñito. En cambio, la decoración, con colores de tonos suaves y cálidos, provocó, en nosotros, una sensación de amplitud y comodidad agradables.

ð El precio
Pedimos las siguientes tapas: “Humus rojo picante y normal” (“¡Extraordinariamente muy requeteriquísimo!”), “Bratwurst alemana” (salchicha alemana con cebolla sobre una cama de patatas, altamente recomendable por su magnífico sabor), “Queso de cabra con cebolla caramelizada” (plato lleno de contrastes entre dulces, salados y ácidos), “Pastela de pollo al curry con ensalada de cuscús, tomate y queso” (una explosión de sabor, donde el comino, la canela, la frescura del tomate, la acidez del queso y el toque sabroso del aceite de oliva harán que disfrutes si lo tuyo son las especias, claro). He de decir que resultaron deliciosas estas tapas. Además, nos tomamos tres vinos tintos y todo ello no nos apreció caro.




ð Los detalles de la casa
Cabe destacar no solo la amabilidad, educación y atención del camarero, sino también su acertada recomendación. Además, nos dio de comer a esas horas de la noche y, por tanto, se merece todo un aplauso.

ð Volveremos…
Naturalmente, pues comimos muy bien, y nos parece un lugar ideal para saborear unas extraordinarias tapitas internacionales. Así mismo, nos sentimos bien cómodos en este pequeño establecimiento hostelero, situado en pleno casco histórico de Málaga y a un paso de todo.
En este sentido, doy las felicidades al Gato porque me parece una “tapería” bastante original, y con una atención al cliente óptima. Además, el camarero nos ayudó con nuestra hambre, por lo que actuó como el gato del cuento, que ayudó al hijo del molinero, pues lo sacó de la miseria para convertirlo en el marqués de Carabás y, posteriormente, en marido de la princesa. 







·       Tipo de cocina: variedad de tapas nacionales, de autor o especiales.
·       Lo mejor: la decoración, el precio, el ambiente y la comida.
·       Publicación: junio de 2012.
·       Página web: www.dcuadros.es

Comentario
Les aconsejo que un día cualquiera, sin teléfono móvil, mejor entre semana (y así, evitarán el acoso de jóvenes, con tarjetas de descuento, para ir a un determinado bar, restaurante o discoteca), se dejen caer por el centro histórico de Málaga para disfrutar de este casi verano por sus calles, y se sienten en alguna "terracita" a disfrutar de una cerveza –si la “nomofobia” se lo permite, pues resulta que el 96 % de los españoles tiene móvil, cifra que supera a EE UU, China o Francia, y casi el 53 % de los usuarios padecen ansiedad, como consecuencia de ello-, bien "fresquita", en compañía agradable, mientras las golondrinas portan en su pico un sonoro cielo de mayo. También podrían visitar alguno de los nuevos establecimientos que, como champiñones, florecen en nuestra ciudad bella.
Nosotros lo hacemos, lo de probar nuevos establecimientos, me refiero. También hacemos otras cosas, por ejemplo, el otro día visitamos un espectáculo, no sé cómo calificarlo, tan solo diré que había un escenario, una mujer desnuda, una vela encendida, goteando cera… La verdad es que entramos aquí por pura casualidad, pues creíamos que en este lugar se llevaría a cabo una representación teatral de una compañía sevillana; pero resultó ser lo que unos renglones más arriba he intentado explicar con poco éxito. De verdad, nos quedamos perplejos y claro, la curiosidad hizo que nos quedásemos pegados a la butaca.
 Decía que, habiendo llegado el otro día al centro histórico -entiéndase por los alrededores de la plaza Uncibay-, encontramos, en calle Echegaray nº 3, un establecimiento diferente, pues en él lo mismo te puedes tomar un cóctel, comer tapas y platos especiales o ver un espectáculo (no como el de arriba, naturalmente). Así mismo, copas, cafés o tes.
 No tiene pérdida, pero para aquellos que no se ubican bien -como le ocurre a la Sra. Merkel, que ubicó Berlín en Rusia cuando realizó una visita a un centro escolar-, les diré que está justo enfrente del Teatro Echegaray y muy "cerquita" de La Campana.
Pues eso, entramos aquí, todavía con el corazón algo encogido por el espectáculo de la vela; sin embargo, al entrar, todo este sentimiento se esfumó y quedé deslumbrado por la decoración moderna del lugar.

ð Las vistas
Destaca, por tanto, una decoración chic, a base del contraste entre el blanco, negro y el fucsia. Además, hay buena iluminación, cosa que se agradece.
En cuanto a su distribución espacial, podrían elegir entre el primer salón de sillas y mesas altas, en plan tapeo; o en las mesas del interior. Nosotros decidimos quedarnos en el salón más cerca de la salida o entrada, por si nos animábamos a hacer un “simpa”. Ya sé que no está bien irse sin pagar, pero es que entre las bajadas de sueldo, la subida del IBI, la “basura”, el “agua”, la “luz”, la declaración de la renta, el seguro del coche, de la casa, la gasolina, los neumáticos, el cambio de aceite, la endodoncia, el veterinario de mi "perrito", la comunidad, la hipoteca, los cumpleaños, comuniones… Vamos, que este mes estoy “más tieso que una mojama”.
 No obstante, soy muy honrado y, aunque mi bolsillo me anime a hacerlo, mi “ladito” bondadoso me refrena; por tanto, disfrutamos de una agradable velada, a base de tapas que van incluidas en la bebida por dos “euritos” (Más vale poco y bueno que mucho y malo”), y pagamos religiosamente (¡qué doble moral la de la Iglesia y el Gobierno con el asunto de lo del IBI! De pena, vamos. Lo mejor es el argumento de “Rajoyman”: "[…] Con los problemas que hay en España, conmigo no van a contar para esto. No vamos a denunciar un acuerdo internacional de 1979. Sería una irresponsabilidad […]”. Claro, esto no se puede tocar; pero sí la Sanidad, la Educación y lo que sea necesario, como abrir la posibilidad de echar a funcionarios o rescatar bancos con dinero público. ¡Don Mariano y sus “excelentes” argumentos!). En este sentido, el Sr. Rouco Varela, el presidente de la Conferencia Episcopal, es bastante listo, aunque anda corto de caridad y solidaridad para con los ciudadanos, pues afirma que si hay que pagar, se paga; pero que a lo mejor se ven afectadas las partidas económicas, destinadas a Cáritas. Desde luego, su argumento es impecable y le saca mucha ventaja a “Rajoyman”; no obstante, podría sacar el dinero de los fondos que maneja la Iglesia –no ha sufrido ningún recorte en su presupuesto- y no de los pobres que acuden a aquella entidad de acción caritativa y social de la Iglesia católica.

ð El precio
Pedimos cuatro cañas (más bien “tubos”) con sus correspondientes tapas (dos euros por cada consumición): “Bocadillo de cebolla caramelizada, queso y jamón asado”; “Hamburguesa XL de pollo 100 %”; “Nachos con carne y queso”; “Mollete de lomo”; y “Patatas bravas”. Algunas de estas tapas tuvieron un incremento de sesenta céntimos (la hamburguesa y el mollete), pues son mejores. Con respecto a las patatas bravas, diré que nos costaron 2,50 €. En total, una cuenta muy asequible.

ð Los detalles de la casa
¡Oh, ninguno!

ð Volveremos…
Claro que sí, cuando tengamos ganas de darnos un garbeo por el centro histórico malacitano y de visitar este lugar tan diferente a los que conozco. Quizás, otro día, iremos a tomar unos cócteles para ver qué tal, y ya les contaré.







·       Tipo de bar: chiringuito.
·   Lo mejor: el ambiente, la cercanía del mar, los conciertos, sus mojitos, y sus espetos, pinchitos morunos, hamburguesas o "planchitas" en fin de semana.
·       Publicación: junio de 2012.
·       Página de Facebook: Lo del Nanet.

Comentario
El lunes, después de leer las palabras de don Juan Roig, el eminente empresario español y dueño de Mercadona, me entró un calor por el cuerpo –nada que ver con ese “fueguecillo” rico que te entra cuando tienes a tu vera a la persona que amas- que tuve que ir al chiringuito de Lo del Nanet (al que me encanta ir, porque te relaja muchísimo; para mí es un lugar paradisíaco) a tomarme una cerveza, bien "fresquita", para ver si se me pasaba el sofocón. Sí, porque me he “puesto caliente”, pero en el sentido de “rabiosillo”.


(Fotografía del Facebook de Lo del Nanet)

Serrat diría en este caso, amigo, aunque tú no lo creas “hoy puede ser un gran día, plantéatelo así”. Y así hice, pues me fui al chiringuito de mi medio primo y sobrino de mi tío Bernardo, el del “raleto” La Tagliatella, a pasar un buen rato y digerir las declaraciones del Sr. Roig. ([…] Saca de paseo a tus instintos/ y ventílalos al sol/ y no dosifiques los placeres;/ si puedes, derróchalos. […]). He de decir que tengo muchos primos por el mundo, y no exagero si digo que más de cincuenta, por lo que tengan "cuidadito" conmigo, pues llamo a mis primos.
Y es que, claro, últimamente los grandes empresarios de nuestra querida España (lean el “raleto” de la venta Butibamba, si quieren, claro, pues ahí encontrarán ocurrencias de nuestros “dignísimos” empresarios españoles) se dejan caer por cualquier medio de comunicación para dar una “master class”, o sea, para decirnos al resto de los españoles, que somos tontos, que qué tenemos que hacer para salir de la crisis o para que no nos intervenga la UE. Sí, amigos lectores, los empresarios vienen a darnos una clase de moralidad, ¿no es increíble?
Don Juan, el del Mercadona, dijo (04/06/12) que “[…] a lo que los españoles nos hace falta es ponernos las pilas y ponernos a trabajar […]”. De sus palabras, cabe destacar que él se incluye y eso está bien; sin embargo, lo que no me ha gustado es su referencia a lo de ponerse “las pilas” y lo de trabajar más. Entonces, lo primero que pienso es que como sean las pilas del Mercadona, “estamos avidados”, pues “duran menos que un caramelo en el patio de un colegio”.
A ver si me entero, el Sr. Roig dice que en España hay que trabajar más y que hay que hacerlo ya, todos juntos a una. Esto me parece muy loable si lo dijese alguien que ya no sabe qué hacer para encontrar un trabajo o al que le han descontado por dos veces o más el sueldo o el que engrosará las listas del “paro” en breve, con riesgo de perder su vivienda digna por imposibilidad de hacer frente al pago de su “hipotecastafa” bancaria en connivencia con el BCE y, por tanto, de Alemania, que aquí “el más tonto hace relojes”. (Obama, cansado de la lentitud europea –llevamos cuatro años- frente a la crisis y viendo que los recortes europeos, a corto plazo, hunden más la economía de la Eurozona, declaró el viernes, 08 de junio de 2012, que hay que invertir en crecimiento para evitar la escalada del desempleo, la caída del consumo y poder salir de este pozo sin fondo en el que nos hundimos en España, entre otros países europeos. A ver si la Sra. Merkel y “Rajoyman”, entre otros, se enteran, ya de una vez, de que así, como vamos, no lograremos estabilizarnos en pocos años, por lo que aumentará el sufrimiento de la población).
Por otro lado, cabría recordar que su empresa genera desempleados, pues muchos productos de su marca proceden de otros países, así que no hay que ser un lince para entender que usted compra los productos más baratos del mundo para traerlos a España y vendérselos a los desempleados españoles pobres. A modo de ejemplo, diré que los boquerones en vinagre, anchoas, judías verdes, aguacates  y uvas (variedad "Italia") proceden de Marruecos; las gambas peladas y congeladas, de China; los aguacates o las alcachofas y pimientos en tarro, de Perú; sus yogures, de Francia; los mejillones congelados, de Chile; las patatas y cebollas, en ocasiones de Alemania, Holanda o Canadá; las legumbres, de México o USA (no obstante, posee unas excelentes lentejas en tarro, listas para consumir, con denominación de origen Tierra de Campos); podría seguir, pero creo que ya les “he dado la chapa” con esto antes.
Por tanto, don Juan es usted un cínico, pues mientras usted, y otros empresarios como usted, llevan a la ruina a multitud de pequeños productores, que podrían vender sus mercancías españolas en sus supermercados, usted, con su filosofía oriental y globalizadora, compra barato a cualquier precio en cualquier lugar de este mundo, o imita las primeras marcas, para vendernos un producto de pelaje dudoso, recubierto de un halo de calidad (No creo que las gambas asiáticas, la melva de Cabo Verde o las anchoas marroquíes superen la calidad de nuestros pescados y conservas, por poner un ejemplo) a un precio, aparentemente, módico (pagamos un alto coste social por esta política empresarial). ¿Qué ocurriría si todos los productos de su supermercado fuesen españoles? En primer lugar, habría mucho más trabajo en el campo y en la mar; en segundo lugar, contribuiría no solo al sostenimiento y desarrollo de muchos pueblos de España, sino que también la gente podría llevar una vida digna en el medio rural, sin tener que migrar a la ciudad; en tercer lugar, se disminuiría la contaminación, pues no habría que fletar barcos o aviones para traer las pasas de Argentina, las almendras de USA, los pistachos de Irán o los pimientos en conserva de Perú. ¿No cree que sería una buena manera de arrimar el hombro, en lugar de decir estupideces que provocarán la aversión a comprar en sus supermercados? Vamos, digo yo.
De todas formas, usted ha creado un verdadero imperio y da trabajo a muchísimas personas, cosa que es de admirar; pero deje, por favor, de molestarnos con sus comentarios y dedique toda su energía a mejorar la calidad de algunos de sus productos, introducir más artículos españoles y crear un rincón de alimentos ecológicos de nuestra tierra. En este sentido, me parece un acierto que haya incorporado el Kumato, pues, por fin, comemos un tomate que sabe a tomate y no, a plástico.
Por último, no quiero pasar a otros asuntos sin antes alabar su política de información en el etiquetado y el uso de aceite de girasol en sus productos de repostería.
Volviendo al tema que nos ocupa, pocos amigos que me leéis, si algún día queréis tomar algo cerca de la playa o comer alguna “cosilla” rápida (pizza, ensaladas, etc.), recibir en vuestra “carita” el aire “fresquito” del poniente y disfrutar de una excelente vista de las playas de La Cala, además de tener una agradable charla con su propietario, camarero o camarera, os recomiendo que vayáis al chiringuito Lo del Nanet, donde jóvenes autóctonos del terreno os atenderán  estupendamente en un ambiente casi hippy, con una música variada, y, si tenéis suerte, gozaréis con alguno de los conciertos que organizan aquí, de gente del terreno como, por ejemplo, Desorden Total. También podéis alegraros el estómago con un espeto de sardinas, unas "planchitas" (filetitos de carne de cerdo con ajo y perejil a la plancha) o pinchitos morunos. ([…] Hoy puede ser un gran día/ donde todo está por descubrir,/ si lo empleas como el último/ que te toca vivir. […])
Para llegar, tendréis que entrar en La Cala de Mijas, buscar su paseo marítimo y caminar (el aparcamiento aquí está bastante mal en verano, por lo que os sugiero que dejéis el vehículo en el bulevar caleño o detrás de este; aunque si la cosa no está mejor por aquí, queda la opción de un llano que hay en dirección al campo (Entrerríos), cerca de un BBVA. Evidentemente, con una moto será mucho más fácil.

ð Las vistas
Lo más destacable, en mi opinión, son las vistas de las playas de La Cala (“la media luna”, como la llaman por aquí) y, cómo no, el paisaje del grandioso mar nuestro (El mar. La mar./ El mar. ¡Solo la mar! […] En sueños la marejada/ me tira del corazón;/ se lo quisiera llevar […]. Fragmento del poema de Alberti), con sus eternas olas que retornan siempre. Asimismo, los días claros, podrías ver el norte de África (el monte Gurugú marroquí) o Gibraltar. De otro lado, sobresale una casi omnipresente brisa fresca (viento de poniente) que aliviará el tórrido verano. ([…] Si la rutina te aplasta,/ dile que ya basta/ de mediocridad./ Hoy puede ser un gran día/ date una oportunidad. […]).




ð El precio
Pedimos cuatro cañas y un paquete de patatas caseras muy sabrosas por seis euros más o menos. ([…] Que todo cuanto te rodea/ lo han puesto para ti./ No lo mires desde la ventana/ y siéntate al festín. […]). ¡Qué más se puede pedir!




ð Los detalles de la casa
La agradable charla de sus camareros y su propietario, siempre y cuando no tengan excesivo trabajo, naturalmente. Se aprende de ellos, pues han viajado por más de medio mundo y han visto cosas que pocos conocemos. ([…] Pelea por lo que quieres/ y no desesperes/ si algo no anda bien./ Hoy puede ser un gran día/ y mañana también. […]). ¡Qué bien se siente uno aquí! 


ð Volveremos…
Claro que sí, cuando tengamos ganas de refrescarnos y estar tranquilos en un ambiente pacífico, cosmopolita e integrador, mientras contemplamos nuestros “ojitos” y en ellos, el mar Mediterráneo acunando al sol en su regazo azul de fuego; caminaremos hasta aquí para brindar por la vida, la salud y el amor; nos dejaremos llevar por el mar hacia un lugar, repleto de atardeceres rojos, como dice Serrat en su canción, Mediterráneo:

    […] A tus atardeceres rojos
    se acostumbraron mis ojos
    como el recodo al camino…
    Soy cantor, soy embustero,
    me gusta el juego y el vino,
    tengo alma de marinero…
    Qué le voy a hacer, si yo
    nací en el Mediterráneo!
    Y te acercas, y te vas
    después de besar mi aldea.
    Jugando con la marea
    te vas, pensando en volver.
    Eres como una mujer
    “perfumadita” de brea,
    que se añora y que se quiere,
    que se conoce y se teme. […]

(Foto de José Blanco Manrique, Jomablanco,  http://www.flickr.com/photos/blancomanrique/3585328286/ )





·       Tipo de bar: bocadillos, pizzas y platos combinados.
·       Lo mejor: la comida, el precio y la amabilidad.
·       Publicación: junio de 2012.


Comentario
Se trata de un establecimiento hostelero de comida rápida, que sirve sabrosísimos bocadillos (camperos, sándwiches, pizzas y platos más consistente), con una atención muy cuidada y siempre en un tiempo moderado de espera; agradable, si eres del Real Madrid, pues su carta está formada por nombres de jugadores de este equipo de fútbol (de ahí lo de CR9: Cristiano Ronaldo y su número de camiseta en el Real Madrid). A mí estas cosas no me afectan, y me da igual comer en un sitio si dice CR9 o Messi. Para mí, lo importante es comer bien y a gusto.



A ver, que quede claro que yo soy del Málaga, aunque también he de decir que el fútbol es algo que no me atrae en demasía. No obstante, lo que sí me gusta es “berrear”, incluyendo todas las palabras soeces de mi vocabulario, siempre que la situación lo requiera, naturalmente, hay que ahorrar, pero también desahogarse, digo yo. En este sentido, no podemos quedar impasibles, mientras la troika europea nos “salva” de un infierno hipotético.
Ya sé que tú, amable lector, te preguntarás que qué se puede hacer cuando los dirigentes del mundo toman decisiones que perjudican a la población, y “no sé qué contestar”; lo que sí sé, es que no solo subestiman la fuerza del pueblo, sino que nosotros mismos infravaloramos nuestra propia energía. Así, ellos no son nada sin nosotros, pero ¿nosotros podemos ser sin ellos? He aquí la cuestión.
A colación de esto, recordaré que los melarienses (gentilicio de la localidad cordobesa de Fuente Obejuna, que Lope inmortalizó en Fuente Ovejuna), después de tanta tiranía, reaccionaron y lograron liberarse del abuso permanente del mandatario regional; ¿cómo?, se preguntarán, sencillo, se mantuvieron unidos. Por ello, ahora toca permanecer unidos, aunque habría que mencionar que el PP hizo una oposición destructiva e irresponsable en los primeros años de la crisis, pues estaban ansiosos por gobernar, a mi juicio. Su objetivo era crispar y deteriorar al Gobierno anterior.
Por tanto, aquí se cumple el refrán ese que dice que “quien siembra vientos, recoge tempestades”, y estamos como estamos por la irresponsabilidad de nuestros políticos. La vida es así y esta nos pone delante del camino un espejo, donde vemos reflejado nuestra propia miseria moral de forma esperpéntica, si tenemos memoria, naturalmente.
Volviendo al tema futbolístico, diré que el mundo del deporte –y, en concreto, el del fútbol- se ha empleado para tapar o desviar la atención de las terribles cosas que nos pasan a los españoles, no por vivir por encima de nuestras posibilidades, sino porque los "políticos, policuchos” (los malos gestores, pues yo creo en la política) y banqueros, la mayoría, han vivido por encima de nuestros recursos económicos, porque no me digan ustedes que vivir en un piso de 50 metros cuadrados es vivir como un marqués o tener un Ford Fiesta o ganar mil doscientos euros. Por favor, mantengamos los ojos bien abiertos y los oídos bien “limpitos” para que no nos engañen con tanta facilidad.
Además, recomiendo comprar más vaselina –Carlos diría Anal Gel y un antihemorroidal permanente en la mesilla de noche-, pues el rescate de la banca española (hasta 100 000 millones de euros) por parte de la troika europea (CE, BCE y FMI), lo vamos a pagar los ciudadanos. Pero, claro, aquí lo importante es el partido España-Italia o Rafa Nadal. ¿Acaso no había otro día para rescatar a la “bankia” española? Y también me pregunto ¿qué hace “Rajoyman· viendo el “partidito” contra Italia con las cosas como están? ¿No había que ahorrar? ¡Ah, qué tonto soy, los que tienen que ahorrar son los ciudadanos! Ya no sé para qué pregunto, total, don Mariano va a lo suyo y se lo “pasa todo por el forro…”.
Así que, se pueden imaginar la “alegría” que me dio ver a “Rajoyman” el domingo, por la mañana, anunciando, en tono triunfal, el éxito del rescate de la banca española (“línea de crédito” para los “peperos”) al más puro estilo de Obama, dándose un paseíllo como si fuera un torero. Asimismo, matizó que todo ha sido un logro personal, pues con los severos “rajustes”, que ha llevado a cabo en tan solo seis meses, ha recuperado la confianza de la UE. ¡Goooooool! ¿Acaso no se da cuenta de que estamos peor que hace un año y que “los mercados” desconfían cada vez más de España, de Europa y del euro?
Lo peor del asunto, a mi modo de ver, es que aún se desconoce la letra pequeña del préstamo, que avalará, cómo no, la ciudadanía española, no faltaría más. Por no decir las contradicciones de los máximos dirigentes a nivel español y europeo:
a) De Guindos (ministro de Economía), que el interés del préstamo irá al déficit.
b) “Rajoyman”, que no.
c) Almunia (vicepresidente de la Comisión Europea), que sí.
d) Amadeu Altafaj (portavoz de Asuntos Económicos de la UE), que no; aunque luego matizó que habría que esperar a la firma del contrato a final de mes.
Es como ver un partido de tenis: pelota para acá, pelota para allá y viceversa (¡Dejad tranquilas las pelotas, hombre, ya!). Hasta que la "pelotita" de los… termina en nuestras espaldas, ya maltrechas, como acaba de confirmar Eurostat (13/06/12).
Según Altafaj, el interés del préstamo podría llegar al 4%, es decir, 4 000 millones (¿por cuánto tiempo?) que tendríamos que poner los "españolitos" para sanear los “bankios” arruinados (somos los avalista de los “bankios”, ¡menuda jugada! La ciudadanía estafada por los bancos ahora tiene que avalar el préstamo que les da la troika merkeliana para salvarnos, perverso, ¿verdad? ¡Ooooh, qué buen pase! ¡Golazo, y el portero ni se ha inmutado!).
Menudo regate el de “Rajoyman”: rescate de la banca, subida de la deuda pública y los intereses van al déficit, por lo que toca a la ciudadanía ponerse un poco más de Anal Gel (posible subida del IVA y rebajada de sueldos de los “empalados” públicos). Por último, nuestro “superpresi” ha dicho que no va a decir nada hasta julio. ¡Goooolll!
       Volviendo al asunto que nos ocupa, esto es, al CR9, después de esta larga sarta de reflexiones (preferiría no hacerlas, pero si no las hago, corro el riesgo de padecer una úlcera. Entonces, dejaría de ir a comer por ahí y ustedes ya no podrían leer mis “raletos”. Y si esto ocurre, este que les escribe, dejaría de pasar un rato agradable inventando e imaginando, para ustedes, relatos -con mejor o peor fortuna-, sin los cuales mi yo “bloguero” dejaría de existir, y me moriría como don Quijote al recuperar la cordura), así que volviendo al asunto importante, al CR9, diré que se encuentra en Ciudad Jardín (Málaga), en la calle Lágrima, nº 21.




Se ubica, por tanto, en una zona bastante tranquila con posibilidad de aparcamiento justo enfrente. Para ello, todo dependerá de tu suerte, aunque a algunos, y no quiero “rajar”, le ha ido bien, esperando, como un buitre, a que alguien se fuese y dejase un puesto vacante. Otros, en cambio, a pesar de que han esperado mucho tiempo, se han tenido que marchar, porque por aquí nadie le deja un sitio, ni siquiera de arena.
ð Las vistas
Es preferible que te quedes en su “terracita” para que el aire de los Montes de Málaga te refresque el cuerpo y la “carita” en los días intensos de calor. A mí me encanta el poniente, y el aire en general; por ello, me pasa como a Rober de Extremoduro que “del aire me enamoro/ y hago siempre lo que quiero […]”.

ð El precio
Pedimos dos cervezas, dos camperos y patatas. Como he indicado más arriba, el nombre de los camperos es de futbolistas del Madrid, así que nos comimos un "Di María" y un "Iker Casillas". ¡Ja, ja, ja! Se me acaba de ocurrir una idea para montar un negocio de “comida basura” o “chatarra”, como dirían en algunas regiones de Latinoamérica. Lo que pasa es que no sé si iría mucha gente, pues ¿alguien se comería “un Rajoy” o “una Merkel”?... Yo prefiero comerme otras cosas, y seguro que ustedes también, conque este negocio fracasaría con toda seguridad; sin embargo, el masoquismo está a la orden del día, por lo que lo mismo triunfa.
Bueno, pues nos pusimos “tifos” por tan solo seis euros más o menos.



ð Los detalles de la casa
La agradable charla del personal y el servicio atento.

ð Volveremos…
Naturalmente, pues acabo de ficharlo; conque, cuando deseemos comernos un futbolista del Madrid, sabroso, al "fresquito" a muy buen precio, caminaremos cogidos de la mano, como dos chiquillos eternos, contentos de habernos encontrado en el camino, y vendremos aquí para zamparnos un buen campero. Entonces, un sol cálido de purpúreas amapolas, en su pupila azul, dibujará la luna, que incendiará mi cuerpo en la noche oscura:

¿Mi tierra? 
Mi tierra eres tú. 
¿Mi gente? 
Mi gente eres tú. 
El destierro y la muerte 
para mi están adonde 
no estés tú. 
¿Y mi vida? 
Dime, mi vida, 
¿qué es, si no eres tú?

(Luis Cernuda, “Contigo”)







·       Tipo de bar: chiringuito de paso.
·       Lo mejor: la comida, el precio, la amabilidad y las aventuras que allí suceden.
·       Publicación: junio de 2012.


Comentario
Como ya me conocen un “poquito”, si han leído mis “raletos”, podemos afirmar que tenemos ya cierto grado de confianza. Por ello, no me gustaría mentirles, por lo que les confesaré que esta semana he estado bastante ajetreado y no he podido escribir el “raleto”.
Así pues, he pedido a un amigo (Alonso) -que ahora está en el maldito paro-, que me hiciera el favor de escribirlo para que mis “poquillos” lectores, pero incondicionales, no sientan que me he olvidado de ellos. Además, he de decir que el pobre, que estaba sin trabajo, ha conseguido un empleo gracias a esto.

Comienza el “raleto” de Alonso, amigo del “bloguero”.
El otro día, Alonso quedó con un amigo, Pepe, para realizar el encargo del “raleto”, así que ambos se fueron a pasear por la playa mijeña sin un rumbo fijo (“[…] Mi camino no está dibujao en el camino,/ no tiene huellas, va campo a través,/ […]”, como diría Bebe) de chiringuito en chiringuito. Bueno, a pasear, lo que se dice a pasear, más bien a “cervecear”, tapear y “sardinear”.



Alonso nos cuenta cómo convenció a Pepe.
En realidad, fui yo quien insistí, a mi amigo Pepe Sánchez, en crear el Día de los Amigos del Chiringuito porque él estaba muy tranquilo en su casa; pero, sin saber muy bien cómo, conseguí animarlo –su mujer echaba fuego por los ojos- con la promesa de que pasaría una buena jornada (es decir, yo pagaría el ágape) disfrutando de espetos, coquinas, almejillas, cervezas y lo que se terciara, eso sí, bien protegidos del sol, pues ya está aquí nuestro “querido” terral.
Por tanto, salimos alegres e ilusionados, como he señalado, embadurnados de “cremita” (cada uno se puso la suya, no piensen mal) y con un sombrero de paja, de esos de la gente del campo, para evitar la insolación, pues las calvas ya relucen, demostrando que el paso del tiempo es un hecho cruel, inexorable e insoportable.



No obstante, yo no lo vivo así, puesto que creo que el tiempo ha de ser aprovechado, como el amor, de nada sirve consérvalo para el futuro; ya sabemos que el amor dura lo que dura dura, de manera que ahora o nunca. (Queda diáfano que Alonso es un “poquitín” sexista en sus expresiones, y aún no se ha enterado, la criatura, de que la Real Academia Española, institución sumamente conservadora, ha ampliado el significado de la palabra “matrimonio”, agregando una nueva acepción de dicha palabra, que verá la luz en la 23.ª Edición allá por el otoño de 2014: “unión de personas del mismo sexo”).
Por otra parte, están esas personas, obsesionadas con la edad, que se compran miles de cremas y están todo el día mirándose en el espejo, mientras “un rayo que no cesa” destaca en la oscuridad de la noche, invitando al goce; personas, que desperdician muchas horas de su vida procurando parecer jóvenes eternamente. Y digo yo, llegará el día en que hayan rejuvenecido tanto que, cuando yo tenga 80 años, si llego, estas personas tendrán dos “añitos”, pues las cremas, las operaciones y otros procedimientos que ignoro harán el milagro, como en la película de El curioso caso de Benjamin Button. Que conste que no juzgo a nadie (“que cada uno haga de su capa un sayo” o “que cada perro se lama su cipote” [Alonso, hijo, controla tus expresiones sexistas]), pero he de decir que muchas personas, enfermas de vanidad, comentan de forma impertinente sobre la edad de los demás.
De esta forma, los dos, tan amigos, iban andando y andando, hablando y hablando de estas cosas de “la edad ligera”, de chiringuito en chiringuito, hasta que llegaron al chiringuito de Juan, Juan Palomete, en un lugar de la costa mijeña (aunque no lo crean, el protagonista del “raleto” me ha confesado que no sabe cómo volver allí, pues llegó a su casa a gatas, de la “cogorza” cervecera que había adquirido [llegó incluso a “largar la traba”, esto es, dejar libre algo molesto que hay en el estómago] en esa ruta chiringuitera, junto a su inseparable Pepe Sánchez, amigo reciente, pero más verdadero que todos los demás).
-Prometo la próxima vez actuar con más mesura ya que la mitad de las cosas que nos pasaron, no las recuerdo; así que desaparecerán en las aguas del Leteo, en algún lugar, “donde habite el olvido”; sin embargo, hay algunas personas, que antes no conocía, que ahora me saludan efusivamente y me invitan a lo que quiera, demostrando una simpatía inusitada. No entiendo nada. Yo les sigo la corriente como a los locos por no “cortarles el rollo”- explicaba a Pepe mientras se fumaba un cigarro, apoyado en la barandilla de su terraza, unos días después ya recuperados de la “jarana”.
-¡Ah!, no te preocupes, hombre, que nos quiten lo “bailao”- respondió Pepe, que ahora comparte piso con su amigo porque la mujer le ha pedido el divorcio. A pesar de ello, Pepe se mostraba alegre, puesto que se había cansado de estar casado y, conociéndolo como lo conozco, comentaré que se casó sin convencimiento alguno, esto es, que se casó por casarse, porque no sabía qué otro cosa podía hacer.



Bueno, centrándome en el asunto, diré que, cuando llegamos al chiringuito de Juan Palomete, entramos, porque nos hizo gracia el nombre. Por ello, nos pusimos a hablar, en voz baja y entre risas, sobre qué palo metería el tal Juan. Ya era el tercer o cuarto chiringuito e íbamos “tocando las palmas”.
Mi amigo y yo tenemos una naturaleza parecida en el fondo, pues a los dos nos gustan las aventuras. No obstante, yo soy más imprudente y más “loquillo”, mientras que él es más realista y práctico. Sea como fuere, entramos, nos acomodamos y comenzamos no solo a refrescar nuestras gargantas sedientas con helada, rubia y espumosa cerveza, sino también a contemplar el mar de tonalidad turquesa en toda su grandeza. Así mismo, la brisa nos refrescaba y dejaba un beso de sal en nuestra piel aceitunada.
Las vistas eran extraordinarias: el mar casi se podía tocar y las olas rompían a escasos metros en unas rocas cercanas, plagadas de lapas y erizos (“Olas […] que os rompéis bramando/ en las playas desiertas y remotas,/ envuelto entre la sábana de espumas,/ ¡llevadme con vosotras! […]”) . ¡Oh, qué lugar tan agradable!, ¡cuánta tranquilidad!, pensé por unos instantes hasta que se me vino a la cabeza, la de arriba, la situación de histeria de “los mercados” sobre la banca española, a la que no paran de hacerle pruebas de estrés.
Si no recuerdo mal, se han realizado ya tres pruebas de estrés a la banca europea y, en concreto, a la banca española. En todas ellas se concluyó que goza de buena salud, aunque algunas cajas podrían necesitar ayuda pública, debido al exceso de exposición al ladrillo de las mismas. En este sentido, ayer le realizaron la tercera, y las auditorías independientes e internacionales dijeron lo que hace algunas semanas mencionó el FMI: hasta 62 000 millones de euros podría necesitar algún banco en el peor de los escenarios posibles. Por tanto, esto, a mi juicio, me hace pensar dos cosas:
a) ¿No será que “los mercados” desean hundir nuestro sistema bancario –y, por ende, económico- a toda costa para entrar en nuestro país y quedarse con todo?
b) Queda claro, que la banca española, en general, era más o menos sólida, tal y como decía Zapatero; pero, claro, si seguimos así, llegaremos a ese escenario, en el cual España acabe en el abismo del rescate. ¿Quién ganaría con ello? La agencia de calificación Moody’s prepara el estoque para la suerte suprema, con la que finalizar nuestra desangrada economía, degradándola, con toda probabilidad, al “bono basura” y dejándola a merced de la usura mundial.
De mis pensamientos, me sacó Pepe y me dijo que si pedíamos algo para comer y le dije que sí. Entonces llamó al camarero y le pedimos sardinas, almejas, coquinas y boquerones fritos. Además, al estar entonados, le dije al camarero que si podía preguntarle algo y me respondió afirmativamente. Así pues, le  pedí que me explicara el porqué de su apellido, pues no me parecía nada caro su establecimiento (raciones a cuatro euros). El chiringuitero me miró, sonrió y me contestó que, al final de nuestra estancia, me enteraría.
Pedimos más cervezas y nos hicimos amigos de Juan, por lo que nos acomodamos en la barra ahora. Entonces llegó un grupo de cineastas, que iban a tomar un café. Al parecer, estaban rodando cerca, en un chalé de la zona (Juan nos había puesto al día). Sin saber cómo, comenzamos a entablar una conversación (yo soy así de hablador, podría hablar hasta con una piedra; los que me conocen lo saben; por ello, pido disculpas por si alguna vez me he excedido) sobre lo bien que se estaba allí, mientras que ellos tenían que “currar”, pero que era su último día (al parecer, habían hablado con Juan Palomete para que les organizara una fiesta “posrodaje”). Asimismo, hablamos del fallecimiento de Juan Luis Galiardo, un extraordinario actor gaditano (cuarenta y una películas, veintidós teleseries y dieciséis representaciones teatrales, vamos, cinco décadas de trabajo, que se dice pronto), que interpretó, entre otros, a don Quijote en la película de Manuel Gutiérrez Aragón; al parecer, contaba el actor, que para conseguir el papel, desnudo y flaco, se presentó delante del director y le dijo: “Estos son mis despojos, no me digas ahora que no soy el Quijote”.
Volviendo al tema de la charla con los cineastas en el chiringuito, les pregunté que qué estaban rodando y nos dijeron que una película de Santiago Segura.
-¡Hostias!, ¡qué guapo!- dije en voz alta y, sin pensármelo, pregunté- ¿No necesitaréis un extra, verdad?- respondieron que no y se marcharon entre risas.
Nosotros seguimos a lo nuestro hablando de que si los políticos, que si la crisis, que si los recortes, que si el trabajo, que si los mineros, vamos, arreglando el mundo. Juan Palomete nos dijo que recientemente el Defensor del Pueblo andaluz, Chamizo, había visitado su negocio, sí, el que dijo a los políticos del Parlamento andaluz que la gente está “hasta el gorro” de ellos. Olé, Chamizo, hablas diáfano y a la cara.
No obstante, cabe decir que los recortes de Andalucía, en mi opinión, son mucho más solidarios que los de Rajoy, pues por medio de la rebaja de sueldo de los “empalados” públicos (que oscilan entre un 7,5 % para el Gobierno andaluz hasta un 5 % para el resto de empleados públicos, sin tocar el sueldo de los “mileuristas”, excepto a los interinos que verán mermado su sueldo un 10 %), se ha evitado el despido de miles de trabajadores de la Administración andaluza (médicos, profesores, maestros...). Es cierto, también, que llueve sobre mojado; sin embargo, es preferible menos sueldo a más paro, digo yo, por solidaridad.
Cabe recordar, por último, que este recorte se debe a que el Gobierno de Rajoy sube las horas de trabajo de los empleados públicos y exige a Andalucía un recorte de 2 700 millones de euros sobre el PIB, sin tener en cuenta las necesidades de la población andaluza (casi ocho millones y medio de habitantes, que en verano, como es lógico, aumenta en las zonas costeras).

ð Las vistas
Bueno, tras un rato aquí, la verdad es que veía poco ya, así que creo que será mejor que les hable de la fiesta que los actores montaron allí; pues nos quedamos bajo la protección de Juan Palomete. Al principio, estábamos algo cortados, pero emocionados con tantos actores. Finalmente, apareció Santiago y saludó a Juan. Luego, este nos presentó y dijo el genial “showman”:
-Amiguetes, vosotros sí que sabéis, habéis venido directamente a la fiesta sin pasar por el rodaje. Esto sí que es tener arte. Acercaos a la “fiestuqui” que hoy la vamos a montar.
Irremediablemente, Pepe fue manteado por los actores por no sé qué cosa que dijo del cine español. Mientras tanto, yo me pegué como una lapa a Santiago y no paraba de hacerme el gracioso, hasta que conseguí captar la atención de un grupo considerable de gente en torno a mi persona “acervezada”. Creo que, con todo, con la tontería le di mi móvil y nos dimos el “Feis”. Asimismo, Santi me prometió que me llamaría para un casting que prepararía en breve, y es que el “tío” nunca para.
Luego, nos marchamos a Marbella, a una discoteca. De aquí recuerdo vagas imágenes, que se mezclaban con otras de un chalé en una urbanización exclusiva marbellí. Además, me vienen visiones de una piscina y todo el mundo, entre ellos yo, en pelotas bañándose, incluido Santi.

ð El precio
Solo sé que llevaba setenta euros, y regresamos sin un duro. Ahora eso sí, lo pasamos genial; no porque lo recuerde, sino porque unos días más tarde me llamó Santiago Segura para decirme que ya había comenzado a buscar a actores para su próxima película y que me quería en el casting, que, sin lugar a dudas, iba a aprovechar.

ð Los detalles de la casa
¡Oh, Juan Palomete eres un “monstro”! Nos hemos hecho amiguísimos después de aquel día y, finalmente, nos invitó aquel día en muchas ocasiones.

ð Volveremos…
Naturalmente, pues, al fin y al cabo, Juan no nos metió ningún palo, ni económico ni físico (refiérome a un garrotazo en la cabeza por no pagarle la cuenta con una cachiporra de esas que se puede ver aún en algunos bares). Por otra parte, cuando Santi viene por Málaga, me llama y solemos ir, los tres, a este extraordinario chiringuito mijeño.


Y aquí termina el “raleto” que me ha escrito mi amigo Alonso, al que agradezco, desde aquí, que sea tan generoso y tan buen amigo; porque me ha sacado las castañas del fuego. Ya lo dice el refrán: “quien tiene un amigo, tiene un tesoro”.






·       Tipo de establecimiento: heladería y turronería.
·  Lo mejor: helados de turrón, mantecado o de breva; horchatas, batidos y granizados.
·       Publicación: julio de 2012.


Comentario
Hace un par de noches, nos dimos un paseo por calle Larios, y después de comer en D´Gustar (otro día le escribiré un “raleto”), deseamos tomarnos un “helaíto” en esta tradicional heladería (llevan haciendo lo propio desde 1890 en Madrid, según se puede leer en un cuadro del establecimiento, como reclamo publicitario. No obstante, parece que la sede de calle Larios se inauguró en 1941 de la mano de Prudencio Mira).
Así, mientras paseábamos “agarraítos” por la calle más transitada de Málaga, tuvimos ganas de, entre otras cosas, de refrescarnos, debido al sofocante calor, por dentro y por fuera. Y el hado, entre besos oportunos, nos llevó a esta extraordinaria heladería en dicha calle, en su número 5 (¡Qué mala rima tiene este número!, ¿verdad?).
Al llegar a esta heladería, entramos y leímos su carta de helados; entonces, vi que tenían helado de breva.



Yo, que soy muy supersticioso, decidí tomarme uno de breva, pues deseo “tener breva” (suerte) y que no me pase nada malo; sin embargo, cada día estamos un poquito peor que ayer (el Sr. De Guindos avanza que el país, en el 2.º Trimestre de 2012, se hunde más en la recesión, gracias a la dichosa austeridad europea y española para con el pueblo, porque los políticos viven bastante bien, y si no que se lo digan a la Sra. Oña (alcaldesa de Fuengirola y diputada del PP en el Parlamento andaluz), que tiene tres coches oficiales, y como patrimonio personal, declara seis viviendas y otros cinco inmuebles.
Pero para breva, la que ha tenido nuestro presidente, don Mariano, desde que ganó las elecciones Holland. Quién le diría a Rajoy que un socialista francés iba a presionar a Merkel para que invirtiese 120 000 millones de euros en un plan de choque para crear empleo, y, mejor aún, que la ayuda a la banca fuese directa, por lo que, aparentemente, la ciudadanía española se libraría de avalar el dinero que necesite la banca española en su recapitalización. Ya sé que los periódicos dicen que Rajoy y Monti se han hecho socios en esto de presionar a Merkel; pero tengo mis dudas acerca de esto y creo, firmemente, que si Hollande no hubiese ganado las elecciones en Francia, otro gallo nos cantaría en Europa. ¡Ironías de la vida, Sr. Rajoy!
Por tanto, quiero agradecer a mis vecinos galos que hayan votado a un político que está haciendo que cambie Europa hacia el camino de la lógica social: bajar el sueldo de los gobernantes (30 %) e invertir en crecimiento para que haya trabajo, y podamos pagar nuestras excesivas facturas de teléfono (las más caras de Europa), electricidad (sube casi un 4 %), butano (casi un 6 %), “hipotecastafas”, de 426 medicamentos, entre ellos, los necesarios antihemorroidales, ya me comprenden, ¿verdad?, o consumir (los bolsillos de los españoles se van a quedar hechos unos “higos”).
Y con los franceses, “pelillos a la mar”.
¡Ah, por cierto, Sra. Valenciano, creo que antes de tomarse una piña colada y conectarse a Twitter para insultar a un jugador del equipo francés en el partido de fútbol, en que nos metimos en la semifinal de la Eurocopa de 2012, debería, a mi juicio, o dejar de beber piñas coladas o no conectarse a Twitter cuando ha bebido algo de alcohol o mejorar su educación, pues usted desempeña no solo un cargo público, sino que además es vicesecretaria general del PSOE. Asimismo, usted se creerá muy guapa, pero demuestra una arrogancia y ruindad extraordinarias, o simplemente ignorancia prepotente, al juzgar de feo a Ribéry, quien sufrió un accidente cuando tenía dos años, y de ahí las secuelas de su rostro. No obstante, se agradece su pronta disculpa; pero ¿dejarán de “cagarla” alguna vez estos políticos nuestros?
A quien no le hace falta ninguna breva es a la selección española de fútbol (La Roja), pues ha conseguido hacer historia con la Triple Corona (Eurocopa-Mundial-Eurocopa), ganando en la final a Italia por cuatro goles a cero, demostrando que los jóvenes españoles, grandiosos bajitos, se sienten seguros de sí mismos, sin complejos, orgullosos y valientes. “A tiempo maduran las brevas”, amigos lectores. Por ello, animo a don Mariano a que luche por esta juventud divina que tenemos en España, que evite su diáspora y que invierta más dinero público en la Educación, en vez de hundirla, tal y como está haciendo.
Decía, pues, que habíamos pedido una tarrina de helado de breva para crear un halo de buena suerte que ahuyentara el “mal bajío” en torno a nuestra persona, y nos pusimos a andar hasta llegar a la playa de La Malagueta. Una vez aquí, nos adentramos en su playa a la luz de una luna casi llena. Entonces, nos desnudamos “ligerito” hasta “quedarnos en bolas”. Luego, nos metimos en el mar para mojarnos (también con la luz de la luna), mientras que los “boqueroncillos”, alegres, revoloteaban alrededor de nuestros cuerpos desnudos como gorriones de plata.
¡Qué delicia bañarnos despojados de nuestros ropajes absurdos, libres, piel con piel bajo el agua salada, mojándonos por dentro el corazón y sintiendo la vida cómo fluye del corazón a través de las venas, con ritmo de olas, hasta que el amor, entre susurros, jadeos y palabras de fuego, se convirtió en el protagonista de la noche.
El amor trae amor, de manera que, cuando nos percatamos, habíamos atraído a numerosos habitantes marinos, entre ellos: sardinas, voraces, sargos, almejas, lubinas, sirenas, jureles, mejillones, estrellas de mar, delfines, camarones… Apenas nos dejaban movernos, pues se hallaban sumamente pegados a nosotros, atraídos por una fuerza que emanaba de nosotros mismos, como si fuésemos un imán gigante. Parecía que se sumaran a nuestra energía amorosa en un todo: “[…] Como el agua,/ como el agua,/ como el agua./ Yo te eché mi brazo al hombro/ y un brillo de luz de luna iluminaba tus ojos./ De ti deseo yo “to” el calor/ “pa” ti mi cuerpo si lo quieres tú,/ fuego en la sangre nos corre a los dos./ Como el agua,/ como el agua,/ como el agua […]”. Gracias, Camarón, por tu voz.

ð El precio
Por menos de cuatro euros, nos tomamos los dos helados y nos dimos un paseo muy romántico por el Parque hasta llegar a la playa de La Malagueta, donde nuestros pies dejaron huellas eternas en su arena morena, entrelazándose como dos cometas en espiral ascendente.
Finalmente, nos “mojamos” en todos los sentidos posibles, entre las casi inexistentes olas mediterráneas, mientras que la luna nos bendecía con su misteriosa sabiduría ancestral; “[…] ¡Hey, solo pienso en ti!/ Juntos de la mano, se les ve por el jardín. / No puede haber nadie en este mundo tan feliz […]” (fragmento de canción de Víctor Manuel).

ð Volveremos…
¡Bravo! El helado de breva hizo su efecto, pues al día siguiente, comprando un “chisme” en un establecimiento de bricolaje en Mijas-Costa, conocí a Miguel Ángel, el Sevilla, que andaba por allí. Fue algo casual (los dos coincidimos al coger un bote de silicona), pero, a pesar de su aspecto serio y poderoso, me arriesgué a hablarle (no puedo evitar el saludar a alguien que conozco, pues no solo sigo en La Semana Más Larga (programa televisivo andaluz con el genial Manu Sánchez), sino que, desde hace algunos años, me divierto con las canciones de los Mojinos). Así, le dije que si tenía inconveniente en dedicar un “Mená chatruá” a una amiga, que está loquita por “hincarle el diente” a ese “mojino escozío” (en sentido metafórico, “Zevilla”, aunque no sé si ella, en un momento dado, pudiera sacar su lado “sado” o, más bien, le daría por desplegar toda su dulzura maternal). Que sepas, voz cantante de los Mojinos Escozíos, que sueles despertar el apetito sexual de, al menos, dos mujeres que conozco, ¿cómo lo haces, criatura?, ¿qué hormonas sexuales brotan de tus poros?, ¿o será tu voz, tu cuerpo serrano y tu barba bellida? ¡Tienes algo especial, “Zevilla”!
Volviendo al momento del bote de silicona, evidentemente, yo me sentía protegido por mi helado de breva, pues aún continuaba dentro de mí; me sentía afortunado, seguro, invencible, hasta que visitase el “trono” y me desprendiese por el “mojino” de la breva de helado del día anterior; conque sabía que el “Zevilla” accedería a mi petición. Ocurrió así: le conté la historia del helado de breva, del gran paseo hasta La Malagueta, lo del baño al desnudo, lo de los peces, la luna y el secreto oculto de mi amiga. Sobrecogido por la breve historia del helado de breva, me dijo que la llamara, que quería conocerla. Así pues, llamé a mi amiga, que no dudó en presentarse, rauda como una paloma, aquí con el último CD de los Mojinos Escozíos, Mená Chatruá, y con carita de mujer arrobada, como si hubiese visto a un dios griego escultural, se lanzó al “mojino” y, en este punto, mi amiga se sintió la mujer más feliz de la faz de la tierra.

“Te quiero.

Te lo he dicho con el viento,
jugueteando como animalillo en la arena
o iracundo como órgano impetuoso;

Te lo he dicho con el sol,
que dora desnudos cuerpos juveniles
y sonríe en todas las cosas inocentes;

te lo he dicho con las nubes,
frentes melancólicas que sostienen el cielo,
tristezas fugitivas;

te lo he dicho con las plantas,
leves criaturas transparentes
que se cubren de rubor repentino;

te lo he dicho con el agua,
vida luminosa que vela un fondo de sombra;
te lo he dicho con el miedo,
te lo he dicho con la alegría,
con el hastío, con las terribles palabras.

Pero así no basta:
más allá de la vida,
quiero decírtelo con la muerte;
más allá del amor,
quiero decírtelo con el olvido”.
(Luis Cernuda)








·       Tipo de establecimiento: bar de tapas y raciones.
·       Lo mejor: el buen servicio, las enormes tapas, su terraza y el precio.
·       Publicación: julio de 2012.

Comentario
Visitar el barrio malagueño, conocido como Santa Paula, es un gran acontecimiento, pues aquí no solo abundan bares de todos los colores para comer, tapear o tomar alguna copa, sino porque frecuentar esta zona, nos conecta con la historia de la malagueña, Santa Paula, convertida en Santa Patrona de Málaga.
Yo no soy nada “capillita”, pero he de decir que me identifico plenamente con esta joven malagueña, y con Ciriaco, quienes fueron perseguidos y lapidados (18 de junio del 303 en el paseo de Martiricos), como consecuencia de la décima persecución de los emperadores Diocleciano y Maximiano para que la población renunciara a su fe, y adorasen las divinidades paganas.
Parece que el empeño de los emperadores romanos no tuvo mucho éxito, a pesar de las sangrientas campañas. ¿Acaso cree la Comisión Europea, y “Rajoyman”, que España va a salir de la crisis a base de “lapidar” a la población con recortes, bajada de sueldos, subida de impuestos y despido de “empalados” públicos?
Ahora que toca subir el IVA (otra pedrada al escuálido bolsillo), el Sr. Montoro (ministro de Hacienda y Administraciones Públicas) se pone “divino” (recordemos la que montaron los “peperos” y empresarios con la subida del IVA en 2010 cuando gobernaba Zapatero) y señala a los funcionarios como el mal (“cortinazo” de humo para desviar la atención de la población hacia lo menos relevante, a mi juicio) que ha acarreado los problemas de nuestro país. Es verdad, tiene razón. El verdadero problema es ese médico que intenta curar o salvar a cientos de ciudadanos por vocación, o esos maestros o profesores, también por vocación, que trabajan con un alumnado muy diverso, los problemas familiares, los inspectores, el director, la Administración, y que intentan que muchos jóvenes se salven de la ignorancia, las drogas o la delincuencia en un ambiente, con frecuencia, hostil; o ese policía, también por vocación, que se juega la vida por un sueldo de risa, por no decir otra cosa.
Todos estos, y muchos más que aquí no he mencionado, por vocación estudiaron y se prepararon duramente unas oposiciones para que venga ahora un político, que no ha sido evaluado en una oposición, a decir si está capacitado un funcionario para desempeñar su trabajo. ¡Ah, claro, qué tonto soy! Los políticos son de una raza especial que nacen con unas cualidades divinas y no necesitan ser evaluados para demostrar su competencia (ahí tienen a la ministra de Empleo, Sra. Báñez, enviando correos con datos confidenciales de expedientes a La Razón, pero ¿esto no era un delito?).
Alguien dirá que cada cuatro años se someten al escrutinio de las urnas, y ¡qué risa! digo yo, porque siempre saldrán los mismos (siempre están los mismos diputados en el Congreso), los que se caen de las listas son los últimos en llegar al partido, y, paradójicamente, son los más jóvenes del partido, que suelen estar mejor preparados.
Yo creo que el Sr. Montoro es un cínico y un demagogo. Además, creo que a quien habría que evaluar mes a mes y ajusticiarlos, si fuera necesario por su pésima gestión, es a los políticos que nos gobiernan, pues son ellos los que están estrangulando económicamente a la sociedad española y no han demostrado, en ninguna oposición, que poseen la competencia para gobernar. ¿Por qué un político ha de tener más privilegios que el resto de la población?
  La cosa no queda ahí, pues hay que continuar creando cortinas de humo, globos sonda y otras estrategias políticas para distraer a la población del tema y tapar las nuevas reformas (entre pedrada y pedrada hay que emitir soflamas). En este sentido, destacaría la idea de dar clases de refuerzo en julio para los estudiantes con dificultades para mejorar las tasas de fracaso escolar.
Permítanme que dé un aplauso al ministro de Educación, el Sr. Wert, que estuvo tres años dando clases en la “Uni” allá por los años 80, y a su secretaria de Estado de Educación, la Sra. Gomendio Kindelan, científica del CSIC, vamos, dos especialistas en temas educativos, Sr. Rajoy. A ver pensemos. Un ministro que dice que la selectividad no funciona porque aprueba el 94 % de los estudiantes (esto demostraría, en mi opinión, el buen hacer del profesorado en Bachillerato. Asimismo, el argumento es de risa, sería como decir que un médico que cura a casi todos sus pacientes no sirve, porque sobreviven demasiados), que aumenta la ratio en las aulas (más alumnos por aula), que aumenta las horas lectivas del profesorado (más carga de trabajo), que restringe las sustituciones del profesorado enfermo (abandono del alumnado a su suerte, pues dejarán de aprender),… repito, un ministro de Educación que dice esto, ¿realmente quiere ayudar a los que más lo necesitan o desea crear un modelo elitista, donde sobrevivan unos pocos, como la teoría darwiniana?
Lo de julio es una “idehez”: más de treinta personas en un aula no preparada para soportar el calor, más pequeña que su despacho bien acondicionado y “fresquito”, Sr. Wert, seguramente; a más de 30 ºC de temperatura con picos de hasta 45 ºC, según la región española, sin aire acondicionado en las aulas; un control sobre niños y familias para que manden a los chicos al instituto… Si lo que quieren es “putear” a los profesores para que la población se sienta bien (“mal de muchos, consuelo de tontos”), mientras ustedes maquinan dónde dar otro “hachazo”, díganlo y déjense de monsergas, de que si esto es para el alumnado con dificultades, ¡menuda tomadura de pelo! Además, le recuerdo al Sr. Ministro que el profesorado tiene que realizar tareas de formación y reciclaje en julio (cursos de verano a los que usted y otros políticos se acercan a dar sus “charlitas inteligentes”), formar tribunales de oposición o tribunales para la prueba libre que permite la obtención del título de la ESO para mayores de 18 años.
¡Qué calor hace y qué calor me entra por el cuerpo con tanta manipulación demagógica, mientras planean sobre nuestras cabezas “los buitres”! Menos mal que siempre nos quedará el mar; aunque estos días atrás, en nuestras playas malagueñas, hemos sufrido una plaga de medusas; me pregunto ahora si pudiese entrar una plaga de sensibilidad, de seriedad, de verdad, por el aire, para que penetrara bien dentro de los pulmones de nuestros políticos y gobernantes. (Debido a la plaga de medusas, no pude bañarme, por lo que aproveché para ir a la playa nudista de Mijas-Costa, con el objetivo de ponerme el “culito morenito”, por si este otoño subo a Madrid, y tengo la oportunidad de hacerle un “calvo” al Gobierno en la escalinata que conduce al Congreso de los Diputados; si el policía no me detiene por este acto de expresión al más puro estilo de la generación del 27, tal y como hice el invierno pasado, hecho recogido en el “raleto” de “El Inti de Oro”, aunque con mi “culito blanquito, pero peludito”).

Amiguetes, lo siento, tenía que decirlo, es que me siento como Santa Paula, y, como ella, no estoy dispuesto a tolerar esta “religión” que nos impone Merkel, el BCE o Rajoy. Seguro, que más pronto que tarde, se darán cuenta de que con la austeridad no sale Europa de la crisis. Y ya vamos viendo algo: adelanto de 30 000 millones a la banca antes de fin de julio y un año más para cumplir el objetivo de déficit (6,3 % en 2012, 4,5 % en 2013 y 2,8 % en 2014), aunque a todas luces, amigos “empalados” públicos, os va a tocar, otra vez, “poner el culo”: bajada de sueldo de Zapatero un 5 % de media, bajada de sueldo de Griñán en Andalucía otro 5 %, subida de IRPF, subida de horas del trabajo en 2012, aumento de carga de trabajo y eliminación de la paga extra de Navidad en 2012. Parece que está claro: los “culpables” de la crisis son los médicos, enfermeros, profesores, policías, conserjes, bomberos, barrenderos, jueces, administrativos… Y que a nadie se le ocurra culpar a la banca española y europea, a los empresarios y a los gobiernos que han fomentado esto, sin olvidarnos de que todo esto nace de la megaestafa de las hipotecas “subprime” norteamericanas. Tapemos, tapemos bien toda la porquería con una alfombra enorme de miseria para el pueblo, demagógica y cínica.
Pues les decía hacía un rato -antes de que me diera por no parar de hablar sobre “la excelente gestión” de nuestro Gobierno (aprovecho este momento “bloguero” para desfogar, pues hablo poquito con la gente, debido a mi timidez. “Quien me conoce, lo sabe”)- que el sábado pasado, nos dejamos caer por la Tapería de la tía María en calle Realenga de San Luis s/n, antes de entrar a ver la obra de teatro, “Stand up talagüevos”, de Teatroz en la nueva sala de teatro, llamada La Cochera Cabaret, en avda. De los Guindos, 19.
La verdad es que ya conocíamos este lugar desde hace años, cuando éramos universitarios; no obstante, puedo decir que sigue igual que siempre: buenas y enormes tapas (más bien serían medias raciones), "montaditos" o raciones a excelente precio.
Ya sé que les gustaría ver unas “fotitos”, pero la dichosa batería del móvil me ha dejado tirado otra vez (soy muy despistado), así que tendrán que confiar en la buena fe del que les habla. De todas formas, incluyo unas fotos para que no se me vengan abajo con tanta palabra mía y tengan un gatillazo inesperado.



ð El precio
Nos tomamos dos cervezas, dos tapas -aunque yo diría dos medias raciones o incluso raciones (pollo al curry, riquísimo, con un toque de jengibre y magro con tomate)- y dos montaditos (serranito y hamburguesita) por 10 €.




ð Volveremos…
Pues sí, porque nos quedamos satisfechos, estuvimos bien fresquitos en su terraza, dándonos besos de cerveza; el servicio fue rápido y eficiente, barato y cerca de La Cochera Cabaret, donde luego disfrutamos con los monólogos de dos “mostros”: Juanma Lara y Álvaro Carrero. Además, la entrada incluía una consumición, por lo que ¡viva la vida contigo, los bares de tapas contigo, Málaga contigo, Santa Paula contigo, el teatro contigo, las risas contigo…

“Mi forma inerte grande como un mundo
no tiene noche alrededor ni día,
pero tiniebla y claridad, por dentro,
hacen que yo, que tú, vivamos.
Mares y cielos de mi sangre tuya
navegamos los dos. No me despiertes.
No te despiertes, no, sueña la vida.
Yo también pienso en mí cuando te sueño
y robo al tiempo todas mis edades,
para poblar mis íntimas moradas,
y acompañarte siempre, siempre, siempre”.
(“Amor”, de Manuel Altolaguirre)






·       Tipo de establecimiento: restaurante de cocina italiana.
·     Lo mejor: la comida (productos frescos), enormes pizzas y platos, hechos de forma casera, y sus diferentes zonas para comer (salón o terrazas).
·       Publicación: julio de 2012.


Comentario
Para comer aquí, has de tomar la A7 y salirte en La Cala de Mijas. Luego, te diriges hacia el centro de La Cala y, cuando llegues a la segunda rotonda, giras a la izquierda, haciendo un cambio de dirección. Ya estás en el bulevar caleño. Ahora, continúas por él hasta llegar a una pequeña glorieta, y justo a la derecha, tendrás La Terraza de Roma, no solo con los típicos colores de la bandera italiana en su balaustrada, sino también con una bandera española encima de su puerta (enfrente de un Bancaja o Bankia) en el nº 17.
Para aparcar (en La Cala no hay zonas azules), lo tienes fácil, pues en el mismo bulevar caleño lo encontrarás; aunque, si no hubiera, podrías intentarlo detrás del mismo o en la explanada del mercadillo.



Este restaurante está regentado por una familia italiana, cuya cocinera es la “Mamma Angela Maria Mostacci”, y si pasas a una terraza interior, que tienen al fondo de la pizzería-“trattoria”, tendrás una cena agradable y tranquila, siempre y cuando no esté abarrotada de gente.
Es una circunstancia placentera, por lo que no es el momento para hablar de lo “educada”, “respetuosa” y “comedida” que es la Sra. Fabra Fernández, “ejemplo” de moral “pepera” para la ciudadanía. Y, luego, nos quejaremos de que en los institutos de Educación Secundaria algún adolescente, puntualmente, profiriera un improperio de estas características a algún miembro de la comunidad educativa. Si esto ocurriera, con toda seguridad, sería expulsado del centro educativo, además de tener que pedir disculpas a la persona agredida verbalmente, cosa que ha hecho la diputada por escrito.
Yo creía que injuriar (“Agraviar, ultrajar con obras o palabras”. RAE) era un delito (ella lo sabrá, pues es abogada), pero ¡ah, qué tonto soy! Ella es una Sra. Diputada y puede decir lo que le venga en gana sin contrapartidas. ¿Qué tal una expulsión del Congreso por unos días?, ¿una sanción económica?...
Tampoco es la ocasión para hablar de los nuevos y terribles “rajustes”, en línea con lo que dijo el FMI, impuestos para la población menos pudiente, en general, mientras que el ministro de Economía solicita, cordialmente, a los directivos de las empresas o bancos del IBEX35 que se bajen también el sueldo; así mismo, informa, el Sr. De Guindos, de que los compradores de participaciones preferentes no podrán recuperar su inversión si su banco es rescatado; ya veo, mano dura y derecha para el pueblo, mano de terciopelo e izquierda para los adinerados. ¿Por qué no ahorran en diputados, secretarios, subsecretarios, asesores de secretarios, directores generales, subdirectores, asesores de los directores generales…? Un amigo me respondería que los políticos hacen muy bien su trabajo: beneficiar a los suyos.
Está claro, amigos, que el poder político-económico nacional e internacional nos están diciendo, a la clase pobre y media de este país, “¡que os jodan!” (estas palabras no son mías, sino de la Sra. Diputada por Castellón, hija del Sr. Fabra, el tipo con más suerte de España).
Los macarrones están al caer, y nosotros hablamos de cine a la luz de la luna, de la última película que vimos la noche anterior (Mediterráneo), al fresco de la brisa marina nocturna, con sabor a gin tonic, de The London Nº1.
El camarero, con premura, trae los macarrones en su inmenso y níveo plato, depositándolos con dulzura en nuestro mantel, estampado con los típicos colores y diseño cuadrilongo de las pizzerías. Su rostro reflejaba alivio, pues éramos la última mesa (nos habíamos colado in extremis, y ahora les daba “fatiga” no atendernos, pues la cocina estaba casi “chapada”).
¡Qué rico olor nos envuelve mientras nuestros labios se tocan en un beso de parmesano!

ð El precio

Nos tomamos cuatro cervezas, unos macarrones a la “Ortolana” (con berenjena, pimiento rojo y calabacín, ¡riquísimos!) y macarrones “Rústico” (con roquefort, nata y salchicha italiana, ¡oh, madre mía, qué requetebuenos!) por 22,50 €.

ð Volveremos…
Sí, porque nos dieron de comer, aunque fuese a deshora (“grazie mille”); la comida estuvo deliciosa; el precio no nos resultó excesivamente caro por la calidad de sus ingredientes. Además, me guardaron el móvil (lo siento, pero olvidé fotografiar los platos; tenía tanta hambre que, cuando viene a darme cuenta, ya era tarde), pues ocurrió que, como soy tan despistado (yo saludo a todo el mundo, pero si no lo hago es porque estoy “alobado”, así que disculpad mi despiste), me lo dejé olvidado sobre la mesa, algo así como lo que le pasó al ministro del Interior (Sr. Fernández Díaz), que olvidó el iPad, que le regalamos a todos los diputados, en el AVE (otro día perdió el iPhone, que también se lo regalamos). La diferencia, entre él y yo, está en que en mi móvil solo hay fotos, más o menos comprometidas, y mi agenda de contactos; pero lo del ministro es bastante grave, a no ser que solo tenga fotos personales, como yo, y lo lleve de adorno para “fardar” de ministro moderno en Europa, y yo añadiría de “listillo”, ya que se ahorran unos euros a nuestra costa.






·       Tipo de establecimiento: chiringuito.
·       Lo mejor: lo típico aquí es comer su paella (hasta las 17:30) a la sombra de su emparrado, cargado de uvas, en período estival, claro está. Y, cómo no, recordar la serie televisiva de Verano azul (Antonio Mercero), pues fue aquí, donde rodaron muchas escenas de la famosa “teleserie” española de los años 80.
·       Publicación: 1 de agosto de 2012.
·       Página web: http://www.ayonerja.com/





Comentario
Para comer aquí, has de tomar la A7 en dirección a Almería, desde Málaga, vamos, en dirección a la Axarquía, y salirte en Nerja. Sin dilación, te diriges hacia el centro de la ciudad y, cuando llegues a la primera rotonda, giras a la izquierda, haciendo un cambio de dirección, camino de las playas de Maro; continúas todo recto hasta llegar a una glorieta (tal vez, la tercera); ahora giras hacia la derecha (playa Burriana) y te dejas caer por una cuesta, hasta que percibas que empieza su paseo marítimo.
Aparcar aquí en verano es casi una misión imposible (este establecimiento está abierto todo los fines de semana del año, según nos dijo su camarero), pero yo suelo aparcar en una zona que hay de “chalecitos”. Esta se encuentra antes de llegar al paseo marítimo,  girando a la izquierda; prontamente, tendrás que subir una cuesta (todo lo que sube, baja; por tanto, prepárate para andar un “pelín” cuesta abajo, aunque lo peor vendrá después). 
De todas formas, merece la pena porque disfrutarás de una playa ideal, con sus aguas limpias y claras, de color turquesa, donde el relieve costero, a modo de pequeños acantilados peñascosos, se fijará en tu retina por muchos años, debido a la belleza del lugar (lado este de la playa). Para poder apreciarlo con todo detalle, podrías alquilarte un kayak para pasearte con esa persona especial que te acompaña, y si es tu pareja, tal vez podríais buscar un lugar tranquilo para hacer el amor mientras el Mediterráneo prepara para vosotros su mejor escenografía.
En cambio, si lo tuyo es el riesgo, podrías saltar de sus peñas para zampuzarte en el mar, como hacen algunos jóvenes imprudentes, tal vez, lugareños.
Al ver cómo se tiraban, me puse un poco fanfarrón, que si eso lo hacía cualquiera, que si esto, que si lo otro. Se dice que “por la boca muere el pez” y cierto es, ya que yo, por hablar, hice lo que tuve que hacer para estar a la altura de las circunstancias, puesto que me pusieron en un aprieto de esos que tienes que huir hacia delante (más bien me lo busqué); conque me encaramé en la peña más alta mientras forzaba una sonrisa nerviosa, ocultando mi “acojonamiento”, pues creo que padezco de vértigo. No obstante, mi orgullo viril me hizo “apretar el culo” y continuar hasta la cima (menos mal que lo apreté bien, pues notaba que algo empujaba sin tregua y con mucha insistencia). Mientras tanto, una chiquillería veloz me pasaba, me miraba y se reía.
Al final, el miedo me paralizó, y tuvo que venir el socorrista para que no me despeñara. ¡Qué “peña”, ¿verdad?! Tal vez, otro día consiga tirarme…
Después de este episodio embarazoso para mí, nos dirigimos hacia el chiringuito de Ayo (está en el candelero desde 1969), donde nos esperaba una sombra fresquísima, con su emparrado de racimos de uvas axárquicas; aunque era un hervidero de gente ansiosa por degustar su “paellita” campera y sus enormes rajas de sandías. No obstante, no había mesa (cientos de personas yacían sentadas y disfrutaban comiendo, bebiendo o hablando; no obstante, algún pie moreno se deslizó por debajo de la mesa en busca de un muslo ajeno, que agradeció la inesperada intromisión; hecho que comprendí tras ver la expresión de placer prohibido, que reflejaba la mujer de la pierna. Quedé algo confundido, porque, a todas luces, el del pie moreno tenía a su señora a la derecha y a sus tres "chiquillos" a la izquierda) y, tras un rato de búsqueda infructuosa, no conseguimos nada; así que agudicé el ingenio y simulé un desmayo. Como consecuencia de ello, un educado camarero nos localizó una mesa en un santiamén, la mesa número ochenta y ocho. Ya se sabe que “el hambre agudiza el ingenio” y el pie moreno.



ð El precio
Por unos 30 euros comimos dos platos de paella sabrosísima, hecha con leña y en el suelo (con delicioso pollo, almejas, cigalas y langostinos), un gazpacho riquísimo, una raja de sandía enorme (para dos personas, al menos), un “tanque” de tinto de verano, dos refrescos, un licor de hierbas y dos bollos de pan.
Pudiera parecer caro; pero si quieres, puedes repetir comiéndote otro plato, quiero decir otro plato de paella. Para ello, como en la “mili”, tendrás que ir con tu “platillo” a la zona donde están las enormes paelleras (de cien personas, por lo menos, cada una), hacer cola y esperar a que el cocinero te sirva una palada de este arroz al más puro estilo campero. Yo, como es natural en mí (soy un “zampabodigos”), me puse “tifo”, pues repetí varias veces.




ð Volveremos…
¡Oh, sí! Estuvimos estupendamente en esta playa, comimos divinamente en el chiringuito de Ayo; aunque antes nos dimos un paseo en kayak, que terminó en una “calita solitaria”, y…











·       Tipo de establecimiento: heladería.
·       Lo mejor: la “Copa Fuengirola”, el cucurucho de “Nata-bombón” o “Málaga”.
·       Publicado: el lunes, 12 de agosto de 2012.


Comentario
Mi hijo ha regresado. No sé si recuerdan que se había marchado a Barcelona para protestar contra el BCE allá por mayo (“raleto” Pizzería La Mejicana), pues, al parecer, después de esto continuó  viajando en dirección a Alemania –el muy hijo de su madre no hizo ni una triste llamada- para unirse al campamento de los indignados alemanes (“Occupy Frankfurt”), situado frente a la sede central del BCE. Allí ha estado protestando, desde el sentido común, contra la política del BCE y, por consiguiente, de Alemania, hasta que el lunes, 6 de agosto de 2012, el campamento fue desalojado. Y, gracias a ello, mi hijo pródigo ha vuelto.
Para celebrarlo, y tras el “rapapolvo” pertinente de su padre, (este que les escribe) el martes fuimos a tomar unos helados a Verdú (situado en el paseo marítimo de Fuengirola, bajando desde la plaza de la Constitución), la heladería más emblemática de Fuengirola, en mi opinión.
Él se pidió un cucurucho grande de “Nata-bombón”, mientras que nosotros nos pedimos una “Copa Fuengirola”. Y entre “mordisquito” y chupeteo, nos contó su periplo por tierras germanas.



(Lo cierto es que veo a mi hijo mucho más maduro, y sus palabras destilan un sentido común, que más quisiera tener el de la barba casi cana y cabello bruno. No he visto a persona más falsa en mi vida [prometer una cosa y hacer lo contrario u ocultar a los electores confiados su agenda de “rajustes”], aunque entiendo que todo se debe a una puesta en escena, bien orquestada. Seguro que meto la pata; pero diría que la “canosidad” de su barba da la sensación –y digo da la sensación porque esta persona provoca bastante inseguridad cuando habla: la verdad en su boca se transforma en verdura, por lo que estamos ante un “verdulero”, pues no solo vende “verduras”, sino que suele ser bastante descarado, y poco cuidadoso, con el anuncio de sus draconianos “rajustes”-, decía que su barba da la sensación de persona cabal, sensata, con experiencia y que sabe lo que dice. Con respecto a su cabello atezado, diría que pretende proyectar la imagen de persona joven, con ideas modernas. No obstante, diré que, “aunque la mona se vista de seda…”.
Por tanto, tenemos a un señor poco de fiar, a mi juicio: parece que tiene una peluca y, evidentemente, interpreto que oculta cosas [Prefiero a un “pelúo” de largas greñas]. Algunas ya las sabemos por desgracia, pero me preocupa lo que vendrá. En concreto, si va a prorrogar la ayuda de 400 euros a los parados, que han agotado todas las prestaciones, a partir del 16 de agosto de 2012 [Finalmente, el martes, 14 de agosto, el Gobierno ha prorrogado la ayuda por la presión sindical, política y social]. Esto sería de sentido común, y no dar dinero a mansalva a la “bankia” para que sanee sus activos inmobiliarios o anunciar un “rajuste” de 102 149 millones de euros hasta 2014. Supongo que, para él, tener sentido común significa desmantelar lo público, despedir a empleados públicos en bloque y sin negociación alguna (recientemente once profesores de la Universidad Rey Juan Carlos [Madrid] han sido despedidos sin previo aviso y estos se han enterado porque en su cuenta bancaria habían recibido el finiquito), no fomentar el empleo de casi cinco millones de desempleados, recortar en ayudas o prestaciones, subir los impuestos, dejar sin médico a los inmigrantes residentes sin trabajo, dejar fuera de RTVE a periodistas de prestigio, rescatar a la banca e irse a ver el fútbol, recibir un aplauso tras los “rajustes” de 65 000 millones por sus correligionarios en el Congreso entre vítores ultrajosos y “juliganescos”, o irse de vacaciones tras dejar caer que pedirá el rescate cuando conozca las condiciones del BCE en otoño:
“[…] Haré lo que convenga a los intereses generales del conjunto de los españoles”.
Ja, ja, ja. Hará lo que Obama y Merkel le digan, y me temo que primarán los intereses generales de “los mercados”, del neoliberalismo y, cómo no, de la austeridad para los pobres ciudadanos, cada día más arruinados y desamparados. Si el sentido común de don Mariano, el de la “verdura”, no actúa contra la pobreza, la pobreza actuará contra él, que no nos quepa ninguna duda. Ya están llegando los desempleados al Congreso (Jesús M. Gracia, joven rondeño de 38 años), tal y como dice Serrat en su canción, “Disculpe el señor”:
“Disculpe el señor
si le interrumpo, pero en el recibidor
hay un par de pobres que
preguntan insistentemente por usted.

No piden limosnas, no…
Ni venden alfombras de lana,
tampoco elefantes de ébano.
Son pobres que no tienen nada de nada.
[…]
Y como el señor dice que salió
y tratándose de una urgencia,
me han pedido que les indique yo
por dónde se va a la despensa,
y que Dios, se lo pagará.
[…]
Disculpe el señor,
pero este asunto va de mal en peor.
Vienen a millones y
curiosamente, vienen todos hacia aquí. […]”

¡Ah!, y que no se nos olvide el sentido común del Sr. González Pons que en Twitter anunció el cierre de la televisión murciana, aunque luego se retractó. El mismo que prometió la creación de tres millones y medio de puestos de trabajo allá por septiembre de 2011, antes de las elecciones. Y de la diputada Andrea Fabra, mejor no hablar).
La que sí cantaba verdades como puños era Chavela Vargas, pero nos ha dejado, y nosotros, como ella, pasaremos a vivir “en el bulevar de los sueños rotos” tomando tequila para olvidar los “rajustes”. ¡Vuelve, Curro Jiménez, y detén los pies a tanta injusticia para con el pueblo! Gracias, Sancho, por tu personaje eterno.
Pues, comentaba unos párrafos más arriba (ya no sé ni qué decía, porque los hijos de mi imaginación han metido un morcillón extraordinario, y no sé, ustedes, pero yo ando un poco liado a esta altura del “raleto”. ¡Ah, creo que estaba hablando de Verdú, la heladería de Fuengirola! Ja, ja, ja. Es fabuloso recordar aquello que habíamos olvidado. De todas formas, creo que la vida es como un “raleto”: un sinsentido de sol y luna con fecha de caducidad, donde todo está interrelacionado, donde una idea contiene mil ventanas y cada ventana, otras mil hasta el infinito; todo ocurre a la vez, aunque queramos mantener un “camino social alquitranado” y racional, en el que se nos quedan “pegadas las pezuñas”, como diría Rober. Ahora canta él:

“Quisiera que mi voz fuera tan fuerte,
que a veces retumbara en las montañas,
y escucharais, las mentes ‘social-adormecidas’,
las palabras de amor de mi garganta. […]”.

Y mientras él continúa con su “Ama, ama, ama y ensancha el alma”, yo vuelvo al “camino de asfalto” inexorablemente para continuar con lo de la heladería Verdú).
Así pues, les relataba, más arriba, mucho más arriba, que, tras la venida de mi hijo, nos fuimos el martes a Verdú para celebrar no que los españoles hayamos llegado a Marte con el REMS o que Amancio Ortega sea el tercer hombre más rico del mundo, sino el regreso de mi hijo, el Politiquillo; aunque no ha estado mal la victoria de España contra Rusia en baloncesto.
Lo noté algo “delgadillo”, pero irradiaba mucha energía positiva. Nos dijo que había conocido a una alemana (una “morenaza” de pelo y ojos negros, no muy alta y caderas anchas), y que no iba a pasar mucho tiempo en España (los recortes harán más larga la salida de la crisis y, por tanto, aquí no habrá trabajo para muchos en bastantes años); que había regresado para comentarle en persona sus planes más inmediatos: volver a Alemania, seguir trabajando y encontrarse con Carmen, la chica alemana de la que nos había hablado. Luego, nos explicó que sus padres, los de ella, claro -no te me pierdas, lector-, eran españoles, emigrantes setenteros que decidieron quedarse. ¡La que ya liaba entonces Zapatero! (“Sub sole nihil novi est”).
Mi hijo conoció a Carmen una noche en un bar y, aunque suene a tópico, fue todo un flechazo. Él, mi hijo, estaba sentado cerca de la puerta, más solo que la una, más bien “tristoncillo” y tomándose una “Köstritzer Schwarzbier”; de repente, entró Carmen. Se acercó a la barra, justo al lado de mi hijo y se le echó encima (¡Ja, ja, ja, menuda fantasía pornográfica masculina, propia de una película! Que no, hombre, que no fue así). Se acercó a la barra, Carmen, y tras pedir una cerveza, miró a mi hijo, quien le dedicó una sonrisa; luego desplegó, mi hijo, todo su lado más seductor, pero como ustedes comprenderán no voy a desvelar los secretos de mi hijo públicamente. Tan solo diré que la cuestión, en esto de enamorar a alguien, radica, según escribe Sören Kierkegaard en su Diario, no en conocer el arte de la seducción a la perfección, sino en encontrar a una persona especial para ser seducida, y mi hijo la encontró, y yo también.
Bueno, como les comentaba (“me enrollo más que una persiana”, ¿verdad?), nos comimos los cucuruchos, hablamos y nos despedimos, pues él tenía que hacer un “mandaíllo”. No obstante, me informó de que regresaría a Alemania tan pronto como le fuera posible, y prometimos hacerle en el futuro una visita para conocer a Carmen.

ð El precio
Por menos de diez euros, nos tomamos los helados, charlamos tranquilamente en la terraza de sillas de aluminio, frente al mar, resguardados del sofocante calor y nos dimos dulces besos, con sabor a helado “Málaga”, hasta emborracharnos.
Luego, después de que el hijo pródigo se marchase, se quedaron tan embriagados, el autor del “raleto” y su acompañante, que cogieron el “caminito” del amor  para comerse un “delaíto”. Y, hacia las dunas del deseo, por el camino, él, en susurros de mar, le recitó, a través de la cortina de los cabellos de viña de su “niña”, unos versos de Alberti:

“Esta mañana, amor, tenemos veinte años.
Van voluntariamente lentas, entrelazándose
nuestras sombras descalzas camino de los huertos
que enfrentan los azules del mar con sus verdores.

[…] Tú todavía eres aquella que a mi lado
vas buscando el declive secreto de las dunas,
la ladera recóndita de la arena, el oculto
cañaveral que pone
cortinas a los ojos marineros del viento.
Allí estás, allí estoy contra ti, comprobando
la alta temperatura de las olas felices,
el corazón del mar ciegamente ascendido,
muriéndose en pedazos de dulce sal y espumas.
Todo nos mira alegre, después, por las orillas. […]”.


ð Volveremos…
¡Oh, sí, pues sus helados están riquísimos! Además, su terraza es estupenda para charlar, pues recibes el “fresquito” de la brisa marina. Todo esto, unido al sabor de “Málaga” en tu boca de la “Copa Fuengirola”, con sus barquillos “acanelados” y crujientes, podría encenderos, acaloraros y, por consiguiente, tendríais que abandonar vuestra razón a la verdad y al sentido común del deseo para refrescaros con un “delaíto”, como nos sucedió a nosotros.







·       Tipo de establecimiento: bar-restaurante.
·    Lo mejor: su atún encebollado, adobo de atún, croquetas caseras de pollo y la carne "al toro".
·       Publicado: el viernes, 31 de agosto de 2012.


Comentario
Antes de que el mes de agosto llegue a su fin, y el Gobierno vuelva a la carga con sus reformas estructurales o “rajustes”, para que la lideresa germana se apiade de nosotros y nos lance un salvavidas de aceradas puyas en el océano embravecido de la deuda soberana, nos hemos ido unos días a Conil y Los Caños de Meca, pasando por Sanlúcar de Barrameda –ya sé que no se encuentra de camino, amigo lector, pero en Bajo de Guía se comen unas gambas y langostinos “para matarse de buenos”-, con el objetivo de preparar la vuelta al otoño con energía de espléndidas playas en nuestras retinas soñadoras, de blanca arena bajo eternos paseos y revolcones de amor, de aguas verdeazuladas y pinos que cabalgan sobre sus dunas o acantilados.



Así mismo, hemos llenado nuestros estómagos del riquísimo atún que se cocina por estas tierras, atún rojo de almadraba, y algunos mariscos, regados con la bendita manzanilla sanluqueña. Como ven, he estado trabajando muy duro para documentarme y ofrecerles a ustedes, mis poquillos lectores, pero incondicionales, un raleto decente. (No sé, pero este raletero tiene la autoestima bastante subida y se lo tiene creído; ¡será vanidoso! Si él supiera que no se entiende ni “un pijo” su narrativa enrevesada, discontinua, fragmentada, donde mezcla “churras con merinas”. Pobre infeliz, me da pena hablarle claro, porque se le ve muy entusiasmado con el “blog”; así que, lector, no seas excesivamente duro con él; está pasando una mala racha de entusiasmo vital y vive envuelto en una niebla que no le deja ver el fondo de las cosas. ¡La que está liando Zapatero!).
Decía que hicimos un viaje a Conil y alrededores, pues hay que aprovechar ahora, antes de que, el 1 de septiembre, el Gobierno suba el IVA, que dijo que no iba a tocar, y nos deje en casa aplicándonos ungüentos sin parar, cada vez más resbaladizos, pues la vaselina hace ya tiempo que perdió su efecto lubrificante. No obstante, frente a ello hay que aplaudir la actitud del SAT –Sindicato Andaluz de Trabajadores-, que, con sus manifestaciones, marchas y acciones pacíficas, está intentando denunciar la lamentable situación de muchas personas sin trabajo, removiendo las conciencias y la participación cívica. Algo, que yo sepa, bastante democrático, pues es un derecho constitucional. Por el contrario, reaparece el Sr. González Pons, vicesecretario general de Estudios y Programas del Partido Popular, para desviar la atención y decir que la actividad del SAT “no ayuda a la gente, [sino que] la perjudica”. Además, indica que si el Sr. Sánchez Gordillo fuese presidente del Gobierno se iría “al exilio al día siguiente”. Olé por el Sr. González Pons, ¡qué gran demócrata!, tachando de dictador a alguien que se manifiesta legalmente, solicitando previamente los permisos pertinentes, por las barbaridades que la crisis está provocando en la ciudadanía más vulnerable, con tantos recortes, subidas de impuestos, desempleo y rescates millonarios a la banca. ¿Acaso el Sr. González Pons desea que la ciudadanía se quede en casa aplicándose cremas envenenadas de silencio y conformismo, como antes, cuando los españoles no podían decir ni pío y trabajaban de sol a sol por un mísero sueldo, mientras el Gobierno hace y deshace lo que le convenga a sus intereses neoliberales? Y una última pregunta, ¿quién será aquí el dictador entonces?).
Volviendo a lo importante y al viaje a Conil, les confesaré que también me he desnudado en Los Caños de Meca (pedanía de Barbate), en la playa de la Pequeña Lulú (última cala hacia el Este), para completar el bronceado de mis posaderas, ya iniciado en el raleto de la “Tapería de la tía María”, por si este otoño-invierno tengo la oportunidad de “hacer un calvito moreno” al inquilino de La Moncloa. Ya sé que no me verá, y valdrá de poco mi acción de protesta pacífico-exhibicionista, pero este que les habla se va a quedar muy a gusto. ¡Ay, cuánto daría por que ese día estuviese allí la mandamás de Europa, almorzando con el de la risa apócrifa!
En cuanto a la prueba documental de mi cuerpo serrano, tal y como mi querida madre me trajo al mundo, no puedo ponerla aquí, no porque me dé apuro, sino porque el móvil se me quedó sin batería (les remito al raleto antes mencionado, donde podrán, los lectores más morbosos, observar mi culito, bastante blanquito, con todo detalle). Por tanto, amigos lectores, tendrán que imaginarme dando saltitos tapándome las partes obreras, que no nobles, en dirección al mar para remojar “mi culito quemadito” por el sol. Luego, en el agua me sentí muy bien, me fui relajando y se me quitó la vergüenza; después, comencé a pasearme por la playa, haciendo cabriolas como si estuviese bailando El Lago de los Cisnes, ya sin temor alguno y sumamente feliz.
Tras este momento de liberación, nos dirigimos a Conil por la carretera que atraviesa Zahora (costa de Vejer), para llegar a nuestra habitación muy cerca de donde estaba el bar-restaurante Avenida, ubicado en la N340, km 18 El Colorado, Conil (Cádiz).
Aquí encontramos un establecimiento hostelero, familiar, donde recibimos un servicio rápido y profesional. Aclaro que no es nada turístico, por lo que no está masificado, se come bastante bien y sus precios son razonables. Se come tan bien que el camarero me pilló rebañando un plato y me dijo, mirándome con asombro:
-Había hambre, ¿eh?
-Pues sí que había, pero, además, es que está todo riquísimo- contesté con mi mejor sonrisa, pues en mi fuero interno deseaba pedirle la receta del atún encebollado.
-Gracias por el cumplido, caballero- agradeció el joven, que se desvivía por dar un buen servicio, y lo dio.
-Esto-titubeé para dar la sensación de modestia y timidez. ¿Cómo hacéis este atún tan delicioso?
-Bueno, es una receta que viene de mi abuela, y a mi abuela se la dio su madre, y así, sucesivamente, hasta el momento en que se capturó el primer atún en aguas conileñas hace miles de años. ¡Jajay!- rio el muchacho y me dijo muy seriamente-. Lo siento, caballero, pero la receta es un secreto familiar y, como usted comprenderá, no voy a dársela. Figúrese que cae en manos de alguien que la pone en Internet; sería nuestra ruina. Además, tampoco le dejo que tome fotografías. Pero como usted me ha caído bien, le proporcionaré la de la “Carne al toro”, que, según veo en el plato o mejor dicho según no veo nada en el plato, le ha encantado.
"Croquetas riquísima" (Fotografía robada, cuando el camarero no miraba)

Y así, amiguetes lectores, es cómo conseguí la receta de la “Carne al toro”. De esto he aprendido que no siempre funcionan las estrategias preconcebidas, y que no hay mal que por bien no venga, pues este “finde” tenía invitados y no sabía qué cocinar.
Una vez concluida la cena, nos fuimos de marcha a Conil para tomarnos unos mojitos en varios bares de la calle Ancha, pero no tan ricos como los que hacen en el chiringuito La Yuca en Los Caños, justo debajo de la Jaima (Es una delicia tomarte uno aquí, escuchando la música que brota de las manos de su “disyóquey” como una fuente de agua fresca, mientras tu vista se pierde en el azul líquido de ondas verdes y suaves, al “ladito” de la persona que amas).


"El Pobrecito Escribidor"



Pasadas unas horas, entre bailes y mojitos, nos dejamos llevar por los besos de hierbabuena entre las riadas humanas de las calles de Conil en dirección Sur, hasta caer abrazados en la blanca arena de la playa, entre susurros verdeazulados del Atlántico, y aquí nos mojamos en el mar de dunas, nadando y buceando por entre nuestros cuerpos, llenos de “hogueritas” de amapolas. Y haré mías las palabras de Luis García Montero, encontradas en Un invierno propio, para expresar mi emoción y no olvidar nunca lo realmente importante:

“[…] Aquí junto a las dunas y los pinos,
capitán de los barcos que cruzan mi mirada,
prometo no olvidar las cosas que me importan. […]”





Al rato nos despertamos, bueno, más bien fue la aurora quien nos acarició la cara con sus dedos de luz sonrosada, brindándome la oportunidad de vivir un nuevo día contigo. No obstante, llegó su hora y Aurora nos dejó con el recuerdo de su excelente interpretación, junto a Carlos Estrada, en La tía Tula, gran película de Miguel Picazo, que supo reflejar, con crudo realismo, los irreparables daños que sobre la felicidad y el deseo provoca la autorrepresión más extrema en nombre de una moral rancia, obsoleta y cargada de deber social.
El Cine está de luto, y la Cultura, también. Porque el Gobierno, además de subir el IVA un 13 %, pretende permitir la implantación de Eurovegas en algún lugar de Madrid o Cataluña. ¿Acaso nuestro país no tiene fortalezas que potenciar y hacerse atractivo a inversores extranjeros, por ejemplo, con nuestro patrimonio histórico, cultural y natural, agricultura ecológica, investigadores y científicos de un amplio espectro, magnífica gastronomía, profesionales de gran cualificación, playas y reservas naturales de lujo? ¿Tenemos que llenar toda la geografía de casinos, salas de juego y otros “putiferios”? ¿Qué futuro queremos dejar a nuestros hijos? ¿Para qué queremos a los políticos, sino para que busquen buenas inversiones? Además, el Sr. Adelson, el que quiere montar este “puticlub”, según palabras de Felipe González, está siendo investigado en su país por sobornos. ¿Merece la pena caer en esto?

ð El precio
Por unos 22 euros comimos “Atún en adobo”, “Atún encebollado”, “Croquetas caseras de pollo” y “Carne al toro”, cuatro bebidas y un café. Tengo que decir que el atún estaba riquísimo, aunque las croquetas y la carne al toro no se quedaban atrás. Ya sé que cada vez son menos los que pueden salir a cenar algo y si no, que se lo pregunten al Sr. Collarte, diputado del Partido Popular que gana unos 5 100 € mensuales y las pasa “bastante canutas” para llegar a fin de mes, según sus propias palabras, conque el pobre hombre no podrá salir ni a tomar un “cafelito” (Quizá su señoría, que se ha disculpado públicamente, tenga problemas económicos como cualquier mortal; pero la cuestión radica en que él es un político, que debe, supuestamente, gestionar austeramente y optimizar los recursos públicos con efectividad. Queda, por tanto, meridianamente claro que “el hábito no hace al monje”, en este caso).
Algo parecido dijo la lideresa de la Comunidad de Madrid en 2006 cuando ganaba 8 395 € mensuales: “No es que haga números a final de mes, ¡es que muchas veces no llego!”.
Pobres diputados populares, que no llegan a final de mes. Tal vez tendríamos que hacer una colecta con la idea de ayudar a sus señorías. Ya me imagino algunos eslóganes: un euro para la hipoteca del chalé (segunda residencia) del diputado tal; ayude al diputado cual para que se compre un coche de alta gama; un euro para la creación de un comedor social para parlamentarios; albergue para diputados, solidarízate.

ð Volveremos…
Cada vez que queramos revolcarnos bajo los pinares de Roche, amarnos por entre las dunas, saborear la deliciosa gastronomía de la zona, iremos a visitar este pueblo blanco, y sus alrededores, donde el andaluz, nuestro dialecto (algunos lo consideran lengua. Véanse los estudios del antropólogo mijeño, Huan Porrah, y otros estudiosos, en http://www.andalucia.cc/adarve/), pervive con fuerza y orgullo, a pesar de los eternos ataques de personas ignorantes o malintencionadas, que olvidan o desconocen el artículo 3.3 de la Constitución Española (“La riqueza de las distintas modalidades lingüísticas de España es un patrimonio cultural que será objeto de especial respeto y protección”) y el artículo 10.3.4.º del Estatuto de Autonomía para Andalucía (“La defensa, promoción, estudio y prestigio de la modalidad lingüística andaluza en todas sus variedades”).






·       Tipo de establecimiento: restaurante.
·   Lo mejor: el buen servicio y sus platos, de los que destacaré el pollo “Chatneywala” o “Bhuna”, y, cómo no, el arroz con champiñones.
·       Publicado: el viernes, 31 de septiembre de 2012.

Comentario
El otro día, después de tomarnos un “Summer Fizz” (cóctel hecho a base de Cartojal [vino dulce de Málaga, para quien no lo sepa], angostura, brandy, limón, jengibre y Ginger Ale, y que hay que agradecer a Patricia Cano Argamasilla), nos acicalamos, porque nos entraron muchas ganas de degustar los sabores exóticos y picantitos de la cocina hindú; por lo que, con la tontería de este combinado inmejorable, refrescante, ácido, algo dulce y con garra, nos fuimos a cenar, un ratito después, al restaurante Royal Indian, sito en el paseo marítimo de Fuengirola, edificio San Rafael, nº 102, en Torreblanca.
Lo hicimos al atardecer, el refrigerio, amiguetes, no empecemos a “liarla” tan pronto. Para eso, que tú y yo sabemos, no hay hora, pero para un cóctel, recomiendo este momento del día en un verano que ya nos dice adiós desde la ventanilla de un tren antiguo y circular, que se aleja cachazuda e inexorablemente para volver un día no muy lejano en el horizonte, si Merkel quiere.
Tomámoslo mientras el sol esparcía su melena de oro y grana por las sierras del horizonte, y las olas, entre tanto, desplegarían, seguramente, allá abajo, sus níveas alas de sal en la arena morena de la playa, libre de turistas y medusas.
Luego, nos “pusimos monos” y nos dirigimos a cenar algo al restaurante indio, ubicado en Torreblanca.
Hablando de monos, resulta que los científicos han descubierto en la República de Congo una nueva especie de mono, el lesura; sin embargo, aquí en España seguimos viendo las mismas monerías y travesuras de nuestros políticos, pues algunos son muy monos.
Me refiero a la lideresa de la Comunidad de Madrid, que se retira de la primera línea de la vida política, y a la de Castilla-La Mancha, la nueva lideresa del PP. Según la primera, “habría que matar a los arquitectos”, mientras que la segunda, la política mejor pagada de España, planea acabar con el sueldo de los diputados y, por tanto, eliminar de un plumazo la oposición democrática en su Comunidad, pero eso sí, tras haber subido el sueldo a sus principales asesores, claro. ¡Pero qué monas son!
En este punto, no debería pasar por alto la carta nº 23 de la señora Solomont en Cartas desde España, esposa del embajador norteamericano en España, donde expresa no solo su sorpresa ante la actitud de la ciudadanía española frente a la crisis, sino que también afirma que EE UU está siendo perjudicada por nuestros problemas europeos. Pero ¿el origen de la crisis no estaba en la estafa de las hipotecas “subprime” norteamericanas y, como consecuencia de ello, la caída de algunos bancos, como el Lehman Brothers, en agosto de 2008, cuya quiebra produjo el colapso financiero y los posteriores estragos en la economía europea?. Les dejo con sus palabras:
“[…] En un mundo en el que las economías son tan interdependientes, lo que ocurre en España y en otras partes de Europa causa problemas en Estados Unidos.  Sin embargo, irónica o misteriosamente, cuando paseas por las calles de Madrid, o en otras grandes ciudades de España, no te das cuenta forzosamente de que hay una crisis económica.  La gente sale, los restaurantes y los cafés están llenos, las tiendas están abiertas y la gente está comprando.  Se ve menos penuria de la que cabría esperar y, cuando hay protestas, que las hay, contra las medidas del gobierno, son en su gran mayoría pacíficas.  Además, los españoles no han perdido su actitud positiva, ni su amabilidad, ni su capacidad para disfrutar de la vida. […]”.
Supongo que la señora Solomont conoce muy bien las grandes capitales de España, los mejores restaurantes y firmas de moda de las mismas, donde la crisis nunca se nota, por cierto; pero yo la invitaría a darse un paseo por los barrios deprimidos de las grandes urbes, pueblos o zonas rurales, donde la crisis está golpeando con la mayor dureza y crudeza posibles.
Así, la animaría a que visitara mi barrio; sin embargo, aquí no hay muchas tiendas, bares o restaurantes de alto nivel, antes bien encontrará familias que han dejado de pagar la comunidad hace años; no pueden con la hipoteca; trabajan en negro, si pueden, por una miseria, o en blanco, si encuentran algo, sufriendo el abuso del empresario. Asimismo, podría pasearse por la zona, donde algunas personas mendigan en la puerta de los supermercados, rebuscan en los contenedores de la basura o duermen a la intemperie sobre un banco de la calle.
¡Ay, ay, ay! A más de uno le pondría yo un mono de “currela” para que se acabasen las monadas que nos hacen a la ciudadanía española; no obstante, creo que fracasaría en este intento, pues de político parece que se gana un poquitín más (casi todos los ministros rondan, más o menos, el millón de euros en ahorros, inmuebles o acciones).
¡Ah! Y para colmo el lunes, 10 de septiembre de 2012, nos pusieron al “mono sabio” en la televisión pública para realizar la primera entrevista en nueve meses, después de su llegada a La Moncloa, para decir mucho pero nada. Se notó que había sido “adiestrado en varios ejercicios para exhibirlo” en el circo de la televisión ante la ciudadanía, que estaba deseante de respuestas ante la gran incertidumbre, por la que atraviesa España, con unos recortes que asuelan nuestro Estado del Bienestar.
Pues eso, decía, antes de esta soporífera parrafada que acabo de escribir aquí y ahora, que nos “pusimos monos” para dirigirnos al paseo marítimo de Fuengirola, a la altura de Torreblanca, con la idea de deleitarnos a base de ricas salsas hindúes. Durante el trayecto, solo se escuchaba a Robe, de Extremoduro, un susurro de este magnífico abejorro que sonaba:

“Vivir a la deriva,
sentir que todo marcha bien,
volar siempre hacia arriba
y pensar que no puedo perder.
Voy a hacer un tambor de mis escrotos
Solo dejó, dejó solo una foto […]”

       Entonces no pude dejar de pensar que al pobre león de la puerta del Congreso de los Diputados, llamado Daoíz, le faltaba la bolsa escrotal y, por ende, sus testículos, ¡qué cosa!, ¿no? ¿Fue un descuido del escultor? Seguramente fueron los recortes de la época (1865) y no hubo ni un duro para rematar la obra del custodio de la Casa del Pueblo, pero sin él. ¡La que está liando, Zapatero! Mira que dejar al pobre león así; será el hazmerreír de los gatos de Madrid.
En cambio, el que sí los tiene bien puestos es don José Gallego, el anciano de 72 años, que ha tachado con pintura de “spray” las placas franquistas de su pueblo (Aspe, Alicante), argumentando que ningún partido político de izquierdas o derechas de su pueblo ha querido aplicar la Ley de Memoria Histórica durante sus mandatos. Por el contrario, podría ser condenado a tres años por atentar contra el Patrimonio. También los tuvo en su sitio, pues acaba de dejarnos, Santiago Carrillo, quien, desobedeciendo las órdenes del coronel Tejero, se mantuvo sentado en su escaño durante el Golpe de Estado fallido, el 23 de febrero de 1981.
Volviendo al tema principal del raleto, diré que no suele haber aparcamiento en verano (en invierno no solemos ir porque…) cerca del Restaurante, por lo que les aconsejo que aparquen enfrente de un bar motero que hay antes de llegar a la glorieta de Torreblanca. Luego, podrían darse un paseíto, aunque sé de uno que aparcará en la misma puerta, y no quiero señalar a nadie. Solo diré que es motero, alto, conversador, sensible y un buen profesional. ¡Ah, también disfruta del vino y de las buenas comidas!

ð El precio
Por unos 23 € comimos “Pollo Chatneywala” (deliciosa salsa, con coco, menta, cilantro, chile), “Pollo Bhuna” (con tomate, pimiento y cebolla), “Arroz con champiñones” y cuatro bebidas. ¡Ah!, seguramente te aplicarán un 10 % de descuento en la cuenta. ¡Esto es genial!, ¿verdad?


"Pollo Bhuna"
"Pollo Chatneywala"


"He aquí una muestra"


ð Volveremos…
Sí, pues el servicio es bueno; la comida no está mal; el precio, razonable y con descuento. Además, si te quedas en la terraza, comerás al fresquito de la brisa marina (esto es importante porque el picante hará su efecto rápidamente, aunque a la mañana siguiente lo notarás también cuando “visites el trono”).
El verano nos deja, amiguetes, pero viene el otoño y con él las castañas, las lluvias (esperemos), el verde del campo, el gazpachuelo calentito, los potajes, el Día de Todos los Santos, el romanticismo, las migas, el vino… Así que, amiguetes, no desesperéis, pues vuelve la estación del año, más melancólica, ideal para amar, comer, escribir o leer (no mis tonterías, claro) al calor de las primeras estufas o edredones en grata compañía.

“Aprovechemos el otoño
antes de que el invierno nos escombre;
entremos a codazos en la franja del sol
y admiremos a los pájaros que emigran,

ahora que calienta el corazón,
aunque sea de a ratos y de a poco;
pensemos y sintamos todavía
con el viejo cariño que nos queda.

Aprovechemos el otoño
antes de que el futuro se congele
y no haya sitio para la belleza,
porque el futuro se nos vuelve escarcha.”

           Poema extraído de Insomnio y duermevelas, de Mario Benedetti.






·       Tipo de establecimiento: taberna.
·       Lo mejor: sus platos y tapas, el excelente servicio, el precio y la magnífica puesta en escena (decoración, distribución del espacio, luz…).
·       Página web: http://www.matahambre.com/
·       Publicado: el viernes, 08 de octubre de 2012.

"Enorme rosca de lomo, con jamón ibérico, pimiento y mayonesa"

Comentario
En este raleto encontrarán dos voces, dos personajes: el padre y el hijo creativo, a pesar de que siempre suspendía Literatura en el instituto. El primero ha salido para “hacer un mandado”; en cambio, el segundo acecha el ordenador de su progenitor, pues este, con las prisas, no ha cerrado la hoja del Word, en la que solo había escrito “Taberna Matahambre”, con el objeto de iniciar el raleto quincenal.
En los ojos del joven se distingue, con toda claridad, una chispa diabólica, acompañada de una sonrisa perversa. Parece que desea violentar la hoja del padre. ¿Qué diría Freud de este estupro literario?
Yo soy el que soy, el que presenta, ante ustedes, lectores ocasionales, a estos dos personajes que viven en este lado del diablo mundo; ahora bien, no me hago cargo de lo que ocurra aquí, pues creo en el libre albedrío y cada uno es responsable de sus actos, aunque sean personajes.
(Escribe el hijo)
Ya tenemos con nosotros las primeras lluvias otoñales, deseadas pero maldecidas por los destrozos que han provocado en Andalucía (Málaga, Granada o Almería), Murcia o Valencia. La vida, “por no hacer mudanza de su costumbre”, irrumpe con su voz de sangre, en este caso, negra. Y, a pesar de que siempre llueve a gusto de alguien, estas lluvias, en Málaga, nos dejarán un reconocible sabor amargo durante días, meses o años, hasta que otro golpe divino y brutal machaque nuestro ignorante cuerpecito de cristal.
El tiempo es un camino perenne, circular y laberíntico, que nos asuela y nos agota, que transfigura en cenizas los troncos más sólidos, del que no podemos salir, excepto si el río se ha secado y somos un pellejo sin vino, golpeado por el aliento fétido de Cronos. Es, fue y seguirá siendo así. ¿No crees? Podrías gritar hacia el cielo, el de las estrellas; el otro, para los que creen en crecepelos, esoterismo televisivos o velas, perfumadas de semen antiguo de pozo, de benditas aguas putrefactas.
Pero la vida, a veces, es así: “un hachazo invisible y homicida”. Y yo soy una pluma de plomo entre los juncos verdes y enhiestos de esta hoja del Word, varada momentáneamente, mientras escribo un “raleto”, que pocos o muchos leerán, sin saber por qué. Tan solo sé que ahora mi tinta se ha detenido aquí para dejar palabros de un mar tonto, de tanto embeleco agrio.
Dicen que la suerte sonríe a los valientes, pero yo, que me esfuerzo por escribir un “raleto” que te emocione o yo qué sé, no lo consigo y me desepero y deseo abandonar esta idea, que me ronda la cabeza, de ser un Juan José Millás bloguero, confitado con recetas excéntricas o tradicionales de mi tierra. ¡Ay, qué penita! ¿Acaso no hay ninguna musa libre para mí? Tal vez deba poner cartelitos en la calle por si alguna quisiera ayudarme:
“Se busca numen por horas. Pago en carne. Que se abstengan las musas vírgenes. Necesito latigazos creativos sobre mis posaderas pateadas por el gobierno ‘malo’ del Gobierno nuestro”.
¿Sigues ahí, lector? Ya sé que te preguntarás que dónde está el comentario de la taberna Matahambre, pero tendrás que esperar, si quieres, naturalmente, porque con tan solo un clic podrías “mandar al carajo” esta página... Yo, en cambio, seguiré lanzando semillas virtuales de papel onanista dentro del vidrio, vacío pero lleno de esperanza, desde mi patera de incomprensión y búsqueda en el océano de Internet, deseando que alguien me rescate de esta angustia de escarcha que me estrangula los ojos:
El Gobierno español quiere ahorrar 40 000 millones de euros el año que viene para salir de la crisis (¡Qué sinsentido, ¿verdad?!), más o menos como el Gobierno francés (¡La que está liando Zapatero en Francia!); sin embargo, hay una diferencia fundamental: Francia sube impuestos a los más ricos y apoya la Educación, mientras que España castiga a la clase media-baja, abre la hucha de las pensiones y desatiende la Educación (se reduce en 326 millones la partida para Educación, incidiendo, sobre todo, en el alumnado con más dificultades de aprendizaje y sociales [68 % menos]. Esto supone un ataque claro a la igualdad de oportunidades y, por consiguiente, aumentarán las desigualdades sociales. Además, las becas se reducen un 3,8 %, a pesar de lo que diga el Gobierno, que anda despistando al personal, pues solo suben aquellas que ellos consideran más representativas en un 2,4 %), la Sanidad (-22, 6 %) y los Servicios Sociales (-40 % para los pobres en los ayuntamientos). Es lo que tiene la ideología de derechas o de izquierdas.
Pero me gustaría no comentar nada de la “película gore [gracias por la metáfora, Carlos] de la crisis” o sainete en el que todos se ríen de los españoles (cada vez más pobres), como Romney. Está claro, nos han cogido manía y no paran de hacernos pruebas de resistencia. Parece como si no pudiesen creer que casi el 70 % de nuestra banca esté sana (ya lo decía Zapatero), lejos de toda duda, como si fuésemos el cabeza de turco de una megaestafa, y necesitaran rebuscar errores “ortobancarios”, desviando la atención hacia nuestro país, mientras ellos recolectan la cosecha de la miseria nuestra y ganan tiempo y alejan el fantasma de la recesión. Y si no, pregunten a la señora Lagarde, la del FMI, según la cual la recuperación de la Eurozona va a durar “mucho tiempo”. Pero ¿qué mensaje es este? ¿Acaso le pagamos a esta señora 338 000 euros anuales, libres de impuestos, para que diga tremenda simpleza, por no decir imbecilidad? ¿Será que aquí nadie sabe nada? Tal vez tengamos que hacer una llamadita a Sandro Rey para que nos dé una fecha exacta del fin de la crisis.
No quería hablar de esto, pero es que me cuesta tanto callar o mirar para otro lado o pensar que nada se puede hacer…
Y que no tengamos un Gobierno con dos cojones que nos proteja de la glaciación nórdico-alemana, que nos va a dejar “más tiesos que una mojama”. Sampedro ilumíname, irradia tu luz sobre las cloacas de La Moncloa, de decadente clase política repleta, como diría el astuto juez, buscando una tabla de salvación del naufragio actual, en el que se ahogan todas Instituciones Públicas del Estado.
Sampedro, proyecta tu luz sobre los otros, no perdamos la dignidad y no dejemos que nadie mande en nuestra hambre…
(Aparece el padre)
-Pero, hijo, ¿qué estás haciendo en mi ordenador?- preguntó a su hijo, el que se ufana en decir que es escritor (y yo me río, pero por dentro, para no hacerle daño, pues tiempo tendrá para darse cuenta de que el olmo no da peras), cuyo rostro había empalidecido.
-Padre, no he podido reprimir el deseo de perturbar la hoja en blanco que tenías abierta, como ese torero espontáneo que se tira a la plaza, buscando su minuto de gloria. Además, al leer el título de tu raleto quincenal, me ha entrado un no sé qué por los dedos de los pies y me ha llegado hasta la punta de los pelos. ¿No ves lo que está ocurriendo?- respondió el adolescente con ojos encendidos de rabia…
       Dejemos a este padre y a su hijo en su conversación, pues una cosa llevará a la otra, y, sin querer, sucederá un conflicto ordenado que tiene que ver con algo que pasó una tarde de verano, cuando su hijo se sintió abandonado momentáneamente. Ya saben, esos vientos de la infancia que evolucionan a tempestades en los adultos.
Estos hijos míos… Y que uno no pueda tener un solo momento de tranquilidad…
(Escribe el padre su raleto en tercera persona)
Tras ver una película en el Albéniz, se dejaron arrastrar por la corriente humana, que desde la calle Alcazabilla los arremolinó hacia calle Granada y la plaza Uncibay. Una vez aquí, cerca de las estatuas, divisaron el cartel que indicaba el nombre, tan contundente y clarividente, Matahambre.
Sin pensar, dirigieron sus pasos hacia este establecimiento, y, al entrar, una luz divina impregnaba el local e invitaba a ascender hacia el cielo de su segunda planta por unas escaleras de madera, donde altas mesas bien ordenadas bailaban un vals en armonía de espacios amplios, alumbrados con enormes bombillas, que pendían sobre las cabezas de los comensales. Además, lo primero fue la amabilidad de la encargada en anotar la petición de mesa.
Mientras los camareros danzaban a ritmo vienés por aquel vanguardista comedor, de suelos transparentes en algunos rincones, produciendo sensaciones de vértigo al más puro estilo de Hitchcock, bebían una copa de vino tinto, se miraban a los ojos y se acercaban para sentir un mismo palpitar. Entonces, la amable encargada los sentó en aquella mesa, de la que podían vislumbrar a los cocineros en su quehacer y el trajín hormiguita de los ayudantes.
La carta, con tremendo desparpajo, les despertó el deseo de sus espléndidos platos más o menos exóticos, originando en ellos vacilaciones metafísicas a la hora de elegir. A partir de aquí, se entregaron al placer…


ð El precio

Por unos “veintipocos” euros, ¡esta memoria mía!, comimos una “pastela” marroquí, una enorme rosca con jamón ibérico, lomo y pimiento, croquetas de morcilla y cuatro vinos. 

ð Volveremos…

Sí, pues nos encantó el servicio, la comida, el ambiente y la decoración.
Una vez matada el hambre, fuimos a la calle Larios para comernos el último heladito de breva de la temporada en Casa Mira, con la intención de que nuestras lenguas se instalasen en un verano perenne de septiembre, junto a una playa sin relojes ni espejos, donde Venus y Eros nos protegieran del “tiempo airado”, “viento helado” y de “la edad ligera”.

“[…]
Cuando enmudece tu lengua
y se apresura tu aliento
y tus mejillas se encienden
y entornas tus ojos negros,
por ver entre sus pestañas
brillar con húmedo fuego
la ardiente chispa que brota
del volcán de los deseos,
diera, alma mía,
por cuanto espero,
la fe, el espíritu,
la tierra, el cielo”.

Fragmento de la rima XXV en Rimas, de Gustavo Adolfo Bécquer.






·       Tipo de establecimiento: cafetería-bar.
·       Lo mejor: sus desayunos y tapas (No abre ni domingos ni festivos).
·       Página web: no tiene.
·       Publicado: el viernes,  19 de octubre de 2012.

Comentario
Esta vez intentaré escribir el raleto del tirón, para evitar que alguno de mis hijos usurpe la hoja en blanco. Los pobres están “que trinan” no solo con las wertgonzantes palabras del ministro sobre los días de huelga, convocados por el Sindicato de Estudiantes y la CEAPA (Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos), sino también con las del portavoz del PP en el Congreso, Alfonso Alonso, quien dijo que “cuando iba al instituto, las huelgas las organizaban los de Batasuna". Sin comentarios.
Alonso se llama también don Quijote, pero este, aunque sea un personaje de ficción que ha perdido la cordura, tiene más lucidez y decoro que todos los ministros, presidentes y portavoces del mundo mundial. Lo mismo sucede con Sancho, que no se queda atrás, pero con más refranes.
Además, creo que esta sin par pareja, en el Gobierno, aportaría verdad, sensatez, diálogo, protección a los que más sufren, valentía para enfrentarse a los gigantes y ayuda a los más necesitados. Y no como nuestros gobiernos europeos, a los que la gente de clase media o pobre importamos poco. ¿Hay derecho a que el Gobierno griego deje que se vendan productos caducados en los supermercados? ¿Qué ha hecho Europa al respecto? ¿Qué será lo siguiente? ¿Los medicamentos?
Hablando de Sancho y don Quijote, no puedo dejar de recordar ahora, cuando escribo estas líneas, aquella fenomenal serie de dibujos animados en honor a la universal novela cervantina, y en mi mente resuena la pegadiza banda sonora que tantas veces canturreaba en mi niñez y adolescencia, rememorándola con los amigos del barrio sobre aquel banco de la plaza de los columpios en aquellas tardes nostálgicas de una niñez perdida, tal vez, para siempre.
Todavía hoy, muchos años después de aquello, evoco, entre otras, aquella composición musical del polifacético Antonio Areta, que a sus 86 años nos ha dejado. Seguramente, lector amiguete, recordarás aquel “vamos a la cama que hay que descansar, para que mañana podamos madrugar”, de la familia Telerín. Gracias, Antonio, por tus composiciones, banda sonora de mi extraviada niñez en el camino hacia ninguna parte.
En este momento, hablando de Antonio Areta, he pensado en los queridos abuelos (se le sale dando pedales sin su permiso una lagrimilla al raletero. A continuación, se enjuga la añoranza, centra su vista en el ocaso que trae la tarde moribunda, suspira y sigue escribiendo), y la gran labor social que hace el programa de Canal Sur, La tarde, aquí y ahora, con Juan y Medio, donde muchos mayores vuelven a sentir la chispa de la vida, del amor y de la ilusión.
Y pensar que son los abuelos los que están tirando del carro de muchas familias, esas extraordinarias personas maravillosas que levantaron el país tras la Guerra Civil y ahora les toca atender y dar de comer a nietos, hijos y consortes, con generosidad, ternura y una amabilidad infinitas.
Zapatero nunca debió congelarles la pensión, a los que cobraban más, durante su mandato. De todas formas, don Mariano no la ha congelado, pero les ha subido el IBI, las medicinas, el IVA, los desplazamientos en ambulancia, las prótesis, los recursos judiciales… Vamos, que al final los pensionistas están perdiendo mucho más poder adquisitivo con don Mariano que con Zapatero. ¿Acaso la gente no se da cuenta de lo que ocurre en Europa, en España? Supongo que sí, pero siempre hay que echarle la culpa a alguien, y este alguien en España es ZP, al que continúan sometiendo a un linchamiento popular, pues el concepto de la verdad, a estas alturas de la película, no interesa absolutamente nada.
Seguramente, se equivocó y no supo reaccionar con celeridad, aunque mantuvo la deuda pública a raya (por debajo de la media europea), subió el salario mínimo interprofesional, consiguió el alto el fuego permanente y verificable de ETA, creó la Ley de la Dependencia o invirtió en la escuela pública (libros de texto gratuitos, digitalización de las aulas e incremento de plazas en el primer ciclo de la Educación Infantil, entre otros); pero ¿quizás Europa está haciendo bien las cosas de forma ágil, efectiva y rápida cuatro años después del comienzo de una crisis que ningún organismo europeo previó ni el sabelotodo PP, en cuyo programa electoral de 2008 prometía pleno empleo? Fíjense lo que decía el PP aquel año:
“[(…)
785. Nuestro objetivo es alcanzar el pleno empleo. (…)
788. Nuestro objetivo para finales de la próxima legislatura [entiéndase finales de 2012] es situar la tasa de paro en el 6,5 por 100 y aumentar la convergencia entre los parámetros de empleo femenino y masculino, así como entre las distintas Comunidades Autónomas.
789. Nuestra meta es que se creen 2 200 000 puestos de trabajo en la próxima legislatura y situar la tasa de actividad femenina en niveles cercanos al 70 por 100. Queremos que la tasa de actividad se sitúe en el entorno del 78 por 100 para el conjunto de la población”]?
(Parece un chiste, ¿verdad? Lo cierto es que el programa del PP de 2008 no tiene desperdicio, pues pone en evidencia algunas falacias que han vertido desde ese año hasta hoy, con respecto a lo de la crisis. No te pierdas, lector amiguete, que ahora viene la respuesta a la extensa pregunta retórica que hice más arriba, pero ¡qué pesadito me pongo!, con razón la gente me rehúye, me saludan por cortesía y luego, “salen pitando”. Por ello, he dejado de ser un hablador para convertirme en el Pobrecito Escribidor).
La respuesta es rotunda, pues los buitres negros, las gaviotas carroñeras y otras aves rapaces de Europa sobrevuelan nuestras cabezas pisoteadas, esperando el momento de hundir sus fétidos picos, corvos hacia la derecha, en nuestro ajado cuerpo para darse el festín del siglo. Ya se frotan sus patas derechas con las próximas subastas de pisos de Bankia, con un descuento de hasta un 60 %; con la elevada morosidad de los ciudadanos; con la petición inminente del rescate “virtual” de don Mariano –y ya contarían dos-; y con la injusta y obscena poda de los inexorables derechos de la ciudadanía.
La Europa de la derecha, si nos ponemos en Grecia mirando hacia el ocaso, se acerca al toro negro (amiguetes lectores, que nadie malinterprete esto del “toro negro” con ideas ultraderechistas; me refiero al mito de Europa, donde el lascivo Zeus se trasfiguró en un toro blanco para acostarse con la diosa) burlado por diestros artífices blanquiazules autóctonos, para ponerle coronas tristes de alegres flores de plástico chino sobre su atemorizado cuello, dócilmente entregado por pitufos gruñones, con la idea de rematarnos: la ayuda a la bankia española irá al déficit, por lo que don Mariano no solo tendrá que recortar en un futuro no muy lejano 40 000 millones del desaguisado de algunos bankios, sino que tendrá que desandar el pasillo de la gloria aquel nefasto día, en que pidió el rescate para los bancos y, lleno de alegría por el trabajo bien hecho, tomó un avión con destino a Gdansk para asistir al primer encuentro de fútbol de la selección española en la Eurocopa 2012. Durante el trayecto, en el avión, se dio todo un festín con cinco colaboradores por valor de 1 000 euros. ¡Ole, la gracia torera de nuestro presidente!
-¡Din, don! –sonó el timbre de la puerta y el Escribidor dejó el ordenador para comprobar quién lo sacaba de su quehacer.
-Hombre, Juan, ¡cuánto tiempo, illo!, ¿cómo estás? –preguntó el raletero a su amigo, que había ido a su casa para hacerle una visita.
-Bien, haciéndote una visita, que hace mucho tiempo que no nos vemos, y, como llamarte al móvil es perder el tiempo (el raletero siempre tiene el móvil sin batería, apagado, en silencio, perdido o sin saldo), he pensado que sería una buena idea venir a tu casa para comprobar si seguías vivo- explicó Juan mientras daba una profunda calada del cigarrito que venía fumando.
-Pues, ya ves, yo, aquí pasando el rato; escribiendo un poco sobre las perrerías que nuestros gobiernos europeos nos hacen a la ciudadanía. Algo habrá que hacer, porque callar y poner el culo no creo que sea de gran utilidad, aunque escribir chorradas, como las que yo escribo, no sé si valen para algo. Al menos, yo evito que me salga una úlcera -respondió el Pobrecito.
-Venga, déjate de tonterías, y vamos a tomarnos unas cañas y unas tapas a un bar que han abierto recientemente en El Boquetillo (Fuengirola). Se llama bar Tapas –dijo Juan, cansado de tanta política y crisis. (Lo que no saben ninguno de los dos es que unos minutos más tarde, ya en el bar Tapas, se encontrarían con otro gran amigo. ¿Casualidad o fatalidad?).
-Y ¿qué tiene de especial ese bar?
-Pues, que los desayunos son geniales y baratos; las tapas valen un euro; además, te ponen un plato por tapa. Por ejemplo, la paella, que suele llevar garbanzos, asadura y carne, está lista; entonces, tú pides una tapa y te ponen un plato. Otro ejemplo, pides una tapa de albóndigas y te ponen un plato con cinco o seis albóndigas y patatas fritas. Ves, es genial. ¡Ah, y las bebidas valen un euro!- expuso con emoción Juan.
-Y ¿en qué sitio de El Boquetillo está?
-En Calle Isla Cabrera.
Los dos amigos se encontraron con el tercero y se lo pasaron muy bien hablando de las correrías de su juventud.

ð El precio
Por unos 12 euros almorzamos tres personas: 6 vinos y 6 hipermegatapas.

ð Volveremos…
Sí, pues nos encantó el servicio, la comida, el ambiente y el precio.
Uno nunca sabe cuándo va a pasar un momento agradable o se va a tener un golpe de suerte; por ello, siempre hay que estar abierto al optimismo. Agarrémonos, pues, al lado positivo de las cosas, como dice Antonio, el de Silan, en los artículos, siempre entusiastas y positivos, que escribe en su web, El Autónomo Feliz.







·       Tipo de establecimiento: restaurante.
·       Lo mejor: la calidad, variedad y creatividad de sus platos a precios ajustados y con un servicio inmejorable.
·       Página web: http://en.garum.com.es.
·       Publicado: el viernes,  9 de noviembre de 2012.

Comentario
En la calle Alcazabilla nº 1 (Málaga, centro), disfrutamos, recientemente, de una cena muy romana y amorosa en un establecimiento hostelero, muy bien ubicado; pues se halla entre el Museo Picasso, el Teatro Romano, las recuperadas tinajas de garum, el Pimpi, el Albéniz, la Catedral, el Parque y la Alcazaba.
Se trata del Garum, y su nombre hace mención a una salsa, a base de la fermentación de las vísceras de pescados, con otros condimentos y anchoas, que elaboraban los romanos. Luego, estos añadían el garo a muchas comidas, como hacen los ingleses en la actualidad con la salsa Worcestershire o “Perry”. (Parece que los malagueños le dábamos un buen puntito a esta salsa afrodisíaca porque abundaban las factorías de este exquisito condimento a lo largo de nuestra costa; una condimento solo al alcance de los más privilegiados, como siempre).
Nosotros decidimos comer en su terraza, pues da justo enfrente del Teatro Romano y la Alcazaba, aunque en su interior presenta una decoración cálida, moderna y elegante, a mi juicio, donde contrasta el color “vengué” de su mobiliario con el color ocre, muy suave, de las paredes. Destacan, asimismo, las notas rojas de las servilletas y verdes de los manteles individuales, que aportan un toque de viveza. Además, en algunas paredes, bien iluminadas, puede leerse el proceso de elaboración del “garum”, explicado en mayúsculas letras de tipografía romana.
"Terraza del Garum" (Tripadvisor.es)

Como decía, nosotros nos quedamos en su terraza ya que hacía una noche espléndida. Así, Comimos, entre besos de vino (“vinum oscula”) y cariños de azahar, un delicioso paté de hígado de pollo, con acompañamiento de mermelada de tomate, inspirado en alguna receta latina (“Salsum”), según nos explicó su amable camarero. (Estos dos están todavía en la etapa del enamoramiento, así que creo que debemos dejar que cenen con total intimidad, pues yo no soy amigo de chismorreos, aunque sea, por raíces familiares, “chichilargo” (a los mijeños del pueblo se les denomina popularmente así para dejar clara su afición a chichear. Está claro que es en plan peyorativo, y este apodo lo pusieron los fuengiroleños. En cambio, aquellos, los mijeños, se defendían llamando a los habitantes de Fuengirola “choros”, o sea, “chorizos” o rateros. Por tanto, amiguetes lectores cotillas, os tocará imaginar cómo se desarrolló la cena, pues celebran algo importante en sus vidas).


"Delicioso paté del Garum"

 Después del banquete, en el que no faltó su atún con sésamo, nos sumamos al gentío del Centro, con la esperanza de que aquella noche de Todos los Santos, tan romántica, artísticamente y literariamente hablando, nos dejase en el alma fantasmagórica una huella imborrable (“nota indelebilis in anima”). Y así ocurrió.
Llegamos hasta un bar (¡no te pongas ahora bien delante de tus amiguetes, listillo, al menos estuvisteis en tres bares de copas!), donde nos disfrazaron y nos hartamos de bailar (¡pero qué dice este hombre, si no se retiró de la barra y tan solo movía un pie!) con canciones que ya no se escuchan; donde nuestros cuerpos se pegaban con fuerza de mar en un vaivén de olas, “corpora nostra adhesit arcte in mare reciproco unda” (¡Pero qué tío más pedante, ¡será manipulador!; ahora habla en latín! Lo que hay que ver y escuchar, Señor…). ¡Oh, niña de ojos aviñados, cuyo moscatel me embriaga!


"El Pobrecito Escribidor"


Y luego, de vuelta, “cosiendo” las estrechas calles, la panda zombi en la plaza de los Mártires… (¡Tú sí que eres un fantasma, raletero!)
Al llegar y ver la panda, sentí una revelación en mi fuero interno (¡Toma ya!) y comencé a cantar verdiales por lo “bajini”, aunque me fui creciendo: sentí un remolino, que me recorrió por todo el cuerpo. La euforia me salía por los poros de la piel. Yo soy así. Me encantan los verdiales. Además, Antonio Banderas estaba ahí también, o, por lo menos, a mí me lo pareció. De hecho, hablé con él (“Illo, ¿eres tú?”, y él me respondió que sí, que era él) y le pedí un autógrafo. Por su parte, él no paraba de reírse y, finalmente, me lo dio.
No obstante, lo que me impulsó a cantar creo que fue más bien el vino, los cubatas y los chupitos (¡Por fin, un poco de sinceridad!), que nos habíamos tomado por los bares del Centro después de cenar tan bien en el Garum. ¡Sentía que volaba!, pero como Ícaro, al día siguiente, estaba “muerto”, claro, “Ave, Caesar, moriturus te saluta”, pero ya lo dice el dicho: “noches alegres, mañanas tristes”.
Amiguetes, ¡que me quiten lo “bailao”!, “carpe diem”. Y como diría Rober, el de Extremoduro, aunque no venga a cuento:
“(…) que me entierren con la picha por fuera pa que se la coma un ratón (…)”.
¡Ay, Rober, tú sí que sabes, canijo! Eso es, amiguetes, hay que rebañar el plato de la vida porque esta gente que nos gobierna aquí y en Europa, meros títeres del poder financiero, nos van a dejar bien tiesos, en su acepción más negativa.
En cambio, los norteamericanos sí que saben (¡Ja, ja, ja. Ya empieza el colega con la política! Si supiera, el pobretico, que nadie lo lee y que es más pesado que una vaca en brazos); han votado que quieren salir de la crisis, tal y como Obama lo ha planteado: más control a Wall Street, invertir en crecimiento, no recortar en exceso, inyectar dinero a mansalva en la sociedad y subir impuestos a los ricos; pero es que no hay que ser un lince para saber que vamos de culo en Europa y, en concreto, en España con los recortes rajoyanos o merkelianos (el Sr. Gurría, secretario general de la OCDE lo ha dicho bastante diáfano: “los efectos de la crisis se siguen agravando” y “por ahora no sabemos cuándo acabará”. Y yo pregunto para qué sirve la OCDE o el FMI, si no saben nada. Seguramente, de esto, también tendrá la culpa Zapatero).
“Rajoyanos”, ¡menudo palabro, “amici”, me acaba de salir! “R-ajo” y “ano-s”. Vaya, ajo y ano. No me gusta como suena. Por desgracia, parece que esto es lo que vamos a tener durante, al menos seis años más, según las “imprevisiones” del FMI.
Ya, el que iba a acabar con la crisis en España anda rajándose y dice ahora que no va a ver crecimiento a finales de 2013, sino que este no llegará hasta 2014. Menos mal, que no ha dicho lo de los “brotes verdes” de Zapatero, pero lo cierto es que se parece mucho: “signos incipientes”, pero “positivos”, decía De Guindos en marzo del presente año. Si es que no se puede hablar de nadie, don Mariano… y menos mentir en campaña electoral…
Decía, pues, que me puse a cantar verdiales y la panda zombi me hizo un corro (Antonio se puso a mi vera para motivarme). Estuvimos así, al menos, hasta las cinco de la mañana, momento en que ya dejé de cantar, porque me entró un sueño terrible (“terribilis somnium”). Por su parte, ella animaba tocando las palmas y bailando las canciones que yo cantaba “Eres más bonita, niña, que la nieve en el barranco...”. ¡Fue extraordinario, amiguetes! El problema vino después, porque no podía andar de la que llevaba, así que no tuvo más remedio que remolcarme hasta la cama, ella, amiguetes; Antonio, no. ¡No seáis cabrones, lectores malpensados!
Los romanos eran bastante exagerados y cuando iban de fiesta, iban de fiesta. Pues eso, que esa noche me porté como un romano, aunque no hubo bacanal. ¡Ja, ja, ja!

ð El precio
Por un precio nada caro cenamos de forma romana, mientras nuestras lenguas se entrelazaban de forma ascendente y armónica hacia un cielo agnóstico de lunas eternas, en una espiral amorosa de miradas suaves, amoscateladas y ávidas sin fin.

ð Volveremos…
¡Oh, sí, porque sin querer me puse a hablar en latín; lo pasamos genial de fiesta (terminé con una peluca y la cara pintada), conseguí un autógrafo de Antonio y canté por verdiales en una noche mágica con unos zombis malagueños para que mi niña bailase.

“Ven, mi amor, en la tarde de Aniene
y siéntate conmigo a ver el viento.
Aunque no estés, mi solo pensamiento
es ver contigo el viento que va y viene.

Tú no te vas, porque mi amor te tiene.
Yo no me iré, pues junto a ti me siento
más vida de mi sangre, más tu aliento,
más luz del corazón que me sostiene.
Tú no te irás, mi amor, aunque lo quieras.
Tú no te irás, mi amor, y si te fueras,
aún yéndote, mi amor, jamás te irías.

Es tuya mi canción, en ella estoy.
Y en ese viento que va y viene voy,
y en ese viento siempre me verías”.

“Ven”, de Rafael Alberti.






·       Tipo de establecimiento: venta.
·       Lo mejor: sus migas, la decoración, el buen servicio y el precio.
·       Publicado: el viernes,  30 de noviembre de 2012.


"Este es uno de los salones de La Posada"

Comentario
Me van a permitir, ustedes, que hoy no escriba yo el raleto. No se trata de un “echar el culo para atrás”, sino de que tengo la mano desgraciada, la derecha, para más señas (no es nada grave, pero necesito reposo). Y, como comprenderán, solo con la izquierda se me hace difícil escribir en el teclado del ordenador.
No obstante, he conseguido que esta, la mano siniestra, haga cosas, cuyo privilegio solo recaía en la derecha. Así, por ejemplo, como, bebo, me cepillo los dientes, me peino y… con la izquierda. Lo cierto es que se ha adaptado perfectamente a sus nuevos quehaceres y se siente gratamente sorprendida por las experiencias que está viviendo.
 Voy al grano, porque podría estar hasta mañana hablando de estas y otras tonterías de poca utilidad en estos tiempos que corren. Les decía que, debido a la torcedura violenta y dolorosa de mi muñeca diestra, he pedido a una señorita, muy linda, que me lo haga, el raleto, malpensados lectores, que estáis siempre igual, sacando punta a todo lo que digo. (De todas formas, es más divertido así, de manera que por mí no hay problema: podéis pensar lo que os dé la gana).
Como iba contando, amiguetes, le he pedido a esta damisela, vecina de un servidor, que si podía hacerme un favorcillo, pues tengo la mano estropeada y solo no puedo hacerlo, ya que no tengo práctica con la izquierda y me da más gusto con la derecha, escribir los raletos.
(No sé si me explico con claridad, pues a veces “no tengo la cabeza paná, namá que pa las fiestas”. Y creo que hoy es uno de esos días. Con todo, intentaré estar a la altura de las circunstancias, por lo que les ruego, generosos lectores, que sean benevolentes con El Pobrecito Escribidor).
Esta señorita, muy lista, universitaria, joven y guapa, acudió en mi auxilio tras mi petición, cosa que yo le agradezco de todo corazón. Además, como agradecimiento, los he invitado, a mi salvadora y a su actual pareja, a una cena por todo lo alto. Parece un buen muchacho; el otro era, mejor dicho, es un “majarón”. Me alegro de que se haya dado cuenta a tiempo y no se haya cerrado al amor. ¡Es tan joven!
Pues nada, amiguetes leales, os dejo con ella.
(Evidentemente, el preámbulo de El Pobrecito Escribidor no fue leído por la joven, sino que aquel lo redactó con posterioridad al raleto de esta. Asimismo, El Pobrecito le habló de La Posada y de las riquísimas migas, que allí se degustan, para que ella se hiciera una idea de esta venta casabermejeña. Por último, el raletero le dio total libertad creadora para componer el raleto y no quitó ni una sola coma).
Era sábado. Un sábado como otro cualquiera, aunque me sentía viva, feliz, momentáneamente feliz, ilusionada, con ganas de ver a Jorge, mi reciente conquista (¡La mayoría de los tíos son tan simples…!, pero con él sentí algo especial, así que me lo ligué): un chico agradable, listo, amable y atento (los aspectos negativos supongo que irán saliendo con el tiempo, pero mientras tanto…). En verdad, me encuentro muy a gusto con él y no con el idiota ese, con el que perdí el tiempo durante varios años: un idiota don perfecto, controlador, inmaduro, egocéntrico y soberbio. Por desgracia, la vida me ha ido poniendo a este tipo de tíos en el camino y si bien veía algo en ellos que me hechizaba, ahora los detesto. Parece mentira que muchos hombres tengan este perfil de idiota. No sé si lo traen de serie, como los coches, o es que las madres de antes (¿Ocurre lo mismo ahora?), idiotizadas por una mentalidad machista, creaban semejantes monstruos insoportables. Pero Jorge no es así, por ahora… Suelo creer en la gente al principio…
Yo, al contrario que mi madre, no tengo descendencia, y mi reloj biológico, invención masculina y religiosa, carece de pilas. Además, me entra una sordera terrible cuando empieza alguien con el temita de los hijos, el reloj y el arroz…
Hablando de comida, les voy a recomendar una venta, donde se comen unas magníficas migas, enemigas de cualquier dieta mojigata, pues se hacen con panceta y se acompañan con lomo en manteca, chorizo, huevo y pimiento fritos. Pero, amigos, un día es un día. Además, lo que yo pienso es que si alguien me amase alguna vez, tendría que aceptarme tal y como soy; no soporto a ese tipo de personas simples que se enamora de una imagen puntual, prisioneros de la sociedad de la imagen, en la que todos estamos inmersos más o menos.
Decía, pues, que era sábado, y me apetecía invitar a Jorge a comer unas migas en La Posada, de Casabermeja. Él me parece un niño lindo en general y “hemos hecho muy buenas migas”. Se lo merece, porque me hace sentir especial, el centro, querida, amada. Sus ojos son dos soles que brillan al verme. Me encanta sentirme de este modo y ahora que lo pienso, antes nunca fue así con los otros.
¡Qué pena de mi madre! Esas mujeres de antes, cuyo papel era sufrir, parir, permanecer en el ámbito privado de la casa sin haberlo pedido, casándose, porque era lo que tocaba…
Algunos pensarán que ya está todo ganado, y seguimos siendo tratadas como ganado: abortar es un delito a no ser que te violen (volvemos a la Edad Media); si sufres malos tratos es porque te lo has buscado o eres imbécil puesto que sigues con él. En fin, y ¿qué hay del sueldo? ¿Quién friega los cuartos de baño en los bares sino las camareras? Por no hablar de los recortes en temas de protección a la mujer o en temas coeducativos. Ya van 43 muertas en este 2012 hasta noviembre, de las que el 30 % son menores de 30 años…
Pero hoy es un día alegre; me siento bien conmigo misma: he terminado mi carrera (a pesar de que empecé tarde) y estoy con un chico majo, al que quiero invitar a unas migas porque sí. Es todo un caballero, como ese Bonald, al que han reconocido su labor con el Premio Cervantes 2012.
No sé qué opinará mi vecino de este relato o, como él lo llama, raleto (¡Menudo pedante!). El Pobrecito -así le ha dado por llamarse a sí mismo, inspirándose seguramente en Larra (¡Otro arrogante!)- está fastidiado y no puede escribir. A veces, hablamos en el ascensor banalidades cotidianas de ascensores, aunque el otro día me comentó que escribía raletos (yo siempre voy cargada de libros, no solo porque estudio, sino porque me encanta leer) y me animó a que los leyera para que le diese mi opinión. Acto seguido, me insinuó que si yo podría escribirle esta semana uno sobre La Posada.
Unos días más tarde, siempre medito lo que voy a hacer, no pude decirle que no, aunque me desagradó un poco esa obsesión suya por introducir la política en los mismos. Lo ayudé, porque soy una persona predispuesta a echar una mano a quien sea, incluso si no la conozco. Mi madre dice que estoy loca y que un día me encontraré un hueso duro de roer. Mi padre ya no me dice nada, hace tiempo que nos abandonó: quería más a su empresa que a nosotras...
¿Qué hará El Pobrecito cuando lea este raleto? Este hombre, mi vecino, lleva viviendo aquí desde hace poco, y parece un hombre correcto, educado y buen vecino.
En fin, habrá que arriesgarse, digo yo: “Quien quiera peces, que se moje el culo”. De todas formas, lo único que podrá decirme es que no le ha gustado, y si esto sucediera, “a otra cosa, mariposa”…
Disfrutamos mucho el almuerzo en La Posada, cuya decoración al estilo antiguo hace que te sientas como en tu casa o, mejor dicho, como en la casa de tu querida y añorada abuela, siempre y cuando la pobre, o la desaprensiva descendencia, no la haya vendido. Igualmente, destacan fotos de otro tiempo en sus blancas paredes de techos altos; vajilla de porcelana en la cornisa de chimeneas encendidas; utensilios coquinarios de otro tiempo; mesas camilla, acogedoras y calientes, de discretas y mudas conversaciones de novios; macetas con geranios en los pasillos… Además, creímos ver al Gran Wyoming en una mesa, pero resultó que no era. ¡Qué lástima y qué vergüenza!, pues yo, que soy muy lanzada y un poco miope, fui a su mesa para darle mi enhorabuena por el gran programa que hace (El Intermedio); sin embargo, tras unos minutos, me di cuenta de mi error. Al menos, el muchacho fue muy majo y nos reímos mucho...
¡Ay, Jorge! -pienso-, ¡qué ricas están estas migas! Entretanto, mis esquivas pupilas le van desabotonando su camisa blanca y se pierden por los ricillos, que anticipan la piel morena, de su pecho de tierra, donde ojalá florezca esta semilla de amor que mi lengua de lluvia regó!

"He aquí un plato de migas casi completas"


ð El precio
Por unos treinta euros nos comimos dos platos de migas completas, una botella de vino y dos postres (gachas con miel).

ð Volveremos…
¡Oh, sí, porque comimos muy bien, el trato fue amable, el servicio rápido, la decoración ni te cuento! También, nos invitaron a unos chupitos de un licor de la casa, no sé si de membrillo, y a unos roscos caseros, creo que de vino y huevo, que estaban riquísimos.
Con todo, diré que este humilde establecimiento hostelero, digno de todos los tenedores del mundo, sí que sabe agasajar a su clientela; la cual abandonará el lugar con mucho pesar ya que no tiene más remedio, pues desearía vivir allí para siempre…

“[…]
¿Podrán existir (digo en la noche)
una palabra, la única
sobreviviente, donde pueda
almacenar mis sueños, defenderlos
de toda vanidad, irlos
purificando en mi interior,
tiranía callada, reagruparlos
en una misma fuente igualatoria? […]”

 Fragmento del poema, “Aspiración a la alegría”, de Caballero Bonald.




·       Tipo de establecimiento: venta.
·       Lo mejor: el pollo al ajillo, el lomo en manteca, el vinillo dulce, la situación, la amplitud de los salones y el precio.


"Media ración de pollo al ajillo"


Comentario
Ya tengo la mano en condiciones, por lo que esta semana no os vais a librar de un raleto y algunas recetillas. Además, aprovecho aquí y ahora para agradecer a mi vecina su colaboración, porque me sacó de un apuro y, según me han comentado algunos lectores, lo hizo muy bien, quiero decir, que gustó mucho su raleto de La posada.
No sé si tú, que andas por aquí leyendo, curioseando o pasando el rato, sabes de qué va esto de mi vecina, pero si ves que tienes un deseo irrefrenable de saber, te aconsejo que leas el raleto anterior: La posada. Ahora bien, si lo tuyo es ir “a saco”, es decir, quieres ir al grano y no buscas un sentido a todo esto de los raletos, puesto que tan solo quieres satisfacer tu apetito cotilla, creativo o simplemente has llegado aquí como el que para a tomar un café en cualquier bar de carretera, sigue leyendo y no te pares a leer nada de lo que he dicho antes: tu salud mental te lo agradecerá.
El 28 de diciembre tuvimos la fortuna de visitar la venta Gutiérrez, a la que se llega por la carretera que va hacia el pantano del Agujero (saliendo de Málaga en dirección a Casabermeja, por la autovía). Y digo suerte porque allí ocurrieron sucesos extraordinarios, dignos de ser recordados por los siglos venideros. No exagero, amigos…
Antes de seguir, permítanme que aclare que un servidor de ustedes no cobra nada por exaltar las bondades de determinados establecimientos hosteleros, sean del tipo que sean, aunque no estaría mal que, de vez en cuando, alguien se invitara a algo, pues con los tiempos que corren, no está el horno para demasiados bollos ni rollos, así que voy al cogollo del asunto. No obstante, tampoco exijo un impuesto revolucionario por escribir algo que nadie me ha mandado hacer, tan solo digo que estaría bien que alguna vez algún camarero dijese:
-¡Oh, el Pobrecito Escribidor! Rápido, preparen la mesa nº 69… ¿Qué tal está el señor?...
Pero seamos realistas; las cosas no suceden siempre como deseamos...
Hablando de ventas, ¡qué buena venta la del supervisor único bancario europeo! Seguro que han oído algo: Rajoy se felicita porque a partir del 1 de marzo de 2014, el BCE, o sea, el Sr. Dragui o quien ponga Alemania, controlará el 90 % de la banca española (nos obligaron a crear bancos grandes…), mientras tanto las cajas alemanas y los bancos de los länder quedan fuera del control europeo, lo que supone que los germanos, que no hermanos, oculten sus activos tóxicos (nadie sabe nada) y nos utilicen a los demás como cabeza de turco de la crisis financiera mundial aquí, en Europa.
Indudablemente, Alemania y otros toman ventaja en Europa, pues nos hunden la economía mediterránea o periférica, alegando que hemos sido… derrochadores, por lo que tiene que ser Europa (el pensamiento neoliberal), quien administre nuestros euros enflaquecidos. Todo me parece un guion de una película terrorífica, por no decir una monumental estafa, me refiero a esto de Europa…
Otra venta, bastante interesante, es la que se ha producido con las VPO en España, pues después de venderlas a la ciudadanía menos pudiente y conceder ayudas a sus compradores -según sus ingresos y unidad familiar-, ahora viene el Sr. Rajoy con su Real Decreto-ley 20/ 2012, de 13 de julio, de medidas para garantizar la estabilidad presupuestaria y de fomento de la competitividad, y de un plumazo elimina las subvenciones, por lo que muchas familias, cuando vayan a solicitar la prórroga de las ayudas, que les concedieron, verán cómo no serán admitidas y, por consiguiente, tendrán que pagar más al mes por su hipoteca “protegida”.
Pero volvamos a lo importante, a la venta Gutiérrez, y dejemos de hablar del “austericidio” español, tal y como afirma Susan George, quien opina que “los españoles son como ratas de laboratorio para ver qué nivel de castigo y sufrimiento puede ser aceptado por esta sociedad [europea], sin que la gente se rebele”.
Será mejor centrarnos en la venta Gutiérrez, que se encuentra en un lugar privilegiado por su altura y sus vistas, no como ese FMI, que ve menos que un gato de escayola. Además, la comida suele estar bastante rica y no es excesivamente caro.
Por ello, cuando tenemos ganas de disfrutar de una comida en los Montes, nos escapamos a esta zona de Málaga, donde nos hartamos, entre otras cosas, de pollo al ajillo, lomo en manteca, y vinito dulce. Luego, buscamos algún lugar recóndito y… nos echamos una “siesta” en el coche; así en el campo, en total armonía con el campo malagueño.

"Lomito en manteca"
¡Qué delicia, amigos! Seguro que tú lo has probado también en alguna ocasión, aunque como cantaban Los Inhumanos:
“¡Qué difícil es hacer el amor en un Simca mil!”.
¡Ah!, me queda comentarles el suceso extraordinario que nos aconteció en la Venta. Ocurrió que, dirigiéndome hacia el cuarto de baño, para hacer eso que solo uno puede hacer, justo en la puerta, antes de entrar, me encontré en el suelo una cartera bien abultada. Evidentemente, y tal como están las cosas, me agaché como en mi vida lo había hecho, pues me flexioné como un junco “en un pispás” y me así a ella como un recién nacido a una teta; pero, en ese momento, cuando mis dedos rozaban el cuero suntuoso…
(El raletero gusta de escuchar la radio, y en este preciso instante comienza el avance informativo).
Amiguetes, me van permitir que, aunque yo no soy amigo de dejar las cosas a medias, me ha entrado un no sé qué en la barriga al oír por la radio que al Sr. Rato lo han premiado, por el batacazo de Bankia y el rescate financiero a la banca española, con un puestazo en Telefónica, y he de ir al excusado sin demora, pues lo que sea desea salir a toda prisa sin pagar ningún peaje previo. Ruego que me disculpen (¡Qué mal rato!). Se me ha cortado el cuerpo L


El precio
Por unos veintipocos euros nos comimos media ración de pollo al ajillo (suficiente para dos, y recién cocinado), un plato de lomo frío en manteca, una botella de vino dulce del terreno y dos cafés. ¡Olé, qué bello es vivir y disfrutar, contigo, de estos momentos!

Volveremos…
¡Oh, sí, porque comimos muy bien, el trato fue amable y para rematar actuó una panda de verdiales espontáneamente, que nos amenizó el almuerzo! Además, lo de la cartera fue un puntazo, y el “sueñecito” campestre, entre olivos y amapolas de invierno, quedará en la memoria de los protagonistas por muchos años, mientras Sabina estimulaba nuestros corazones con sus poemas cantados.








·       Tipo de establecimiento: bar-restaurante.
·       Lo mejor: la calidad de sus productos naturales, el buen ambiente, el amplio horario  de su cocina y la creatividad gastronómica.
·       Publicado: lunes, 11 de febrero de 2013.

Comentario
En esta ocasión El Pobrecito Escribidor y su compañera de aventuras gastronómicas se encontraron, casualmente, con el Terral después de una fría noche, al salir del cine Doré en la calle Santa Isabel, 14, en el barrio de Lavapiés (Madrid).


"Cine Doré"


El bar-restaurante se hallaba en una esquina, justo enfrente de la preciosa sala de color añil, donde pudieron disfrutar de una película rumana, Si quiero silbar, silbo, a un precio espectacular: tan solo 2,5 €. “Sí que mola la Filmoteca aquí en Madrid, porque en Málaga nos clavan cinco euros”, dijo él mientras sus ojos se perdían por calles desconocidas y solitarias en busca de un lugar agradable para comer algo caliente, hasta que se toparon con el Terral y se lanzaron hacia allí, como un Sancho ávido, con la ilusión real de encontrar algo para “jamar” con un sabor familiar.
Y es que, para ellos, el vocablo “terral” tiene unas connotaciones especiales, pues les recuerda ese viento abrasador que en verano azota la costa malacitana. Por tanto, en sus mentes se ha creado una emoción alegre, porque la tierra de uno, y todo aquello que lo evoca, despierta un alborozo infantil, aunque, en verano, algunos días, este viento infernal dispare el termómetro sobre los 45ºC. Ya lo dice el refrán, amiguetes: “Pajarilla que en erial se cría, siempre por él pía”.
Decía, pues, que, habiendo visualizado el bar, cruzaron la calle y allí estaba este bar-restaurante imaginario de arte libre con un horario perfecto para cenar tarde, pues era la una de la madrugada. Nada más entrar, recibieron el saludo de los hombres de negro de Reservoir dogs, genialmente dibujados, en la blanca pared de la izquierda, según se entra, que a su vez sirve de muro para las ideas ingeniosas, de los clientes más vanidosos…
Permítanme que haga un inciso, pues acabo de rememorar que dejé algo pendiente en el raleto anterior, el de la venta Gutiérrez. (Amiguetes, la edad no perdona, y ahora, con la crisis de los cuarenta, “no tengo la cabeza paná, namá que pala fiesta”).
No obstante, seguramente que ustedes se dieron cuenta entonces, y necesitan ahora que les termine el suceso de la cartera, ¿verdad? Sí, hombre, lo de que el raletero se hubo encontrado una voluminosa cartera en el suelo cuando este se dirigía con diligencia al cuarto de baño.
Resultó, pues, que, habiéndose agachado con cara de “he triunfao, canijo”, sus dedos se asieron a la susodicha con la intención de agarrarla con celeridad; sin embargo, cuando las yemas de sus dedos notaron el cuero y apretaron, sintió que no podía pillarla; así que se puso en cuclillas para ejercer más presión sobre la misma. No exagero si digo que parecía un combate entre dos fieros enemigos. En ese momento, un camarero, cuyas mandíbulas batían sin parar, se acercó grabando con un móvil al pobre iluso, que estaba siendo objeto de la inocentada de la venta y no se estaba enterando de nada, pues su concentración era máxima (recuerden que era 28 de diciembre). No sé cómo sería, pero las imágenes se pasaban en tiempo real al televisor del salón y todos los clientes se desternillaban de la risa. Entonces, sin previo aviso, de tanto esfuerzo que estaba realizando el Pobrecito, se le escapó un tronido que retumbó por todo el salón. La gente no reía, lloraba de la risa y muchos se revolcaban por el suelo.
El Pobrecito se levantó, consciente de la inocentada y avergonzado por la genial ventosidad, y, cabizbajo, se dirigió a su mesa en busca de su pollo al ajillo, el consuelo de toda frustración. Todos los clientes de la venta aplaudían y le decían entre carcajadas:
-“Eres más bueno que Benny Hill”.
Evidentemente, la inocentada incluyó, por parte del ventero, la invitación del almuerzo para compensar las molestias ocasionadas, así que “no hubo mal que por bien no vino, y se fueron contentos a echar su “siesta” campestre, comidos, invitados y felices.
Volviendo al asunto del Terral, diré que nos sirvieron muy bien y comimos estupendamente. Además, unas mesas más allá de la nuestra, creí ver al gran Paco León (los efluvios del vino comenzaban a actuar), el sevillano actor-director-guionista-productor-distribuidor de Carmina o revienta, cuyo metraje fue estrenado simultáneamente en cines, DVD y plataformas en línea; rompiendo así con la tiránica estructura tradicional de visionado del cine. Evidentemente, no podía perder la oportunidad de conocerlo; sin embargo, no quería molestarlo. ¿Qué hacer entonces?...
Nosotros seguíamos a lo nuestro: excelente crema de calabacín y la parrillada de verdura con pollo para dos, pero mi cabeza no dejaba de maquinar. Entonces recordé que una mañana, escuchando la radio en mi casa, sintonicé, sin querer, a Isabel Gemio, que, al parecer, iba a entrevistar a Paco; pero cuál fue mi sorpresa que cuando este entró en antena, aquella comenzó a echarle la bronca y a regañarle porque ella no había podido contactar con él durante una hora y que su programa se estaba viendo afectado por la falta de profesionalidad de su representante y de él mismo. El actor sevillano pidió disculpas y explicó que todo se debía a un problema del hotel en el que se hospedaba. Vamos, todo fue bastante ridículo por parte de la Sra. Gemio; sin embargo, el polifacético cómico supo capear la situación y quedó divinamente ante los oyentes, que, supongo, ansiaban escuchar la entrevista con el intérprete andaluz.
¿Cuál iba a ser mi estrategia? Pues acercarme a él y felicitarlo por su madurez y su saber estar ante la reprimenda descontrolada de la vanidosa Sra. Gemio, audiblemente enfadada, que, finalmente, reaccionó, positivamente, ante la inteligencia emocional del versátil artista sevillano. “Dos no se pelean si uno no quiere”.

El precio
Por unos veintipocos euros nos comimos dos cremas de calabacín, la parrillada de verdura y dos vinos, o ¿fueron cuatro? ¡Ay, esta loca cabeza mía! Además, en este sitio, el cliente puede combinar los ingredientes como quiera para crear su propio plato.


"Parrillada de verdura"


Al final, me salió bien la jugada, y Paco se sentó con nosotros a tomar un vino. Je, je, je.

Volveremos…
¡Oh, sí, porque comimos muy bien, el trato fue amable y para rematar conocimos a Paco, con el que mantuvimos una conversación amena y distendida. Luego, tras pagar la cuenta, desandamos las frías calles del barrio de Lavapiés en dirección a Puerta del Sol, hablando de las cosas que nos gustan a estas horas de la madrugada, mientras entrelazábamos nuestros brazos como esos candados de amor, que, gracias a Federico Moccia, se pueden contemplar por barandillas de todo el mundo. Y, hablando de las “cosas que me gustan”, evoco aquí el poema de Gloria Fuertes, con alguna adaptación entre corchetes, que espero que no le moleste allá donde se encuentre su genialidad poética, siempre al servicio de los niños y las injusticias sociales. Vuelve, Gloria, te necesitamos:

Me gusta,
divertir a la gente haciéndola pensar.
Desayunar un poco de harina de amapola,
irme lejos y sola a buscar hormigueros,
santiguarme si pasa un mendigo cantando,
ir por agua,
cazar cínifes,
escribir a mi [reina] a la luz de la una,
a la luz de las dos,
meterme en mi pijama
a la luz de las tres, caer [dormido]
y soñar que soy algo
que casi, casi vuela.




36 comentarios:

  1. ¡Qué chulo! ¡Voy a ir!... Aunque mejor si se reproduce el encontronazo con Amenábar!

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  2. Nunca se sabe, Anónimo, qué puede depararnos el destino. Seguro que conoces el dicho de que "el que la sigue, la consigue".

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  3. Con las ganas que tenemos mi chico y yo de ir a la Axarquía, con esta crítica que haces tendremos que poner fecha para prontito. Por cierto, el cortijillo que alquilasteis, ¿también estaba en el mismo pueblo?

    Enhorabuena por el blog. Ya tienes una lectora más.

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    1. Gracias, Olivia. Seguro que te gusta. Es una joyita de pueblo.

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  4. Me encantó el artículo de la venta El Curro, y por cierto, apreciaría una valoración sobre el terreno. A ver si quedamos u día para ir.

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    1. Eso está hecho, Manué. Habrá que organizar un viaje con autobús, pues hay un montón de gente que tiene ganas de ir. Gracias por tu comentario.

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  5. ¿Qué hambre! Y eso que acabo de comer. Magnífico relato, muy detallado.
    Jesús

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    1. Gracias, Jesús. Ya veo que te han enganchado. Eso está bien. Un saludo.

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  6. Lo del vinito es cierto. Lo que guardan en esos barriles son lágrimas de los dioses...

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    1. Ni que lo digas, Dune. Gracias por el comentario.

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  7. Buenísimo el Inti de Oro!

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    1. Gracias, Anónimo, por tu comentario. Espero no defraudarte en mis próximos relatos. Mil gracias.

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  8. Reconozco que mereció la pena encontrar el hueco para leerlo/leerte tras tanta extenuante evaluación. No tiene usted desperdicio como "articulista de costumbres" :-) Por cierto, yo comí hace años en ese sitio; me llevó un amigo madrileño y me echó la bronca por pedir entrecot :-P

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    1. Gracias por tu comentario, Patricia, y me alegro de que te haya gustado el relato de El Inti de Oro. Te animo a que sigas leyendo, pues te esperan sorpresas. Otra vez, gracias.

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    2. Se me provoco la causa rellena!

      Holas, soy Eduardo de Perú, un amigo de Pipoka. Me gusto mucho tu relato sobre todo del restaurante Inti de Oro. La comida peruana es muy variada,deliciosa e interezante. Me da gusto que la hallas probado y lo de la música me pareció una anécdota graciosa jaja, es curioso que el guitarrista no la sepa!! la Malagueña salerosa era muy tocada por acá cuando estuvo de moda, muy linda canción.

      Espero que puedas visitar el Perú y quizás por allí volver a ser nuevamente parte de un relato tuyo que me ha gustado mucho.

      P.d: El New york times probo los anticuchos te invitó a probarlos tambien, se que te va a gustar!

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    3. Hola Eduardo:
      Ante todo, muchas gracias por haber escrito un comentario sobre mi relato gastronómico-literario. La verdad es que nos lo pasamos muy bien, comimos genial y disfrutamos mucho.
      Con respecto a lo del cantante, he de decir que creo que no estaba muy bien de la garganta, por lo que nos insinuó que pidiésemos otra, menos difícil de cantar, para él en ese momento.
      Nos atendieron muy bien, así que viva Perú y vivan los peruanos.
      Muchas gracias, Eduardo, y probaré los "Anticuchos" en cuanto vuelva por Madrid o por algún restaurante peruano.

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  9. Me ha gustado mucho el artiatracón de la Lonja, me declaro incondicional de tu peazo BLOG.
    Dune

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  10. Pordió, pordió, pordiosanto, de las cosas que se entera una en Venta del Curro II :) Dune.

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    1. Dune, me encanta tu pueblo, su gente, su venta El Curro y, cómo no, las cositas que aquí suceden. Olé por tu pueblo. :)

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  11. Lo peor de este blog son los múltiples sacrificios que el pobre autor se está pegando por sus lectores. Esto sí que representa la mala vida del escritor maldito y su pareja!

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    1. ¡Cómo lo sabes, Toñi! La gente no me comprende, pero llevo una vida muy sacrificada, yendo por restaurantes y bares para probar y degustar todo lo que pillo. ¡Ay, es agotador! ¿Y qué te diré de mi pobre pareja todo el día conmigo por ahí? Sí, tienes razón, llevo una vida bastante mala. Y todo por vosotros, que me leéis y me dejáis comentarios. Gracias.

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  12. Málaga te quiero y nunca te podré olvidar! gritaba la gamba que te estabas comiendo, poniendo cara de Rockberto, con bigotes, casi barbas, mientras se mezclaba en tu gaznate con ese liquido amnotico, dador de vida, que es la cerveza malagueña..(también alguna más)..felicidades por el descubrimiento, y que sea uno mas..de muchos más que hagas por las tierras de Flavio el Malacitano.

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  13. Ja, ja, ja. Gracias, amable lector, por tu comentario literario, lleno de arte, y ten por seguro que continuaré con mi "arduo" trabajo de "raletero" no solo por las calles de nuestra Málaga la Bella, sino también por otras tierras, hasta que me "alcance el bolsillo".

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  14. De buenos bares y malos restaurantes está el mundo lleno. Suerte que has dado con pocos de los segundos. Habrá que probar en CR-9 algún campero con nombre de evasor de impuestos. Suerte y sigue así!!

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  15. Verano azul!!!! Cuántos recuerdos me trae esa serie!!! Me enamoré como una idiota de Pancho, el lugareño de Nerja, camarero, por cierto, en el chiringuito del que has hablado...Y ahora que lo pienso, algo tiene en común con mi actual pareja: morenito, guapo, lugareño de un pueblo costero, y camarero en su adolescencia...Si es que las obsesiones de la pubertad perduran toda la vida. Habrá que pasar por el chiringito a comer una paellita y a ver si Pancho sigue igual de guapo.

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  16. Yo, en cambio, me enamoré de Bea: la chica de ciudad (de la "capi"), lista, guapa, "blanquita", rubia y con una sonrisa que iluminaba su rostro. Muchos años después, tengo por novia a una niña guapa, de la "capi", blanca como la biznaga, lista y rubia. Yo, como tú, quedé marcado para toda la vida. Supongo que habrá que seguir yendo a Nerja, a lo de Ayo, por si Bea está igual de linda; aunque ya no me importa, pues conocí a otra Bea, que es mucho mejor que la que pudiera soñar. Gracias por tu tiempo aquí y tus comentarios. 8-)

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  17. Maravillosos los versos de García Montero; espectacular la foto de ese mar turquesa, que produce un efecto absolutamente balsámico en los ojos saturados de ciudad; y estupendo el "raleto" de esta semana. No obstante, tengo que decirte que se te ha colado en el texto, un crítico malintencionado y algo envidiosillo, de esos que andan por ahí, y que son como el mismísimo perro del hortelano "que ni comen ni dejan comer". Así que ándate al loro con él, porque me da en la nariz que tiene todas las intenciones de volver a inmiscuirse en tus textos.

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  18. Gracias, Toñi Martín, por tus hermosas palabras. Es cierto, ha vuelto esa "vocecilla porculera" a criticar a mi pobre y esforzado "raletero". Sin embargo, creo que este es tan duro como un junco, capaz de soportar todas las riadas del "mundo mundial".

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  19. Es preciso hacerse un hueco en la agenda, sentarse con calma ante el ordenador como si el tiempo no importase para nada, ya que dada la cantidad de información que ofreces en cada uno de tus raletos, los numerosos personajes que aparecen y sus cada vez más profundos y arraigados conflictos, no es "moco de pavo" el ejercicio sino lectura bastante intensa. No obstante, tengo que decirte, que al menos este lector, cada vez que encuentra el bendito tiempo, siempre se arrepiente de no haberlo buscado antes. Por tu conciencia política, por tus palabras a veces de rabia, a veces de amor, por tu sentido del humor, debes saber que cada vez me gusta más tu blog.

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  20. ¡Oh, qué emocionantes palabras me has dedicado, Toñi Martín! Me alegro de que te haya gustado el raleto de la taberna Matahambre. Pero he de decir que, en mi quehacer raletero, vosotros sois una parte fundamental como ese público sin el que el director teatral o actores no serían nada. Gracias, por tanto, por estar ahí, por dedicar tiempo a leer estos mis raletos y recetas varias.

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  21. Estoy de acuerdo con Toñi Martín en que cada día son más profundos los "raletos" con los que generosamente nos obsequias. Mil gracias por hacernos partícipes de tan interesantes planteos y reflexiones. En política suelo estar siempre de acuerdo con lo que escribes, y en papeo ni te cuento; eso sí, sobre cine no coincidimos... a ratos. Aunque, da igual, ¡lo narras tan bonito!
    Dune.

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  22. Muchas gracias, Dune, por tu comentario cargado de buenas sensaciones, que estimo en lo más alto. No obstante, te diré que si hay alguien aquí, que deba agradecer algo, soy yo, a ustedes, amiguetes lectores, que leéis con regularidad mis textos. Mi gratitud, por ello, por dedicar tu tiempo por estos lagares de "raletos" y recetas, donde piso la mala uva de la actualidad para extraer un vino dulce que nos alivie el amargo camino que nos está tocando vivir.
    Juanmi.

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  23. De aquel programa electoral que redactó el PP, Juan, ni el papel en el que fue escrito vale para... nada (porque está feo venir al blog de un buen amigo a soltar una ordinariez, que si no). Es más, por algún sitio leí que para incumplir absolutamente todo lo prometido, solo faltaría que Marianico el Recorto se casara con un hombre.
    En fin... un placer leerte, como siempre; y continúa en la pisa de la mala uva, porque, ciertamente, te das arte para aliviar el amargo camino. Un abrazo.
    Dune.

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  24. Gracias, Dune, por tus palabras de aliento en esto de relatar, porque la verdad es que hay que exprimirse el limón para hilar tantas cosas. Con respecto al papel ese que mencionas, creo que ni para eso que tú y yo sabemos (¡Por Dios, no querría maltratar mis delicadas almorranas con semejante textura!). Antes, con un canto rodado, como se hacía antes en el campo.
    El Pobrecito Escribidor.

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  25. Me gusta el estilo de esta vecina tuya redactando; no es por desmerecer tus raletos, pero tienes que invitarla alguna vez más a postear por aquí. Y, desde luego, la fotografía de mucha más calidad, dónde va a parar; aunque parece que el hambre le pudo tanto que no tuvo tiempo de pillar el plato completo :-)

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  26. Bueno, la verdad es que fue una emergencia, conque no sé si mi vecina volverá por aquí; de todas formas, nunca se sabe...
    Le daré tu enhorabuena, y gracias, Patricia, por pasarte por aquí.
    El Pobrecito Escribidor.

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